Hantavirus en la región del Pehuén: el caso que se contagió entre personas y la alarma que no se apaga
Una variante única en el mundo volvió a golpear en Zapala y ya hay un segundo paciente internado. El operativo de aislamiento mantiene a un puñado de vecinos bajo estricta vigilancia.

El viento del sudoeste golpea de lleno en la puerta del Hospital Zonal de Zapala y entra, sin pedir permiso, por los pasillos donde hace apenas unos días un joven de veintiséis años murió después de que una fiebre superior a los treinta y ocho grados se le instalara en el cuerpo sin aviso. Yo crucé esa puerta esta mañana con la sensación de estar pisando un lugar donde todavía pesa el aire, y confirmé lo que varias enfermeras me habían adelantado en voz baja: hay un segundo caso confirmado de hantavirus, otra persona internada, esta vez con pronóstico estable, y la frase que más se repite en los pasillos es la misma que repite la gente del pueblo cuando le pregunto qué siente: miedo, pero un miedo ordenado, de esos que se combaten ventilarizando galpones y manteniendo la distancia.
El nuevo diagnóstico no cayó como una sorpresa, sino como la confirmación de un escenario que el Ministerio de Salud de Neuquén ya tenía escrito en el Manual de Procedimientos. Se trata de un contacto estrecho del primer paciente, un trabajador rural de la Región del Pehuén que había ingresado al Hospital de Aluminé con fiebre, dolores musculares, dificultad respiratoria y un dolor abdominal tan intenso que ni los médicos que lo recibieron de urgencia podían precisar si se trataba de un cuadro digestivo o de algo más profundo. Su cuadro se agravó en horas, terminó en la terapia intensiva de Zapala y murió tras un paro cardiorrespiratorio. A partir de allí se reconstruyeron los vínculos de los últimos días, se aisló a quince personas en forma preventiva y se montó un seguimiento activo y pasivo a cargo de la Dirección Provincial de Epidemiología, que ahora confirmó que uno de esos aislados empezó a manifestar síntomas tempranos y dio positivo en el Laboratorio Central de la provincia.
La variante que no se parece a ninguna otra
Cuando le pregunté a la directora del Hospital de Aluminé qué era lo que más la preocupaba de este brote, me respondió algo que en estas tierras se escucha seguido: nos tocó la variante que no se porta como las demás. En la Patagonia argentina circula la llamada variante Andes Sur, presente en Neuquén, Río Negro y Chubut, y es la única en el mundo en la que está documentada la transmisión del virus entre personas, algo que ocurre sobre todo cuando hay convivencia o exposición estrecha durante los primeros días de la enfermedad. Por eso cada contacto estrecho se transforma en un posible eslabón de la cadena, y por eso el operativo de vigilancia se intensificó hasta identificar a cada uno de los expuestos, aislarlos en sus domicilios y monitorearlos a diario.
“Ventilamos los galpones, limpiamos con agua y lavandina, y tratamos de no pensar demasiado, aunque una siempre piensa de más cuando se trata de los chicos”Romina, vecina de Aluminé
Cómo se contagia y por qué los galpones son el escenario clave
El hantavirus se transmite principalmente por inhalación de partículas contaminadas con saliva, heces u orina del roedor colilargo, ese ratón de aspecto dócil que vive en los montes de la zona andina y que deja sus rastros en los lugares donde la gente trabaja, guarda herramientas o descansa después de la jornada rural. Los espacios cerrados y mal ventilados concentran el mayor riesgo, y por eso las autoridades sanitarias insisten en medidas que parecen simples pero que en el sur cobran un peso enorme: ventilar durante al menos treinta minutos galpones y espacios cerrados antes de entrar, evitar barrer en seco para no levantar polvo contaminado, mantener la maleza y la basura lejos del perímetro de la vivienda y tapar orificios por donde puedan ingresar los roedores. El síndrome cardiopulmonar que provoca el virus arranca con fiebre, dolores musculares y cefalea, síntomas que se confunden con una gripe fuerte, pero puede avanzar con rapidez hacia una insuficiencia respiratoria grave que requiere terapia intensiva, exactamente lo que le ocurrió al primer paciente fallecido este año.
- Un nuevo caso confirmado de hantavirus en Neuquén, contacto estrecho del primer paciente del año.
- El paciente permanece internado en el Hospital Zonal de Zapala, en estado estable y bajo protocolo de bioseguridad.
- Quince contactos estrechos están aislados en forma preventiva con seguimiento diario de Epidemiología.
- Circula la variante Andes Sur, la única del mundo con transmisión documentada entre personas.
- La principal vía de contagio es la inhalación de partículas contaminadas por el roedor colilargo en lugares cerrados.
- Las recomendaciones incluyen ventilar galpones al menos treinta minutos, evitar barrer en seco y mantener el pasto corto alrededor de la casa.
Salgo del hospital con el ruido del viento todavía pegado en el oído y la imagen del portón donde hace unos días entraban familiares del joven fallecido sin saber que se iban a despedir para siempre. Romina, la vecina de Aluminé que me regaló la frase de más arriba, me alcanza hasta la puerta y me pregunta si esto va a seguir, si van a aparecer más casos, si hay que dejar de ir al campo. Yo no tengo una respuesta definitiva, y se lo digo, pero también le recuerdo lo que dicen los médicos del operativo: este segundo caso se detectó porque el protocolo funcionó, porque los contactos estaban aislados, porque se actuó a tiempo. La alerta sigue, el viento sigue, pero la cadena, al menos por ahora, se cortó donde tenía que cortarse.
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