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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El reemplazo que ya tiene nombre: Luciano Castro se calza las botas de Jack Twist en Secreto en la Montaña y se viene gira

A seis semanas de la despedida de Benjamín Vicuña, Esteban Lamothe confirmó al reemplazante y anticipó que la obra se muda del escenario porteño al interior del país. Lo que se sabe del cambio, los motivos y la palabra de los protagonistas.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
El reemplazo que ya tiene nombre: Luciano Castro se calza las botas de Jack Twist en Secreto en la Montaña y se viene gira

A veces una butaca del Maipo te cambia la conversación del café. Eso me pasó la noche que fui a ver Secreto en la Montaña, cuando todavía el reparto era una especie de rareza porteña: Benjamín Vicuña y Esteban Lamothe, dos varones solos en un prado imaginario, discutiéndose el alma entre ovejas y cielo abierto. Por eso me cuesta no tomarme como algo personal la noticia de que el elenco se va a reacomodar en apenas seis semanas, justo cuando la temporada empezaba a sentirse como propia.

La confirmación la soltó Lamothe sin demasiados rodeos: “Creo que está 99,99% confirmado que es Luciano Castro”. Lo dijo en diálogo con distintos medios y lo dejó flotando en el aire como quien pasa la pelota esperando que el otro la ataje. Y el otro, claro, la atajó: el propio Castro recibió la propuesta, según contó el protagonista, “súper, súper contento”. La idea, además, no cayó del cielo ni llegó impuesta por la producción: el mismo Lamothe reconoció que el convite fue idea de él.

Por qué Castro y por qué ahora

Cuando le preguntaron por qué Castro y no cualquier otro, Lamothe fue al hueso: “Me gusta cómo actúa (…) y me parece que puede hacer muy bien a Jack Twist”. Es una definición breve pero elocuente, porque en esta historia el personaje que le toca al invitado no admite medias tintas: o te jugás entero en la entrega física y emocional, o el melodrama se te cae a pedazos. Y eso, según el propio actor, es justamente lo que vuelve a la pieza tan exigente.

Lamothe lo explicó con una honestidad que a mí, personalmente, me terminó de ganar: “Volví a aprender a entregarme por completo a algo, porque es un melodrama y el melodrama hay que actuarlo muy vulnerable, sin distancia, sin opinión”. Y agregó un dato técnico que a los que vamos seguido al teatro nos hace pensar en el oficio de los pibes: “Es muy difícil. Más una película que está plagada de planos abiertos, montañas, ovejas”. Traducido: adaptar una película de aire libre a un escenario cerrado exige fogueo, y ahí la elección del reemplazante pesa el doble.

“Creo que está 99,99% confirmado que es Luciano Castro.”Esteban Lamothe

Vicuña se despide, la obra sigue

Del lado de Vicuña no hay rencores ni golpes bajos. El propio chileno lo aclaró cuando anunció, el 18 de agosto, que en seis semanas dejaba la función para cumplir con compromisos cinematográficos firmados antes de que arrancara la temporada: dos films, uno del español Álex de la Iglesia y otro del chileno Matías Bize. “La obra sigue”, resumió, y la frase, casi una declaración de principios, le sacó dramatismo a lo que en otro contexto hubiera sido un culebrón.

De Buenos Aires al interior, con la misma historia

Lo más interesante, a mi entender, es lo que viene después. Lamothe no se quedó en la anécdota del reemplazo y dejó picando la próxima movida: una gira por ciudades del interior, para llevar la misma historia de pradera, ovejas y pasiones cruzadas a públicos que no suelen tener este tipo de títulos en la cartelera local. No hay fechas ni ciudades confirmadas todavía, pero el solo hecho de que se mencione la posibilidad ya marca un cambio de escala para un montaje que arrancó en mayo con respuesta sostenida del público.

A esta altura, y contando los días que faltan para el recambio, lo que más me entusiasma es ver cómo se va a resolver sobre las tablas ese momento bisagra en el que un personaje cambia de cara sin que la historia pierda fuerza. Porque eso, en el fondo, es lo que diferencia a un buen reemplazo de un parche con cinta. Castro llega con el mejor de los augurios de su compañero de escena, con una temporada que ya demostró que la propuesta funciona y con un público que, al menos por ahora, se muestra dispuesto a acompañar la transición. Si me permiten la opinión: me dan más ganas de sacar la entrada que cuando arrancó la temporada. Y eso, tratándose de un melodrama, ya es decir mucho.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos

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