Canastas y pobreza en el primer semestre: los alimentos y los servicios pesaron más que la inflación
El encarecimiento de la comida y de los gastos difíciles de reemplazar empujó la pobreza al 32,3% y la indigencia al 7,5%, mientras los ingresos formales perdieron terreno frente al costo de vida

Cubrir los gastos básicos exigió una porción mayor de los ingresos familiares durante el primer semestre de 2026, un fenómeno que el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina atribuyó al encarecimiento de los alimentos y de los servicios difíciles de reemplazar. La Canasta Básica Alimentaria aumentó 21,6 por ciento y la Canasta Básica Total, que además de la comida incorpora otras necesidades como vivienda, transporte y salud, subió 19,8 por ciento, en ambos casos por encima de la inflación del período, que fue de 16,8 por ciento.
La presión sobre el presupuesto hogareño
El observatorio señaló que los pagos fijos como alquileres, tarifas de servicios públicos y otros compromisos de difícil sustitución crecieron más que numerosos ingresos familiares, lo que redujo el dinero disponible para adquirir alimentos y para hacer frente a otras necesidades básicas. En paralelo, el mercado laboral mostró una caída de los puestos registrados y un avance de las ocupaciones informales y precarias, a lo que se sumó una nueva pérdida del poder adquisitivo de los salarios formales.
Las estimaciones de la consultora Equilibra indican que el ingreso real registrado retrocedió 0,6 por ciento mensual en julio y 3,1 por ciento frente al mismo mes de 2025, en un cálculo que actualizó la canasta utilizada con la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017/18.
Más hogares por debajo de la línea de pobreza
En ese contexto, la pobreza alcanzó al 32,3 por ciento de la población, unos 15 millones de personas, lo que significó la incorporación de alrededor de 1,9 millones de personas respecto del segundo semestre de 2025. La indigencia, por su parte, afectó al 7,5 por ciento, cerca de 3,5 millones de personas, con unas 538 mil más que en el período anterior, según el relevamiento de la UCA.
- Los ingresos familiares cubrieron, en promedio, apenas el 64,1 por ciento de la Canasta Básica Total, de acuerdo con la consultora LCG.
- El faltante equivalía a 569.100 pesos mensuales por hogar, expresados a precios de agosto de 2026.
- La brecha se amplió en un escenario de inflación todavía elevada y de ingresos formales que no lograron recuperar terreno frente a los precios.
Expectativas hacia el cierre de 2026
Hacia fines de 2026, especialistas consultados por el observatorio proyectaron una pobreza relativamente estable si no se producen cambios significativos en la dinámica inflacionaria y en el nivel de actividad. Santiago Poy, investigador del Centro de Investigación y Acción Social, anticipó esa estabilidad en ausencia de alteraciones relevantes, mientras que Daniel Schteingart, investigador de Fundar, coincidió en proyectar un cuadro de ingresos reales estancados. Ambas previsiones quedaron condicionadas por la evolución de los recursos familiares y por el costo efectivo de cubrir las necesidades básicas en los próximos meses.
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