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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Comensalidad en Argentina: por qué los especialistas ahora miran toda la mesa, no solo el plato

Un consenso de nutricionistas pediatras argentinos jerarquiza el momento, el lugar y los comensales como claves para que chicos y adolescentes armen hábitos durables. Aseguran que la imitación y la frecuencia de comidas compartidas pesan tanto como lo que se sirve.

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Marta VillalbaSociedad · · 3 min de lectura
Comensalidad en Argentina: por qué los especialistas ahora miran toda la mesa, no solo el plato

En una sala del Congreso Argentino de Nutrición Pediátrica, donde la mayoría de los asistentes revisa programas científicos en teléfonos y cuadernos, se escucha la misma advertencia: un nene de dos años, uno de diez y un adolescente de dieciséis no comen igual, y tampoco aprenden a comer de la misma manera. La coincidencia se repite en los pasillos, en los coffee break y en cada panel, mientras la jornada se acomoda afuera con un calor húmedo que se hace sentir desde temprano en la Ciudad de Buenos Aires, con viento del Río de la Plata que entra tibio y molesto por la ventana entreabierta. Lo que sostienen las especialistas y los especialistas que se dieron cita es que la comensalidad, esa palabra todavía algo extraña para buena parte de la población, importa tanto o más que la selección de alimentos en sí misma.

Comensalidad: comer es más que el menú

La comensalidad, explican desde PROFENI, Profesionales Expertos en Nutrición Infantil, agrupa todo lo que rodea al acto de comer: dónde se come, en qué momento, con quién, con qué distracciones y con qué conversación. Bajo esa idea, presentada formalmente en el noveno Congreso Argentino de Nutrición Pediátrica que organizó la Sociedad Argentina de Pediatría, se desarrolló NutreAR, un consenso que intenta traducir esa mirada a recomendaciones concretas para familias y equipos de salud.

La pediatra Carolina Ávila, de La Plata, lo resume mientras ordena sus apuntes en el congreso: “Comer es un acto cultural, social y familiar, y cuando se come solo, apurado o frente a una pantalla se pierde la mayor parte de ese aprendizaje. Lo que el nene ve en la mesa es lo que después va a repetir solo”. A su lado, una colega de Tucumán coincide: en las consultas, dicen las dos, cada vez son más los padres y las madres que reconocen que la cena es, en muchos casos, la única comida en la que la familia entera logra juntarse.

Por qué imitar es tan importante

Uno de los mecanismos más documentados por la literatura y citados en el consenso es el aprendizaje por imitación. Cuando un chico ve a sus padres, a hermanos, a tíos o a comensales habituales incorporar alimentos variados, resulta más probable que él mismo acepte esa diversidad; cuando el círculo cercano repite siempre el mismo menú reducido, la selección que hace el chico se vuelve más rígida y más difícil de modificar a medida que pasan los años. La recomendación de las especialistas es insistir siempre con algo nuevo y evitar que se consoliden repertorios muy estrechos, sobre todo entre los dos y los seis años, una ventana clave del desarrollo.

  • La selección de alimentos no define sola la alimentación: también pesan el momento, el lugar y los comensales.
  • Se busca sostener al menos una comida compartida por día, en general la cena, por la dificultad de coincidir en otras comidas.
  • La mesa no tiene que ser solo familia nuclear: cenar con amigos cumple la misma función social y nutricional.
  • El comedor escolar y las viandas pensadas en casa son parte del mismo circuito y no deberían quedar fuera de la conversación.

Adolescentes solos frente a la pantalla

A partir de los catorce o quince años, la rutina cambia: crecen las tardes en soledad, las pantallas encendidas, los platos que se consumen en la cama o en el cuarto. Esa práctica reduce las oportunidades de encuentro alrededor de la mesa justo cuando más decisiones autónomas empiezan a tomarse. Desde PROFENI sugieren sostener, aun en esa etapa, al menos una comida diaria con otra persona presente: puede ser en casa, puede ser con amigos, pero la idea es que la comida vuelva a tener un pequeño público que acompañe.

MV
Marta VillalbaSociedad

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