Huella Mayor: la apuesta de Neuquén para que sus abuelos conozcan la provincia sin gastar un peso
El Gobierno provincial lanzó un programa de turismo social que llevará a más de dos mil personas mayores de 60 años a destinos como Copahue, Villa Pehuenia, San Martín de los Andes y Las Grutas, con todo incluido y traslados organizados desde los centros de jubilados y municipios.

La mañana sopla fría sobre el estadio Ruca Che, en el corazón de la ciudad de Neuquén, y sin embargo adentro hace calor devero. Más de mil doscientos abuelos y abuelas llegaron desde cada rincón de la provincia para ocupar las tribunas, las plateas y hasta los pasillos, con pañuelos en la cabeza, mates bajo el brazo y esa paciencia enorme que solo tienen los que ya vivieron lo suficiente como para saber que las cosas buenas hay que festejarlas en colectivo. Allí, entre cánticos y aplausos, el gobierno neuquino presentó de manera oficial Huella Mayor, un programa de turismo social que, según prometen las autoridades, cambiará la vida de miles de personas mayores de sesenta años que nunca tuvieron la chance de conocer las maravillas que tienen a pocas horas de su propia casa.
De qué se trata el programa
Yo lo resumo así, en criollo: el Estado provincial se hace cargo de todo. El colectivo, la comida, el alojamiento cuando hace falta dormir fuera, el acompañamiento durante el recorrido y hasta las actividades recreativas que se organizan en cada parada. Los contingentes serán semanales y la idea es alcanzar a más de dos mil personas a lo largo de todo el año. Los destinos confirmados incluyen joyas del norte neuquino como Copahue, Caviahue, Villa Pehuenia, Huinganco, Las Ovejas, Manzano Amargo y Varvarco, más el sur con San Martín de los Andes y Villa El Chocón, y la costa atlántica con Las Grutas, del lado rionegrino, que funciona como una escapada clásica para los neuquinos.
Durante el acto se sortearon los primeros dos grupos, que viajarán en los próximos días. La mecánica es simple y a la vez exigente: no se puede ir por cuenta propia, hay que anotarse en grupo, a través de un centro de jubilados, un municipio, una comisión de fomento o una asociación civil. Y los requisitos son claros: tener sesenta años cumplidos, acreditar al menos cinco años de residencia continua en la provincia, presentar una ficha de salud con la valoración de autonomía y declarar si se necesita algún tipo de apoyo durante el viaje.
- Edad mínima: 60 años cumplidos al momento de la inscripción.
- Residencia acreditada de al menos cinco años en la provincia de Neuquén.
- Ficha de salud con valoración de autonomía firmada por profesional.
- Inscripción exclusivamente grupal, a través de centros de jubilados, municipios o asociaciones civiles.
- Declaración de apoyos o cuidados necesarios durante el viaje.
Quiénes están detrás de la iniciativa
El programa lo empuja el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Humano, pero no trabaja solo. La articulación incluye al Instituto de Seguridad Social del Neuquén (ISSN), al ente de turismo NeuquenTur, al Ente Provincial de Termas (Eproten), al Instituto Provincial de Juegos de Azar (IJAN) y a la cadena de alojamientos Melewe. A eso se suman acuerdos con prestadores turísticos privados que abren sus hosterías, sus circuitos y sus propuestas recreativas para recibir a los contingentes. Es, en definitiva, un trabajo de orquesta grande, con la provincia entera tocando afinada para que el paseo salga bien.
“El objetivo es acompañar y llevar de la mano a cada persona mayor que no haya conocido todavía la provincia. Queremos que puedan disfrutar de estos destinos que muchas veces tienen cerca de su casa y nunca tuvieron la oportunidad de visitar.”Lucas Castelli, ministro de Trabajo y Desarrollo Humano de Neuquén
Cerca mío, en una de las filas que se armaron para retirar la planilla de inscripción, la señora Norma, de Junín de los Andes, me cuenta con la voz entrecortada por la emoción que ella tiene setenta y dos años y que jamás subió a Copahue, que le queda a pocas horas de colectivo, pero que siempre le pareció un sueño caro. "Yo crié seis hijos, laburé toda la vida en el campo, y cuando me jubilé no me quedó otra que quedarme en la casa. Esto es una mano enorme, che", me dice, mientras firma con pulso firme y se acomoda los anteojos sobre la nariz. Le creo, le creo absolutamente, porque conozco esa historia: la de los que se pasaron la vida trabajando y nunca se dieron un gusto.
Afuera del Ruca Che, mientras la gente se va despacio hacia las micros que la trajeron de regreso a cada pueblo, el viento de la patagonia neuquina se hace sentir con ganas y levanta las hojas secas del estacionamiento. Pero la gente no se queja del frío, todo lo contrario: se abraza, se saca fotos, se ríe. Muchos acaban de hacer un viaje en el día para llegar hasta acá y ya están hablando del próximo, el de verdad, el que les pagarán con el programa. Yo los miro y pienso que la política, cuando se hace así, de cerca y con nombre y apellido, todavía sirve para algo. Huella Mayor es, en ese sentido, una buena noticia para empezar la semana, y una razón de más para confiar en que todavía hay Estados que se ocupan de los que más lo necesitan.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo


En el Día Mundial del Parkinson, un avance argentino promete revolucionar el tratamiento

