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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El Pacífico se recalienta y empuja a un Niño histórico: qué puede pasar en la Argentina

La NOAA elevó al 75% la chance de que el fenómeno 2026-2027 supere en intensidad a todos los registros desde 1950; el Litoral y el noreste quedarían en la primera línea de las lluvias y las crecidas

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Marta VillalbaSociedad · · 4 min de lectura
El Pacífico se recalienta y empuja a un Niño histórico: qué puede pasar en la Argentina

La mañana en Buenos Aires arranca con una brisa tibia que entra por las ventanas abiertas, y uno todavía no termina de entender por qué el termómetro se sostiene en valores casi primaverales cuando el calendario ya marca el arranque del otoño, y entonces uno lee los partes que llegan desde Washington y se da cuenta de que esarareza tiene nombre y apellido: el Pacífico ecuatorial está acumulando calor a un ritmo que los propios científicos de la NOAA describen como inusual, y por eso el Centro de Predicción Climática de ese organismo acaba de elevar la chance de que el Niño 2026-2027 sea el más intenso desde que existen registros sistemáticos.

Según el informe al que tuvo acceso este portal, la probabilidad trepó del 69% que se estimaba en agosto al 75% actual, un salto de seis puntos en apenas cuatro semanas que los técnicos interpretan como una aceleración del calentamiento, y lo que se está midiendo no es la temperatura bruta del mar sino un indicador específico llamado Índice Oceánico Relativo de El Niño, el RONI, que corrige esa cifra con el calentamiento general de los océanos tropicales para que el número final refleje de verdad la potencia del fenómeno y no el ruido del planeta entero.

Un umbral que nadie había cruzado

Con esa corrección encima, la NOAA estima que hay un 75% de probabilidad de que el RONI supere los 2,5 grados entre octubre y diciembre de 2026, y lo delicado de esa cifra es que ningún evento anterior desde 1950 logró franquearla: los cuatro Niños clasificados como muy fuertes hasta ahora se movieron entre 2,0 y 2,4 grados, con el de 1982-1983 como el techo histórico con sus 2,4 grados, de modo que el episodio que se viene no sería apenas otro más de la serie sino el primero en romper ese piso invisible.

“El Niño es un fenómeno natural y global que nos está afectando y recién está empezando. Se intensificará de octubre a febrero. Es un Niño muy fuerte”María Alejandra Cristanchi, jefa de Hidrología de la Central Hidroeléctrica Yacyretá

Los datos que ya dejó agosto ayudan a dimensionar lo que viene: las anomalías llegaron a 1,8 grados en la región Niño 3.4, a 2,5 grados en la Niño 3 y a 3,4 grados frente a las costas de América del Sur, y cuando uno escucha esas cifras de boca de los técnicos entiende por qué la probabilidad de un episodio muy fuerte durante el otoño y el invierno del hemisferio norte supera el 90% según los modelos revisados por el propio Centro de Predicción Climática.

  • Noviembre: el exceso de lluvias se concentra en el noreste del país y en el este de Entre Ríos, con acumulados previstos que superan los 30 milímetros por encima de lo habitual.
  • Diciembre: las anomalías pasan los 50 milímetros sobre Santa Fe, Entre Ríos y el este de Córdoba, mientras el noroeste argentino queda entre 20 y 50 milímetros por debajo de lo normal, lo que dibuja un mapa con dos Argentinas bien distintas.
  • Primavera-verano: las crecidas en los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay quedan como la principal amenaza concreta, según coinciden los organismos hidrológicos de la región.

Qué anticipan los técnicos para Argentina

En el aeropuerto de Córdoba, el pronosticador Marcelo Madelón le dijo a este medio que el fenómeno posiblemente se extienda hasta el otoño de 2027, lo que estiraría la ventana de impacto por varios meses más allá de lo que muchos venían pensando, y en la central de Yacyretá la lectura coincide: la jefa de Hidrología insiste en que recién se está entrando en la fase más activa, de modo que la recomendación operativa es prepararse como si lo que viene fuera a ser peor que lo conocido, porque los números, esta vez, dan margen para esa cautela. Mientras el viento del este sigue trayendo humedad sobre el Litoral y los radares muestran bandas de lluvia que no aflojan, uno entiende que la próxima temporada no va a definirse en los papers de la NOAA sino en las costas de los ríos que atraviesan las ciudades del noreste, donde vecinos como Ramón, en Posadas, o Marta, en Goya, ya empiezan a controlar las defensas de siempre mientras miran el cielo con una mezcla de atención y de resignación que, en estas latitudes, suele ser el mejor termómetro del clima que viene.

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Marta VillalbaSociedad

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