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Viernes, 16 de octubre de 2026
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James Donaldson, el pívot que durante mil partidos ni siquiera miró el aro de tres

El interno de 2,18 metros que pasó su carrera entera en la pintura acumula una marca insólita en la NBA: más de mil encuentros oficiales sin tirar un solo triple. Una rareza que el básquet actual volvió imposible de repetir.

CB
Cristian BustosDeportes · · 2 min de lectura
James Donaldson, el pívot que durante mil partidos ni siquiera miró el aro de tres

Lo veo y no lo puedo creer. James Donaldson jugó mil ocho partidos en la NBA sin tirar un solo triple. Mil ocho. La cifra suena a locura y, cuando uno repasa los nombres que le siguen, entiende que efectivamente lo es: el segundo en ese ranking insólito, Joel Anthony, disputó 556 encuentros. Casi la mitad. Es como si Donaldson hubiera competido en otra época, con otras reglas no escritas, con otra forma de entender el básquet.

Un interno de otra era

Lo traigo a la memoria y aparece aquel pivote enorme, de 2,18 metros, que pasó su carrera entera en la zona pintada. Lo fui a ver varias veces al viejo Spectrum de Filadelfia, cuando defendía a los Sixers, y la sensación era la misma cada noche: un tipo que vivía debajo del aro, que cobraba cada rebote como si fuera un sueldo. Promediaba cerca de diez por partido, una enormidad. Con esos Mavs ochentosos de Rolando Blackman, Mark Aguirre y Derek Harper fue donde más se lo vio, y hasta llegó al All-Star Game de 1988 como reconocimiento al trabajo sucio, al que no sale en el recap de la noche.

Una marca inalcanzable

El ranking completo asusta. Donaldson con 1.008 partidos; Anthony, 556; Mitchell Robinson, 450; Etan Thomas, 427; Dean Garrett, 372; Cole Aldrich, 350; Miles Plumlee, 347; Michael Stewart, 290; Mark McNamara, 286; y el montenegrino Nikola Pekovic, con 271. La progresión se desploma. No hay caso parecido en el historial reciente de la liga.

La explicación es simple y a la vez definitiva: el interno tradicional, el que solo pisa la pintura, prácticamente desapareció del mapa. Hoy hasta el pivote con menos recursos ofensivos tira triples porque el sistema se lo pide. Que alguien sostenga mil partidos sin asomarse a la línea de tres es, en términos estadísticos, imposible. Como volver a ver a un número 5 jugar toda su carrera sin pisar el perímetro.

¿Y hoy? Difícil que se repita

Pregunto en voz alta: hay algún jugador en actividad que todavía resista la tentación del triple y se quede en la pintura. Lo pienso y no me sale ninguno. Robinson está en la lista, pero va camino de ser el último de una especie en extinción. Después de Donaldson, el básquet cambió para siempre. Y su récord, con el correr de los años, se va a volver una anécdota hermosa de un juego que ya no existe.

CB
Cristian BustosDeportes

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