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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Iván Ramírez se saca la peluca y se sube al escenario con su propia voz: "No sé cantar siendo yo"

El humorista dejó las prótesis y el maquillaje para competir como cantante en Es mi sueño, el programa de Guido Kaczka. La experiencia lo encontró en un momento de plenitud laboral: además, forma parte de Viralizados, estrenó Iván y vienen y recibió una oferta para llevar un unipersonal a Mar del Plata.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Iván Ramírez se saca la peluca y se sube al escenario con su propia voz: "No sé cantar siendo yo"

Imaginen la escena: un tipo que durante más de una década se ganó el cariño del público metiéndose dentro de otros —Ricardo Arjona, Diego Maradona, el Pibe Valderrama, cualquiera de los ciento cincuenta personajes que lleva acumulados—, de pronto, en un escenario enorme, lleno de luces y de jurados, tiene que salir a cantar sin disfraz, sin peluca y sin la voz impostada de nadie. Apenas con la suya. Esa imagen, la de Iván Ramírez parado frente al público siendo, a secas, Iván Ramírez, es la que resume lo que está pasando en Es mi sueño, el concurso que conduce Guido Kaczka en la televisión argentina.

Y lo más curioso es que la convocatoria lo agarró desprevenido. Ramírez tenía asumido que lo llamarían para sumar alguna intervención humorística, de las que sabe hacer como pocos, y no para sentarse en la fila de los concursantes. Con Kaczka ya había compartido pantalla cuando era muy jovencito, a los diecisiete años, en Hacelo feliz, donde imitó nada menos que a Dread Mar-I. Esta vez, en cambio, le ofrecieron algo distinto: cantar como él mismo. Y ahí se le plantó la primera duda.

“Lo primero que pensé es: no sé cantar con mi voz.”Iván Ramírez

De las prótesis al micrófono, sin red

Aunque entrenó durante años, nunca se había probado de esa manera en una televisión de alcance masivo. El humorista contó que el cuidado técnico resulta casi una obligación en su oficio: por la cantidad de cambios de voz que hace al meterse en distintos personajes, necesita mantener el instrumento vocal a punto. Por eso ahora ensaya con el propio equipo de entrenamiento vocal del ciclo, que se encarga de acompañarlo para que la exposición no se vuelva un sacrificio para la garganta.

El desembarco en Es mi sueño llega, además, en un momento de vértigo laboral. Ramírez integra el elenco de Viralizados, acaba de estrenar el ciclo de streaming Iván y vienen y recibió una propuesta concreta para presentar un unipersonal en Mar del Plata durante la próxima temporada, mientras sigue siendo de los humoristas más requeridos para eventos privados. La agenda, según él mismo reconoce, no le deja respiro.

Ciento cincuenta personajes y cuatro horas de maquillaje

El arranque en los escenarios, como tantas historias del espectáculo argentino, fue bien casero: a los catorce años se animó a imitar a Lía Crucet en el cumple de una amiga, con un vestuario que le había cosido su bisabuela. Aquella pequeña actuación, casi de chiripa, le salió tan bien que terminó generando tres contrataciones seguidas para otros eventos. Una semilla de las que uno no termina de medir cuando la está plantando.

Yo, que vengo siguiendo su trayectoria desde hace años, confieso que esta vuelta de tuerca me genera una simpatía enorme. Ver a un humorista tan dúctil, tan trabajador, tan capaz de sostenerse en pie durante cuatro horas frente a un espejo para convertirse en otro, aceptar el vértigo de mostrar su propia voz sin el escudo del disfraz, habla de alguien que todavía se permite correr riesgos. En un mundillo tan competitivo como el nuestro, donde muchos se quedan en la zona cómoda de lo que ya les funciona, Ramírez se saca la peluca, se limpia el maquillaje y se planta en el escenario a dar la nota —nunca mejor dicho— siendo él mismo. Y eso, créanme, también es un arte.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos

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