Bublik se cortó la mano con su propio enojo y aun así metió el batacazo en Shanghai
El kazajo destrozó la raqueta, se lastimó la muñeca derecha y terminó festejando en octavos del Masters 1000 chino. Ahora lo espera Zverev, nada menos.

Bublik la pasa mal, se corta, se venda y termina ganando. Así, sin anestesia. El kazajo Alexander Bublik venció al estadounidense Brandon Nakashima por 6-7 (7), 6-3 y 7-6 (5) en el Masters 1000 de Shanghai y se metió en los octavos de final, en un partido que duró casi dos horas y media y que tuvo un capítulo fuera de cualquier libreto.
La explosión que dejó a todos en silencio
Perdió el primer set en el tie-break, después de desperdiciar dos chances. Se enojó, como nos hemos enojado todos alguna vez en una cancha del barrio o en un court de polvo de ladrillo. Raspó la raqueta contra el piso hasta hacerla trizas y le metió un piñazo a la heladera del banco. La mano derecha pagó los platos rotos: corte y vendaje obligatorio para poder seguir.
Me acuerdo de esos días en los que el colectivo te deja a dos cuadras y terminás caminando bajo la lluvia con el diario mojado. Esa misma sensación de que el día ya está perdido. Bueno, Bublik sintió eso en el primer set y decidió que no quería terminar así. Se la jugó con la mano vendada y le cambió la cara al partido.
El segundo set y la remontada
- El kazajo niveló el trámite en el segundo parcial con un 6-3 sólido.
- El tercero se estiró a otro tie-break, esta vez favorable para Bublik por 7-5.
- Es la primera vez que el kazajo alcanza los octavos en Shanghai, tras caer temprano en 2019, 2024 y 2025.
- Arriba en el ranking, el 22 del mundo mostró carácter y mano vendada mediante.
No me lo cuenten dos veces: en Shanghai, con la mano ensangrentada y la cara larga del rival Nakashima, Bublik se sacó de encima el mal humor a base de tenis. Nueve títulos ATP en el lomo, cinco de ellos sobre superficie rápida, avalan al kazajo cuando acelera el ritmo.
Lo que viene: nada menos que Zverev
El próximo rival del kazajo es el alemán Alexander Zverev, número 2 del mundo, que viene de dejar en el camino al francés Quentin Halys por 6-4, 6-7 (8) y 6-3. Duelo de titan en Shanghai. ¿Puede Bublik sostener el nivel con la mano todavía resentida? ¿O el incidente lo va a condicionar cuando el match se ponga bravo? El martes dirá.
Por ahora, el kazajo ya se ganó el derecho a soñar. Y de paso, a dejar una postal que va a quedar en el recuerdo del torneo. Un tenista que se corta la mano por el enojo, se venda y termina ganando. Si eso no es tenis, que venga el rugby.
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