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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Cuando la rodilla no deja dormir: claves para entender el dolor nocturno y saber cuándo consultar

Un especialista explicó por qué la molestia se acentúa al acostarse, qué medidas caseras pueden ayudar y en qué situaciones conviene pedir una turno sin demora.

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Marta VillalbaSociedad · · 3 min de lectura
Cuando la rodilla no deja dormir: claves para entender el dolor nocturno y saber cuándo consultar

La noche empieza a caer sobre el barrio de San Telmo y, mientras las veredas se vacían y el viento del Río de la Plata baja fresco por la calle Defensa, doña Marta Pratto, de 58 años, vuelve a hacer la misma prueba de cada cena: girar el cuerpo despacio en la cama, buscar la postura, suspirar. La rodilla derecha, que le viene molestando desde hace semanas, se encarga de recordarle que algo no anda bien. Como ella, miles de argentinos que superan los cuarenta conviven con un dolor nocturno de rodilla que, muchas veces, recién aparece cuando todo se calma y el cuerpo se dispone a descansar.

Por qué duele más de noche

El médico especialista en medicina deportiva Wesley Baker lo resumió con una idea sencilla: de día, el movimiento se encarga de mantener la articulación lubricada. Cuando uno se acorta y la actividad baja, esa lubricación disminuye y el dolor acumulado se hace más presente. A eso se suma la presión de una posición sostenida durante horas y, en muchos casos, una inflamación silenciosa que durante el día pasa desapercibida pero que de noche se hace dueña de la cama.

Entre las causas más frecuentes, Baker mencionó lesiones, procesos inflamatorios y distintos tipos de artritis. También señaló que algo tan cotidiano como correr sobre pavimento puede dejar una carga que recién se siente al terminar la jornada. Por eso propuso alternativas de bajo impacto, como la natación o el ciclismo, para quienes quieren moverse sin pagar el precio al día siguiente.

Almohada, frío, calor: lo que puede ayudar

  • Para quienes duermen de costado y tienen artritis, una almohada entre las piernas puede reducir la presión sobre la rodilla afectada.
  • Si se descansa boca arriba, conviene colocar la almohada debajo de las rodillas para lograr una flexión leve que disminuya el contacto dentro de la articulación.
  • El calor suele ser útil en molestias crónicas asociadas con artritis.
  • El frío puede aliviar lesiones recientes por sobreuso y, si hay hinchazón, ayuda a bajar la sensibilidad de la zona.
  • Los geles, cremas y parches antiinflamatorios son opciones de alivio localizado mientras se coordina la consulta con el especialista.

Medicamentos: mirar todo lo que ya se toma

Antes de recurrir a un analgésico, Baker insistió en revisar la lista de fármacos que el paciente ya está usando. El ibuprofeno y el naproxeno pueden reducir la inflamación, pero presentan interacciones riesgosas con anticoagulantes. En esos casos, la elección de alternativas como el paracetamol debe quedar en manos del profesional tratante, que conoce el cuadro completo.

Para doña Marta, la recomendación fue clara: cambiar de postura y aplicarse frío o calor puede aliviar la noche, pero no reemplaza la consulta. Si el dolor corta el sueño o altera la rutina, la indicación es pedir turno. Como me dijo mientras terminaba su mate y se ajustaba la manta sobre las piernas, "uno se acostumbra a convivir con el dolor, pero cuando te roba el sueño ya no podés dejarlo pasar". La frase, vale la pena recordarla, condensa lo que los especialistas repiten en cada consulta: el cuerpo de noche no miente.

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Marta VillalbaSociedad

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