El capitán se va y deja una conversación pendiente: qué decirle a los chicos antes de que cierre la ventana
La retirada de Lionel Messi de la selección argentina reabre en muchos hogares una pregunta concreta: qué valores de su trayectoria pueden traducirse en la crianza cotidiana. Un libro escrito antes del anuncio había ordenado ese mapa, y los pedagogos consultados coinciden en que todavía hay tiempo para usarlo.

En las casas donde el fútbol se mira en familia, la noticia de la despedida de Lionel Messi de la selección argentina cayó como cae un árbol viejo en un parque de barrio: con ruido, con tristeza y con la certeza de que debajo queda un claro donde hay que decidir qué se construye ahora. Para los adultos que durante años compartieron la cancha con sus hijos frente al televisor, el momento abre una conversación que no es estrictamente deportiva y que, según los especialistas consultados, conviene no dejar pasar.
Eso fue exactamente lo que vieron las autoras Verónica de Andrés y Florencia Andrés cuando publicaron ¡Messirve! (Ediciones B), un libro que ordenó pedagógicamente la figura del rosarino mucho antes de que el anuncio se concretara. La idea central es que la trayectoria del capitán ofrece materia prima suficiente para hablar de perseverancia, de tolerancia al error y de vida en equipo, sin necesidad de convertirlo en un santo una camiseta.
Talento y disciplina: la frase que incomoda
Uno de los ejes del libro es la distinción, siempre difusa, entre el talento y el trabajo. Messi dijo una vez, sin grandilocuencia, que ser considerado un éxito de la noche a la mañana le había llevado diecisiete años y ciento catorce días. La cifra no busca impresionar sino describir: los resultados visibles, señaló, tienen una historia invisible detrás. Para los padres que intentan explicarles a sus hijos por qué estudiar todos los días aunque la nota no llegue, esa manera de poner las cosas es una herramienta concreta.
“Ser un éxito de la noche a la mañana me llevó diecisiete años y ciento catorce días.”Lionel Messi, citado en ¡Messirve!
El error como material de trabajo
Otro punto que las autoras rescatan es la relación del jugador con el error. Messi no ganó cada partido ni jugó bien cada vez que salió a la cancha, y ese historial es, paradójicamente, la parte más pedagógica de su figura. Las autoras proponen tomar eso como punto de partida para una charla familiar: la excelencia, explican, no equivale a la perfección sino a la pregunta de cómo mejorar la próxima vez.
- Talento y disciplina: la frase de los diecisiete años y ciento catorce días como ejemplo de proceso.
- Relación con el error: la excelencia como mejora continua y no como infalibilidad.
- Vínculo con la familia: la mención constante a sus hijos, su mujer y sus padres como reguladores emocionales.
- Sentido de equipo: la insistencia en que los logros individuales no existen sin compañeros.
- Humildad como práctica: la negativa a convertir el éxito en un relato aislado de los demás.
La familia como ancla
En cada entrevista importante, Messi mencionó a su mujer y a sus hijos como los reguladores de su estado de ánimo, y describió a sus padres como quienes le inculcaron que no todo da igual. Esa frase, sencilla y repetida, funciona para los especialistas como punto de partida para una charla en casa sobre los límites, los afectos y la idea de que una carrera, sea deportiva o no, no se construye en soledad.
La pregunta que queda flotando en muchos hogares, y que el libro ya había formulado, es qué valor de los que demostró Messi les parece más útil para transmitirles a los hijos. No se trata de idealizar al capitán sino de tomar lo concreto que dejó: una forma de hablar del trabajo, del error y de los otros que todavía sirve, sobre todo, cuando la televisión ya no nos lo muestre con la diez en la espalda.
Para Graciela, vecina de Morón y madre de tres chicos que juegan al fútbol en el club del barrio, el libro llegó en un momento justo. Ella lo cuenta mientras mira el cielo gris de esta tarde de junio y dice, con la voz todavía algo rota por la noticia, que la retirada de Messi le sirvió para sentarse con sus hijos y repasar juntos qué cosas del capitán quieren quedarse y cuáles prefieren dejar ir. Afuera hace frío y el viento mueve las hojas de los jacarandés de la vereda, pero adentro, dice, la conversación recién empieza.
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