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Viernes, 16 de octubre de 2026
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A los 90 años, se fue Zulema Galperín: la actriz que se animó a todo después de los cincuenta

De chica no soñaba con los escenarios. Empezó tarde, en los noventa, y se construyó una carrera enorme en televisión, cine y teatro. Murió la semana que la Asociación Argentina de Actores confirmó su partida, y dejó una huella que muchos recordarán con una sonrisa.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
A los 90 años, se fue Zulema Galperín: la actriz que se animó a todo después de los cincuenta

Me imagino la escena y no puedo evitar sonreír: un colectivo de la línea cualquier cosa circulando por las calles de Buenos Aires, con sus ventanillas empañadas, sus asientos de tela y, en el fondo, en lugar de un pasajero más, una señora parada frente a un escenario improvisado, actuando como si llevara toda la vida en las tablas. Esa imagen me parece la mejor síntesis de quién fue Zulema y de cómo entendió su oficio: un oficio al que llegó tarde, después de años de tareas en un escritorio, y al que se entregó con una energía que contagia sólo de pensarla.

Zulema Galperín murió a los 90 años, según confirmó la Asociación Argentina de Actores y Actrices, y la noticia golpeó fuerte en el ambiente. Tenía 90 años, una trayectoria construida con paciencia de artesana y una cantidad de títulos en su currículum que ya quisieran muchos actores con cuatro décadas menos. Porque Zulema empezó a actuar en la década de 1990, cuando la mayoría de sus compañeros ya llevaban años de conservatorio encima. Primero se acercó a un taller de Entrenamiento Teatral del Teatro Regio en 1997 y después siguió formándose en otros espacios, siempre con la humildad de quien sabe que llegó tarde y no le tiene miedo a aprender.

Una carrera enorme, de Chiquititas a las plataformas

En televisión su cara apareció en ficciones que cualquier lector de entre cuarenta y sesenta años va a reconocer al instante: Chiquititas, Gasoleros, Poliladron, Verdad consecuencia, Primicias, Epitafios, Viudas e hijos del rock and roll y Buenos chicos, entre otras. Se movía con la misma naturalidad en comedias, dramas y policiales, como si cada género le quedara cómodo y le sirviera para mostrar una cara distinta. En plataformas también dejó huella: pasó por Nada, Envidiosa, El tiempo de las moscas y Gutiérrez is mai neim, siempre con ese tono cercano que la hacía inconfundible.

El humor le dio, además, un personaje que se volvió de culto: junto a Sebastián Presta interpretó a la célebre Abuela cocainómana en Préstico, el segmento de sketches que funcionaba dentro del programa Duro de domar, conducido por Roberto Pettinato. Para toda una generación que creció viendo ese ciclo, la imagen de esa abuela desatada quedó grabada a fuego.

Cine, teatro y un colectivo como escenario

  • En cine, su filmografía incluye títulos bien variados: Puan, La extorsión, Los justos, Eva Perón, Pacto de silencio, Blindado, Los adoptantes y La estrella roja, entre otros.
  • En 2021 fue parte de Superhéroes y heroínas urban@s, una miniserie surgida de un taller de la Fundación SAGAI, donde compartió el capítulo La página en blanco con María del Carmen Simari y Mirta Calza Citín.
  • En teatro, además de Fango negro —la obra que se hacía dentro de un colectivo en movimiento, escrita por José Gabriel Núñez y dirigida por César Sambatario para el grupo Clan-Destino—, participó en Motivos para levantarse por la mañana, de Germán Akis y Raúl Baroni, en el Teatro Arlequino.
  • Estaba afiliada a la Asociación Argentina de Actores y Actrices desde el año 2000 y nunca dejó de participar de las actividades de la entidad.
“Quiero quedarme con esa imagen final que se me aparece sola cuando pienso en Zulema: una mujer que se paró por primera vez frente a un escenario pasados los cincuenta, con la tranquilidad de quien ya no tiene nada que perder y todo por ganar, y que de ahí en más no paró. Una colega que nos enseñó, sin querer, que nunca es tarde para reinventarse y para entregarse a algo nuevo con el cuerpo entero. Su partida duele, pero su carrera, tan distinta y tan querida, es de esas que nos dejan un poco más livianos y un poco más acompañados al mismo tiempo. Chau, Zulema, y gracias por tanto.”Lorena Bergamasco, Cultura y espectáculos
LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos

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