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Viernes, 16 de octubre de 2026
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De las patadas voladoras a los operativos en la frontera: la nueva vida de Steven Seagal como policía en Texas

El actor de los noventa dejó los sets de filmación para sumarse a las fuerzas de seguridad del condado de Hudspeth, donde su formación en Aikido y su conocimiento de armas de precisión marcan su perfil. Las autoridades locales defienden su compromiso y descartan que se trate de un movimiento publicitario.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
De las patadas voladoras a los operativos en la frontera: la nueva vida de Steven Seagal como policía en Texas

Imaginate la escena: un hombre alto, de cara tallada y andar pausado, cruzando un campo abierto en el condado de Hudspeth, Texas, con un rifle de precisión terciado sobre el hombro. Ya no está en una productora de Hollywood ni en un dojo japonés: está en un operativo de seguridad fronteriza, supervisado por agentes del orden, con chaleco oficial y la misma disciplina que lo formó desde los cinco años, cuando asistió por primera vez a una exhibición de artes marciales en su país. Es Steven Seagal, el mismo que protagonizó títulos de acción como Hard to Kill (1990), Out for Justice (1991) y Under Siege (1992), hoy reconvertido en colaborador activo de una fuerza de seguridad estadounidense.

Una decisión que llamó la atención en la comunidad

La movida no pasó desapercibida. Algunos vecinos se cruzaban con él y no podían creer que el tipo que partía mesas con la mano en la pantalla grande estuviera haciendo rondas a la par de los oficiales. Otros, en cambio, lo tomaron con naturalidad y valoraron que alguien con su trayectoria se acercara al terreno sin hacerse el interesante. Para mí, ahí está lo más interesante de la historia: no hay distancia entre la figura pública y el operativo, sino una continuidad rara, casi cinematográfica, entre lo que Seagal siempre dijo defender y lo que hoy se animó a poner en práctica.

“Está aquí porque le importa el país y quiere contribuir como cualquier otro residente.”Integrante de las fuerzas del condado de Hudspeth

Lo que subrayan los uniformados que trabajaron con él es que su rol no fue decorativo. Participó en operativos de control fronterizo, usó armas de precisión y se movió siempre bajo supervisión directa de agentes locales. La aclaración es importante porque, tratándose de una celebridad, es lógico que la primera lectura sea la del sello mediático. Pero los encargados del condado insisten en que la incorporación respondió a una vocación genuina de servicio, y que sus aportes durante las jornadas de vigilancia fueron concretos, no simbólicos.

La formación detrás del uniforme

Para entender el perfil de Seagal en este nuevo rol hay que remitirse a su biografía. A los 17 años viajó solo a Japón para formarse en Aikido con maestros locales, sin manejar el idioma y sin un contacto previo que le abriera puertas. Años después alcanzó el séptimo Dan de esa disciplina, que él mismo describe como el camino de la energía y la armonía, y fundó una academia que hoy dirige su exesposa, Miyako Fujitani. Esa matriz explica por qué su enfoque dentro de las fuerzas del orden privilegia el control y la precisión por sobre la fuerza bruta, algo que se nota en su manera de trabajar los operativos.

  • A los cinco años presenció una exhibición que definió su vínculo con las artes marciales.
  • A los 17 viajó solo a Japón, sin contactos ni manejo del idioma, para entrenarse en dojos tradicionales.
  • Obtuvo el cinturón negro y alcanzó el séptimo Dan en Aikido.
  • Fundó una academia en Japón que actualmente dirige su exesposa, Miyako Fujitani.
  • Su metodología operativa prioriza el control y la precisión, en línea con los principios del Aikido.

Fama y compromiso cívico, una combinación que abre debate

La historia de Seagal deja flotando una pregunta que vale la pena mirar de cerca: ¿cuántas veces una carrera artística se convierte en punto de partida para un rol genuino en el servicio público? No es un escenario frecuente, y por eso mismo este caso invita a detenernos. Yo confieso que cuando supe del tema me llamó la atención la coherencia rara que hay entre el personaje de los años noventa, el practicante de Aikido y este colaborador en tareas de vigilancia. No todo lo brillante de Hollywood merece ese nivel de descreimiento, y cuando alguien decide bajarse del escenario para ensuciarse las botas en el terreno, lo menos que podemos hacer es tomárnoslo en serio. Que las autoridades locales defiendan su compromiso, y que los vecinos lo hayan visto en acción, suma puntos a una historia que, por ahora, parece escrita con más servicio que marketing.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos

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