Cuando el cáncer de pulmón aparece sin tabaco: qué factores influyen y por qué cuesta detectarlo
En Estados Unidos, cerca de uno de cada cinco diagnósticos corresponde a personas que nunca fumaron. La exposición ambiental, los antecedentes familiares y ciertas mutaciones están entre las pistas que estudian los investigadores.

Durante mucho tiempo, al pensar en cáncer de pulmón, la asociación casi inmediata fue el cigarrillo. Hoy sabemos que esa mirada no alcanza: la enfermedad también afecta a personas que nunca fumaron y, en esos casos, tanto la identificación de los riesgos como la llegada al diagnóstico plantean dificultades particulares.
En Estados Unidos, aproximadamente uno de cada cinco diagnósticos de cáncer de pulmón corresponde a personas sin antecedentes de tabaquismo. Esa proporción crece mientras descienden las tasas generales de consumo de tabaco. En la población que nunca fumó, la enfermedad ocupa el octavo lugar entre las causas de muerte por cáncer en ese país.
Los riesgos que van más allá del cigarrillo
Entre los factores identificados se encuentran el humo de segunda mano, la contaminación del aire, el contacto con amianto y la exposición al radón, un gas radiactivo que puede acumularse en ambientes cerrados. También importan los antecedentes familiares: el riesgo aumenta cuando un familiar de primer grado recibió un diagnóstico de cualquier tipo de cáncer antes de los 50 años.
El perfil de quienes enferman sin haber fumado muestra diferencias respecto del de los fumadores. Las mujeres que nunca fumaron tienen más del doble de probabilidades de desarrollar cáncer de pulmón que los hombres en la misma situación, y representan dos tercios de los casos no vinculados al tabaco. La prevalencia también es mayor entre las personas de ascendencia asiática oriental, aunque todavía no se determinó si esa diferencia se debe a factores genéticos o ambientales.
Una biología diferente y nuevas opciones de tratamiento
Un estudio publicado en septiembre describió una mutación poco frecuente, concentrada en el sureste de Estados Unidos, que multiplica por 60 el riesgo de cáncer de pulmón en personas que nunca fumaron. Se trata de un hallazgo dentro de una investigación más amplia sobre las características propias de estos tumores.
Con frecuencia, los cánceres de pulmón en personas que no fumaron presentan mutaciones distintas de las asociadas al tabaco y responden mejor a terapias dirigidas. Es un avance que modifica el pronóstico para quienes reciben el diagnóstico, aunque no elimina una dificultad central: la enfermedad suele detectarse tarde.
Cuando no hay antecedentes de tabaquismo, ni los pacientes ni muchos médicos suelen pensar en cáncer de pulmón, y eso contribuye a que el diagnóstico llegue con mayor frecuencia en etapas avanzadas. En Estados Unidos, las recomendaciones de detección precoz mediante tomografías de baja dosis están dirigidas a fumadores o exfumadores de entre 50 y 80 años. Para quienes nunca fumaron, el desafío sigue siendo reconocer que la ausencia de cigarrillos no equivale a ausencia de riesgo.
Marta Villalba, Sociedad.
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