Cuatro mujeres, una sola corona: Gran Hermano Generación Dorada entra en su cuenta regresiva
Charlotte, Luana, Sol y Yipio quedaron en carrera tras la salida de Yanina Zilli y se juegan el final del reality más convocante de la pantalla argentina. El miércoles se conoce la primera despedida de esta etapa y la gala definitiva está prevista para mediados de la semana próxima, en lo que ya queda como una edición histórica por un dato que nunca se había repetido en el país.

La casa de Gran Hermano Generación Dorada amaneció este martes con un clima distinto, más íntimo y a la vez más cargado de tensión que de costumbre: cuatro mujeres son las que quedan en pie, Charlotte Caniggia, Luana, Sol y Yipio, y la cuenta regresiva hacia la final ya empezó a correr con la precisión de un reloj que no se detiene. El escenario es el de siempre, el living con las plantas, la cocina con el reloj de pared y el pasillo que lleva al confesionario, pero lo que se vive adentro esta semana es un capítulo que los espectadores argentinos miran con una mezcla de costumbre y de sorpresa, porque algo cambió para siempre en esta edición: por primera vez en la historia del formato en el país, todas las concursantes que llegan al tramo decisivo son mujeres.
Cómo sigue el calendario de eliminaciones
El cronograma que tienen por delante las cuatro finalistas es corto y exigente. Este miércoles 9 de septiembre el público definirá quién abandona la competencia y, una semana después, el lunes siguiente se producirá otra salida que dejará a dos concursantes mirando la gala definitiva, prevista para mediados de esa misma semana. El mecanismo de votación en este tramo funciona al revés del esquema tradicional: el público no vota para sacar a alguien, sino que vota a favor de quien quiere que siga, y la participante con menor cantidad de votos positivos es la próxima en dejar la casa.
Vale la pena recordar cómo se llegó hasta acá. La recta final había comenzado con seis concursantes y se fue achicando golpe a golpe: Mariela Prieto fue la primera en quedar fuera, después llegó el turno de Yanina Zilli, que se despidió después de 196 días adentro de la casa tras perder un mano a mano directo con Charlotte. Antes de eso, Jennifer Pincoya Galvarini había quedado eliminada en un duelo con Yipio que movió a más de 13 millones de votos, un número que habla del fenómeno de convocatoria que sigue siendo Gran Hermano en la Argentina: Galvarini se fue con el 58,1% de los sufragios en su contra y Yipio retuvo el 41,9%, en una definición que dejó a más de uno mirando el teléfono con el corazón en la boca.
Un dato que no se había dado nunca en la historia local
Lo que convierte a esta edición en un cierre de época es precisamente lo que se ve en el living: cuatro mujeres y nada más. Esa configuración nunca se había repetido en las versiones argentinas del formato. La primera ganadora de Gran Hermano en el país fue Viviana Colmenero en la temporada 2002/2003, y la última campeona registrada hasta el momento es Marianela Mirra, en 2007. Más allá de los nombres propios, lo que este tramo final viene a confirmar es que el reality sigue siendo una usina de relatos y de personajes que la audiencia sigue eligiendo noche a noche, y esta vez lo hace con cuatro historias muy distintas entre sí, todas ellas atravesadas por el mismo denominador común: la decisión final está en manos del público.
Mientras tanto, en paralelo a la definición del campeonato femenino, este martes estaba prevista la salida de los tres visitantes que ingresaron a la casa en los últimos días, Sebastián Cola, Titi Tcherkaski y Tomy Riguera, y uno de ellos se llevará como premio un viaje que dejó esa instancia como broche de oro. El movimiento de cámaras, los pasillos cruzados y las miradas cómplices en el jardín prometen una semana con picos altos de audiencia, y el número final de votos ya empieza a circular en las redes como previa de una definición que se vive partido a partido, voto a voto.
Si me preguntan a mí, lo que más me atrapa de este cierre no es sólo quién se va a quedar con el trofeo, sino la imagen de estas cuatro mujeres atravesando las últimas horas de un juego que las expuso, las transformó y las obligó a reinventarse adentro de un set con mil cámaras. Las he visto pelearse, reconciliarse, llorar y celebrar, y ahora las veo entrar en la última semana sabiendo que sólo una de ellas va a escuchar la frase esperada. El resto se vuelve a casa con el alivio de haber llegado hasta acá, que ya es muchísimo, y con la certeza de que forman parte de una página que Gran Hermano en Argentina no había escrito nunca: la de una final enteramente femenina. Veremos el miércoles quién sigue, quién se despide y, unos días después, quién se lleva la corona de esta Generación Dorada que, quiera o no, ya entró en la historia grande del ciclo.
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