La esquina donde Mafalda espera: una guía para reencontrarse con Quino en pleno San Telmo
Entre mates, cerámicas y la feria dominical, la estatua de Chile y Defensa sigue siendo el imán de turistas y vecinos que quieren fotografiarse con la nena más famosa del cómic argentino.

El domingo amanece con esa brisa tibia que se cuera por las diagonales porteñas y la Plaza Dorrego todavía guarda el rocío de la madrugada. Voy caminando con el paso lento de quien sabe que el verdadero paseo empieza cuando uno se deja llevar. En la esquina de Chile y Defensa ya hay un grupito de gente haciendo cola, cámaras en mano, sonrisas amplias. Es que ahí, sentada en un banquito, con su pancarta y su expresión de fastidio universal, sigue esperando Mafalda. La veo llegar a Marta, vecina de Boedo, que vino especialmente con su nieto: 'Vengo desde chica, la verdad es que no me la pierdo nunca, es como venir a ver a una amiga', me dice mientras acomoda al chico para la foto.
Un punto de encuentro con historia
La escultura forma parte del Paseo de la Historieta, ese circuito que el barrio de San Telmo fue armando con el correr de los años para mantener viva la memoria de los personajes que nacieron del lápiz de Joaquín Salvador Lavado, Quino. La estatua de Chile y Defensa es, probablemente, la más visitada de todas. Funciona como punto de referencia: quien llega a San Telmo buscando a Mafalda termina, casi inevitablemente, sentado en ese banco imaginario junto a ella.
Conviene tener paciencia. La cola para la foto es parte del paisaje, se mueve con ritmo de domingo, y no hay un tiempo de espera informado de antemano. Pero el que se queda termina siempre premiado: el retrato junto a la nena que cuestiona el mundo sale con esa luz limpia que solo tiene la mañana del barrio.
- Hora recomendada: llegar temprano, antes de que la feria de Defensa se llene de público.
- Qué llevar: cámara o celular con batería cargada, y algo de agua si el día aprieta.
- Combinación ideal: la foto en Chile y Defensa más el paseo por la feria dominical sobre la calle Defensa.
- Ojo con las frases: muchos objetos le atribuyen a Mafalda dichos que Quino nunca escribió, hay que mirar bien qué se compra.
- Alrededores: otros comercios de la zona tienen estatuas del personaje, así que la caminata puede extenderse sin esfuerzo.
A pocos metros, la feria despliega su clásico río de puestos. Entre piezas de plata, mates tallados y cuadros de artistas locales, la imagen de Mafalda aparece en cerámicas, cuadernos, muñecas tejidas, imanes, pines. Hay para todos los gustos y para todos los bolsillos. Recorrer esos stands es, de algún modo, recorrer también la historia de un personaje que Quino fue poblando con el tiempo: Felipe, Manolito, Susanita, Miguelito, Guille, Libertad. Cada uno con su mundo, cada uno con su manera de mirar la realidad.
“Para el humorista gráfico Tute, uno de los rasgos más distintivos de la obra de Quino es la complejidad de esas personalidades y la manera en que las tiras fueron incorporando los asuntos del mundo.”Tute, humorista gráfico
Mientras el sol empieza a ganarle a la sombra de los edificios, vuelvo sobre mis pasos hasta la esquina de Chile y Defensa. La cola ahora es más larga, pero el ánimo sigue siendo el mismo: gente que se ríe, chicos que posan serios para copiar la mueca de Mafalda, turistas que no terminan de entender del todo quién es esa nena pero que intuyen, por la cantidad de argentinos que la saludan, que están frente a algo importante. Me quedo un rato mirando, y antes de irme le digo adiós en voz baja, como se despide uno de un viejo conocido. Afuera, el viento ya mueve las hojas secas sobre Defensa y la feria sigue su curso. Mafalda, mientras tanto, continúa sentada en su banco, mirando con ese gesto entre enojado y curioso a todo San Telmo que pasa frente a ella.
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