El Calamar arrancó con el pie derecho y se trajo una victoria caliente desde Santiago
El equipo de Yangüela lo daba perdido, lo revirtió en el último cuarto y se quedó con un triunfo clave en su debut en la Liga 2026/27.

Aguanté el final del partido con la garganta seca y una sola certeza: el básquet no te da nada regalado. Platense se sacó de encima a Olímpico por 82 a 74 en el Vicente Rosales, en un debut que arrancó dormido y terminó con el corazón en la boca.
Lo cuento tal cual lo viví. El Calamar entró a la cancha en Santiago del Estero y se topó con un rival que le complicó cada posesión. Olímpico, con Leo Costa en el banco, encontró en Andrew Corum a su hombre más enchufado, un interno que lastimó desde el perímetro con cinco triples en ocho intentos y terminó con 20 puntos. Pero no le alcanzó.
Cómo se rompió el partido
El arranque fue todo del Calamar: 18 a 8 en el primer cuarto, con Smaniotti manejando el ataque y Olímpico regalando pelotas y rebotes. Parecía paseo. Pero el local reaccionó con Jeremías Frontera y el regreso de Lucas Pérez, achicó la diferencia y se fue al entretiempo 39 a 34 abajo, todavía con aire.
En el tercer período Olímpico pasó al frente por un punto, pero Platense no se cayó. Respondió con Grun y con coraje cerca del aro, recuperó la ventaja y entró al último cuarto ganando 51 a 50. Ahí apareció lo mejor del equipo de Yangüela: efectividad, carácter y un parcial que estiró la diferencia a ocho tantos.
Los números que dejaron la victoria
- Julián Morales (Platense): 15 puntos, 3 rebotes y 18 de valoración, figura del ganador.
- Andrew Corum (Olímpico): 20 puntos y 5/8 en triples, la carta fuerte del local.
- Primer cuarto: Platense 18-8, la ráfaga que le dio aire en el arranque.
- Tercer cuarto: Olímpico pasó al frente por un punto, pero no lo sostuvo.
- Último cuarto: diferencia final de ocho puntos a favor del Calamar.
Morales fue la cabeza, pero el verdadero motor fue el cambio de ritmo en el cierre. Platense pasó de defender mal a cerrar mejor las líneas de pase y a castigar en el rebote ofensivo. Ahí se rompió el partido. Lo que más me queda dando vueltas es la versión de Olímpico del segundo cuarto: cuando se enchufó Corum y apareció Lucas, el equipo de Costa compitió de verdad. La preocupación de Leo pasa por las pérdidas y la falta de presencia física en el poste bajo, dos cosas que no se corrigen de un día para el otro.
Platense, en tanto, la victoria de visitante en la primera fecha es una inyección de confianza enorme para un equipo que suele sufrir en sus giras. Ahora se viene el próximo rival del Calamar en el arranque del torneo, y con este cierre se permite soñar con algo más. Lo vamos a seguir de cerca.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

El día que Messi y Suárez se juntaron para recordarle a la MLS quién manda

Promesa del Fútbol Argentino, a un paso del Real Madrid: Un sueño interrumpido

