Anne Hathaway debutó en Letterboxd con un fervor inesperado: cinco estrellas para la nueva película de Iñárritu que la taquilla castigó
La actriz dejó su primera reseña en la plataforma para defender con los brazos abiertos a Digger, el filme de Alejandro González Iñárritu que protagoniza Tom Cruise y que en su primer fin de semana apenas arañó los ocho millones de dólares en Estados Unidos.

Lo que voy a contarles tiene una ironía enorme, de esas que a mí, como periodista, me tientan a sentarme un rato a mirar el techo antes de escribir. Piensen en la escena: Anne Hathaway, una de las actrices más queridas del circuito Hollywood, se sienta frente a la pantalla, abre por primera vez su cuenta en Letterboxd —la red social donde la gente registra y puntúa películas, una especie de diario cinéfilo colectivo— y decide que su estreno allí no va a ser con un clásico ni con un estreno menor, sino con una película que en ese mismo momento la taquilla estaba castigando sin piedad. Su debut en la plataforma fue un gesto de militancia: cinco estrellas, el puntaje máximo, y un texto breve pero encendido recomendando Digger, la sátira de Alejandro González Iñárritu que tiene a Tom Cruise como protagonista y productor.
Un debut con todas las letras
Hathaway eligió las palabras con la precisión de quien sabe que cada línea será leída. Escribió que la película le había encantado, que la encontraba inteligente, psicodélica, agresiva, divertida y ambiciosa, y lanzó una invitación que a mí me sonó casi a desafío amable: pidió al público que se tomara el tiempo de verla antes de opinar. Es un movimiento que tiene su peso, sobre todo viniendo de alguien que podía haberse guardado la opinión o haberla soltado en una entrevista de alfombra roja sin más trascendencia. La actriz, en cambio, eligió el mismo lenguaje que usa cualquierfan desde hace décadas: el de la reseña escrita a mano, breve, directa, sin prensa ni producción alrededor.
El dato que incomoda y el contexto que pesa
Ahora bien, no se puede contar esta historia sin detenerse en los números, porque son los que arman el escenario. Digger, vale recordarlo, no es una película chica: es una sátira con elenco de primera línea —Riz Ahmed, John Goodman, Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg, Jesse Plemons, Emma DArcy y Sophie Wilde— que cuenta la historia de Digger Rockwell, un magnate del petróleo cuya actividad de perforación desata una catástrofe. La dirección es de Iñárritu, ganador del Oscar por Birdman y por El renacido, dos películas que precisamente en otra edición reciente de premios dejaron claro que este director sabe cómo manejar grandes elencos y grandes apuestas. Y sin embargo, la película recaudó apenas ocho millones de dólares en Estados Unidos en su primer fin de semana y unos veinte a nivel mundial. El sitio especializado Deadline estima que las pérdidas podrían rondar los 150 millones de dólares, una cifra que duele incluso escrita en un párrafo. Para completar el cuadro, la calificación de CinemaScore —ese termómetro que mide la opinión del público que compra entrada el primer día— fue de C+, un puntaje que describe una recepción tibia entre los espectadores que efectivamente se animaron a la sala.
“Me siento muy honrado de haber tenido la oportunidad de crear esta película junto a artistas con tanto talento. La experiencia fue verdaderamente inolvidable y estoy muy orgulloso de lo que hemos creado.”Tom Cruise
Lo que uno ve cuando mira la pantalla completa
Cuando uno se aleja un poco y mira toda la imagen junta —las cinco estrellas de Hathaway, la palabra del propio Cruise valorizando la experiencia, la tibia respuesta del público en las salas, la hemorragia de millones en la facturación— aparece una tensión que la industria cinematográfica conoce muy bien pero que nunca deja de ser fascinante. Hay películas que unen a sus protagonistas, a sus equipos y a un puñado de espectadores entusiastas en torno a un resultado artístico del que todos se sienten orgullosos, y al mismo tiempo no logran encontrar al público masivo que justifique la inversión. No es un fenómeno nuevo: cuántas veces hemos visto a un director querido por la crítica y por sus colegas ganar trofeos mientras la cuenta de resultados se pone roja. La diferencia es que hoy esa conversación se puede rastrear casi en tiempo real, reseña a reseña, en plataformas como Letterboxd.
Miren, les voy a ser honesta: yo no vi todavía Digger, así que no voy a opinar de la película en sí, sería irresponsable de mi parte. Pero sí les digo algo sobre lo que pasó esta semana, y se los digo como espectadora y como cronista: que una actriz como Anne Hathaway haya elegido una plataforma de reseñas escrita por fans para defender con tanta convicción una obra que la taquilla venía castigando, a mí me parece un gesto que vale la pena mirar con cuidado. No convierte a la película en un éxito, ni borra los 150 millones que probablemente se evaporen, ni le va a dar un Oscar retroactivo. Pero sí vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que me hago cada vez que entro a un cine y que, sospecho, muchos de ustedes también se hacen: a la hora de decidir qué vemos, qué pesa más, los millones que ganó en su primer fin de semana, la recomendación calurosa de alguien que la vio y la disfrutó, o el veredicto de los críticos especializados. Cada uno, supongo, carga con su propia respuesta. Lo que no puedo negarles es que a mí, esta vez, la recomendación de Hathaway me dejó con muchas ganas de sacarme la duda por mí misma.
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