Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Caldenal Noticias

Caldenal Noticias

Portada — Vida —

El método ROPA y el camino compartido de dos madres para traer al mundo a sus hijas

Una técnica de reproducción asistida permite que una mujer aporte los óvulos y su pareja geste el embarazo. En diálogo con este medio, el especialista Agustín Pasqualini explicó cómo se elige cada rol, y Pamela Visciarelli y Mariana Blanco relataron cómo fueron sus dos embarazos, el de Juana y el de Eva, en una familia ensamblada por la ciencia y por el deseo.

MV
Marta VillalbaSociedad · · 4 min de lectura
El método ROPA y el camino compartido de dos madres para traer al mundo a sus hijas

El consultorio está en penumbras porque el temporal de esta mañana de octubre todavía azota los árboles de la vereda. El viento golpea contra el vidrio del despacho de Agustín Pasqualini, especialista en medicina reproductiva, y él lo toma como una coincidencia casi cinematográfica: afuera sopla, llueve a ratos, y adentro una pareja vuelve a hacerse la misma pregunta que se hacen tantas otras: quién pone los óvulos y quién lleva el embarazo. Esa decisión, central en el método ROPA, no es un trámite médico ni una cuestión de simetría forzada. Es, en sus palabras, una conversación larga en la que se cruzan los deseos más íntimos con lo que la biología todavía permite.

Qué es el método ROPA y cómo se elige cada rol

ROPA significa Recepción de Ovocitos de la Pareja. La técnica, una variante de la fecundación in vitro, toma los óvulos de una de las mujeres, los fecunda en laboratorio con semen de un donante y transfiere el embrión al útero de la otra. De ese modo, las dos participan del proceso reproductivo: una con su carga genética, la otra con la gestación. Pasqualini, que atiende en Buenos Aires, aclara que no hay un reparto preestablecido de esos papeles. "Primero se mira la biología y después se mira el corazón", resume, y en esa frase la lógica de todo el proceso.

Para la mujer que aportará los óvulos se evalúan la edad y la reserva ovárica, dos indicadores que marcan la cantidad y la calidad de los óvulos disponibles. Para quien llevará adelante el embarazo, se revisan el estado de salud general, la historia ginecológica y obstétrica y las condiciones del útero. Si las dos están en condiciones de asumir cualquiera de los dos roles, entra en juego un terreno más personal: cómo quiere vivir cada una la maternidad, qué experiencia prioriza, qué lugar imagina dentro de la futura familia.

En algunos casos, la distribución responde sobre todo al deseo de compartir corporalmente el camino. En otros, hay motivos médicos que inclinan la balanza. Pasqualini recuerda parejas en las que una de las mujeres atravesó tratamientos previos con óvulos propios sin éxito, y la alternativa ROPA aparece como una puerta nueva. "Es un orgullo de la medicina reproductiva", dice, porque permite sortear obstáculos que hace apenas una década parecían definitivos.

La experiencia de Pamela y Mariana: Juana y Eva, las dos hijas

En un barrio tranquilo del conurbano bonaerense, Pamela Visciarelli y Mariana Blanco terminaron de armar la mesa para el almuerzo mientras el viento movía el tendedero del patio. Tienen dos hijas, Juana y Eva, y las dos llegaron al mundo gracias al método ROPA. Cada embarazo se logró en la primera transferencia, algo que ellas mismas todavía cuentan con asombro.

Antes de pasar por ROPA, Mariana había intentado tratamientos con sus propios óvulos sin conseguir un embarazo. Fue su médica, Liliana Blanco, quien les propuso la alternativa: que Pamela aportara los óvulos y Mariana gestara. La pareja ya había conversado sobre el orden. "Por la diferencia de edad queríamos que Mariana viviera primero el embarazo", cuenta Pamela, con esa mezcla de certeza y ternura que aparece cuando se recuerda un proyecto largo, hecho de acuerdos y de espera.

Juana nació de ese primer tratamiento compartido. Dos años después, los roles se invirtieron: Pamela llevó adelante el embarazo de Eva, también con óvulos propios y vientre de Mariana en el primer caso, y con la dinámica invertida en el segundo. La distribución no fue un capricho ni una concesión: fue la manera que encontraron de habitar las dos la experiencia de parir, de sentirse parte desde lugares distintos pero complementarios.

El método ROPA, además, les abrió conversaciones que antes no imaginaban. Durante el embarazo de Mariana, Pamela recuerda que en la calle o en la familia surgían preguntas incómodas: quién era ella, qué lugar ocupaba, por qué no era ella la que llevaba la panza. Explicar que también era mamá se volvió parte de la vida cotidiana. "Para mí la llegada de Juana significó reconocerme como madre sin haber atravesado un embarazo propio, y eso me lo dio el método", dice Pamela, y lo dice con la voz firme de quien dejó hace tiempo de pedir permiso para nombrarse.

“Nos preguntan de todo, pero cuando las nenas dicen mamá y las dos contestamos, la explicación más fuerte la dan ellas mismas.”Pamela Visciarelli

El procedimiento se completa con la fecundación en laboratorio con semen de un donante y la transferencia del embrión al útero de la pareja.

MV
Marta VillalbaSociedad

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo