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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Casero y Alacrán vuelven a las tablas con una propuesta que se ríe de la tecnología y rescata el arreglo a mano

La dupla confirmó funciones en Buenos Aires y Rosario con Cha Cha Cha 3.0, un espectáculo que Todavía no terminó de escribir Alfredo y que pone al Doctor Vaporeso en el centro de la escena.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Casero y Alacrán vuelven a las tablas con una propuesta que se ríe de la tecnología y rescata el arreglo a mano

Imaginen la imagen: el telón del Gran Rivadavia a punto de subir, las butacas todavía tibias, y en el escenario dos tipos que se conocen desde hace más de tres décadas cómplices como cuando arrancaban en café concerts de la calle Corrientes. Esa postal tan querida por el público del humor argentino es la que se viene otra vez, porque Alfredo Casero y Rodolfo Alacrán Samsó ratificaron lo que venían insinuando en redes y volvieron a convocarse en dupla para una serie de funciones que tienen a Cha Cha Cha 3.0 como bandera creativa, bajo el subtítulo que ya es una declaración de principios: Innovando para atrás.

La gira, corta pero significativa, tiene dos paradas confirmadas por ahora: el 31 de octubre en el teatro Gran Rivadavia, en el porteño barrio de Vélez Sarsfield, y el 6 de noviembre en el teatro Astengo de Rosario, en la provincia de Santa Fe. En ambos casos, la convocatoria llegó de la manera más artesanal posible, con un video breve que ambos compartieron en sus perfiles digitales, donde se los ve cruzar palabras con la cadencia de quienes saben que el tiempo en escena no se improvisa, aunque la tecnología del siglo XXI parezca querer Meterles Prisa.

Un espectáculo que Todavía no terminó de escribir Alfredo

Lo más interesante, y lo que le quita cualquier ribete de operación comercial, es que el contenido no está cerrado. Así lo dejó en claro el propio Samsó al confirmar las fechas: Todavía lo está armando Alfredo, resumió, en relación con la posibilidad de retomar el formato que habían pensado para la temporada anterior y que no llegó a concretarse. Esa frase, lejos de generar zozpios, es la que mejor describe a esta pareja artística: la construcción del chiste, del cuadro y de la puesta se hace en los ensayos, en el ida y vuelta del cara a cara, en el mate compartido antes de subir a escena.

El planteo de Cha Cha Cha 3.0 gira en torno a una pregunta que a cualquiera que haya tenido que destrabar una videollamada o desencajar una persiana se le cruzó alguna vez: qué hacemos cuando la tecnología nos abandona. La propuesta, según la información oficial del espectáculo, propone recorrer ese vínculo entre lo digital y lo analógico desde el humor, sin nostalgias complacientes ni operaciones de marketing retro. Lo que se celebra, en rigor, son los modos en los que la gente resuelve problemas sin pedirle permiso a un manual de instrucciones.

  • Las respuestas improvisadas, las fallas y los recursos analógicos como motor del humor cotidiano.
  • El Doctor Vaporeso como hilo conductor de un universo de mecanismos, piezas y explicaciones que remite al imaginario del viejo Cha Cha Cha.
  • La mirada puesta en las situaciones que los cambios tecnológicos van dejando a un costado, desde las demoras hasta los encuentros cara a cara.

El texto de presentación es Taxativo en un punto: la idea no es idealizar otras épocas ni proponer un manual de la era analógica. Lo que se rescata son situaciones muy concretas que la vida diaria sigue regalándonos, como las demoras de un trámite, las equivocaciones de un mapa o el contacto físico entre personas, para convertirlas en material cómico. Esa viga creativa es la que conecta la nueva puesta con el humor del ciclo televisivo que Casero supo encabezar y que dejó una huella profunda en varias camadas de espectadores.

Una historia en común que arrancó en 1989

“Me encanta actuar con Alfredo. Arrancamos a trabajar juntos en 1989 y desde entonces compartimos etapas familiares que nos marcaron, desde el nacimiento de los hijos hasta la llegada de los nietos.”Rodolfo Alacrán Samsó

Samsó contó cómo se cocinó este regreso: Casero lo llamó por teléfono, luego se reunieron a tomar té de arroz en el Barrio Chino y de ahí salieron las dos fechas. Esa escena mínima, tan alejada de los grandes anuncios corporativos, sintetiza una manera de trabajar que ambos defienden desde siempre. Después de la suspensión de las presentaciones que habían previsto en Mar del Plata durante el verano, Samsó siguió activo por la Costa Atlántica junto a Alfredo Silva, con quien llevó adelante distintas presentaciones en localidades balnearias. Ahora, con el llamado de Casero, vuelve al ruedo en dupla y se prende a la preparación del espectáculo que, como él mismo aclara, sigue abierto y en pleno proceso de escritura.

Tengo que decirlo desde el vamos: a mí, este regreso me genera una alegría enorme. No se trata de un operativo de nostalgia ni de una reedición sospechada de viejos éxitos, sino de la posibilidad concreta de ver en un escenario a dos cómplices que se conocen de memoria y que, encima, se animan a salir a escena con un material recién salido del horno. Casero y Alacrán vienen a recordar algo que a veces el vértigo del presente nos hace olvidar: que para reírse de la tecnología no hay nada mejor que mirarla de costado, con un tornillo en la mano y una historia bien contada al lado. Habrá que reservar platea entonces, porque Innovando para atrás se las trae.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos

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