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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El Lobo avisó: arrancó la defensa del título con una paliza en el Rotili

Gimnasia goleó 92-74 a Lanús en la apertura de la Liga Nacional, con un primer tiempo arrollador y un Chacón letal desde el perímetro. El campeón mostró dientes desde el primer minuto.

CB
Cristian BustosDeportes · · 3 min de lectura
El Lobo avisó: arrancó la defensa del título con una paliza en el Rotili

Chacón la rompe, Toretta la maneja y el Lobo ya está rugiendo. El campeón arrancó la Liga Nacional como terminó la anterior: mandando. En el Rotili, que esta vez se vistió de anfitrión pero terminó mirando de costado, Gimnasia pasó por encima de Lanús con un 92-74 que no necesita grandes interpretaciones. Es lo que pasa cuando metés 10 triples en 12 intentos entre dos jugadores. Es lo que pasa cuando tu base reparte 10 asistencias como si fueran caramelos en una fiesta de chicos.

El primer tiempo fue una clase práctica de básquet. El visitante cerró los primeros veinte minutos 52-27 arriba, con un 61% en tiros de campo contra un 36% del local, y con 11 pérdidas provocadas que Lanús no pudo digerir. A esa altura el partido ya era un trámite, aunque después hubo que sudar la camiseta para terminar de cerrarlo.

Los números que cuentan la historia

  • Marcos Chacón: 28 puntos y figura de la noche, con cuatro triples en cuatro intentos en la primera mitad.
  • Gino Balbo: 15 puntos, socio ideal de Chacón en el bombardeo perimetral.
  • Carlos Rivero: 13 tantos y nueve puntos clave en el inicio del festival.
  • Emiliano Toretta: 10 asistencias y el timón del equipo en los momentos de zozobra.
  • Martín Franchino (Lanús): 23 puntos y 10 rebotes, lo mejor de un Granate que nunca encontró respuestas colectivas.
  • Chris James (Lanús): 17 puntos, único que sostuvo la ilusión en el tercer cuarto.

Lo de Franchino merece destacarse: el interno se bancó el partido con doble-doble y fue el único que le hizo sombra al dominio visitante. Peroar no alcanza cuando enfrente tenés a un equipo que convierte seis de seis desde el perímetro en un tramo del segundo cuarto. Eso no se defiende: se sufre.

El tercer cuarto trajo el único susto serio. El Lobo estiró a 32 la diferencia y parecía que la iba a hacer más grande todavía, pero Lanús reaccionó con un parcial de 12-0 sostenido desde la defensa, con Franchino, Andújar y Johnson haciéndose cargo del rebote y del contrataque. Por unos minutos volvió a ser un partido de básquet, no una exposición.

Ahí apareció Toretta, que es de esos bases que no necesitan meterla para ganar un partido. Manejó los tiempos, distribuyó para los tiradores y le devolvió la calma al campeón. Cuando el base decide, el equipo respira. Y cuando el equipo respira, vuelven los triples de Chacón y Balbo, los cortes de Rivero y la presencia de Okafor en la pintura. El Granate se quedó sin argumentos antes del último cuarto y terminó aceptando lo inevitable.

Me acuerdo de cuando iba al Rotili de pibe y me sentaba en la tribuna alta, donde el viento te pega en la cara y el sonido llega raro. Esta vez el sonido fue clarísimo: el de un campeón que no quiere soltar la corona. El Lobo arrancó como terminó: con hambre.

El próximo desafío para Gimnasia será sostener la firme local y empezar a sumar fuera de casa, mientras Lanús tendrá que ajustar la defensa perimetral y reducir las pérdidas si quiere competir en serio. La Liga ya arrancó y el campeón mostró que no está de paseo.

CB
Cristian BustosDeportes

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