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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Google se enamora de la energía nuclear: 4.300 millones de dólares para que sus servidores no se queden sin luz

Alphabet selló un acuerdo a 20 años con Constellation Energy para modernizar 11 reactores en tres estados de Estados Unidos. La movida busca garantizar el flujo eléctrico que la inteligencia artificial devora, mientras se lleva a cambio servicios de nube y herramientas con Gemini. El plan no construye plantas nuevas: refritir las viejas con tecnología nueva.

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Pablo GorositoTecnología · · 3 min de lectura
Google se enamora de la energía nuclear: 4.300 millones de dólares para que sus servidores no se queden sin luz

¿El negocio del siglo tiene más paciencia de la que parece? Google acaba de meter 4.300 millones de dólares a 20 años en una partida que parece loca: reactores nucleares viejos. Pero cuando uno mira la factura de luz de la inteligencia artificial, todo empieza a cerrarse. Eso sí: la electricidad nuclear no llega por arte de magia. La sigla PJM, para el que no la conoce, es el nombre del operador eléctrico más grande de Estados Unidos, una especie de mega Usina que coordina cómo se reparte la energía en una zona donde viven unos 65 millones de personas. Piense en eso: una empresa privada financiando mejoras en centrales nucleares para que la red que alimenta a millones de hogares también pueda sostener a las máquinas que le responden a uno cuando le pregunta algo a la IA.

Alphabet es la matriz de Google. Traducido: la dueña del buscador, de YouTube, de Gmail y de Chrome, entre otros. Y Constellation Energy es una de las eléctricas más grandes del país, dueña de buena parte de los reactores que Estados Unidos aún tiene en pie. El negocio pinta así: Alphabet actualiza once reactores en Illinois, Pensilvania y Nueva Jersey, o sea les mete tecnología para que rindan más megavatios, y a cambio se asegura unos 890 megavatios extra de potencia constante durante dos décadas. Constellation, además, recibe Google Cloud y Gemini Enterprise, que es el paquete de inteligencia artificial de Google para empresas, para aplicarse a tareas como elegir dónde montar futuras centrales o mantener los equipos.

¿Por qué nuclear y no solar, eólica o gas?

Por una razón muy simple: la IA come luz sin parar. Un modelo de lenguaje grande (LLM) entrenándose es, a grandes rasgos, un programa que aprende patrones a partir de cantidades obscenas de texto. Entrenar un modelo como los que están detrás de ChatGPT o Gemini consume tanta electricidad como la que gastaría una ciudad chica funcionando todo el día. La solar y la eólica son geniales, pero dependen del sol y del viento. Si está nublado o no corre una brisa, la generación se cae. El gas es más estable, pero arranqué a leer cualquier informe ambiental y va a encontrar que emite dióxido de carbono (CO2) a rolete. La nuclear, en cambio, entrega potencia firme las 24 horas, llueva, truene o haya eclipse.

Los 890 megavatios extra equivalen, más o menos, a lo que generaría un reactor nuevo de tamaño grande. La diferencia es que aquí no se rompe el piso para empezar una obra desde cero: se mejora lo que ya está. Menos costo, menos litigios, menos años esperando permisos. Parece un negocio redondo.

¿Y qué gana Constellation con la IA de Google?

  • Mejor selección de dónde instalar futuras centrales nucleares o de gas.
  • Mantenimiento predictivo de turbinas, generadores y transformadores.
  • Protección de infraestructura crítica contra ciberataques, que en el sector eléctrico es un tema cada vez más caliente.
  • Optimización de cuánto producir en cada momento para no quemar plata ni energía de sobra.
  • Automatización de tareas administrativas y operativas que hoy llenan planillas a mano.

La movida se llama AI for Energy, Alianza de Inteligencia Artificial para Energía, y pinta el nuevo manual de cabecera de las tecnológicas: tu me das electricidad, yo te doy herramientas. Es un trueque, pero con números de película. Y mientras el mundo debate cómo regular la IA, los cables y las turbinas de fondo siguen girando. Mientras tanto, la señal sigue sin llegar.

PG
Pablo GorositoTecnología

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