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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La herencia de Gene Wilder, el casting más esperado de Hollywood y un actor que ya levanta la mano

Jeremy Allen White, la cara de The Bear, dice en televisión que nadie lo llamó todavía para protagonizar el biopic del genio de Willy Wonka y El jovencito Frankenstein. El parecido físico con Wilder sacude las redes desde hace rato y el proyecto, confirmado en junio bajo la dirección de Dito Montiel, ya tiene luz verde.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos · · 5 min de lectura
La herencia de Gene Wilder, el casting más esperado de Hollywood y un actor que ya levanta la mano

Me acuerdo de la primera vez que vi a Gene Wilder en una pantalla y de la manera en que se me quedó grabada esa sonrisa que podía pasar, en un segundo, de la ternura más pura al delirio más absoluto. Era, si me permiten la confesión, una tarde de sábado en el living de casa de mis viejos, con el televisor todavía encerrado en un mueble de madera, y el hombre ese, Wilder, apareciendo con un sombrero de copa y unos guantes largos, haciendo de cuenta que la cámara no existía mientras le robaba el corazón a una fábrica entera de chocolate. Aquel tipo, pensé entonces sin saber todavía quién era, tenía algo distinto. Y vaya si lo tenía. Por eso, cuando me enteré de que Hollywood por fin se decidió a contar su vida en una película, sentí una mezcla de emoción y de miedo que me costó trabajo explicar. Hoy, mientras escribo esta nota, lo cierto es que el nombre de Jeremy Allen White vuelve a sonar con una fuerza particular cada vez que alguien imagina quién debería ponerse en la piel de ese gigante. Y lo más interesante del asunto es que el propio White acaba de levantar la mano, en vivo y en directo, para pedir el papel.

Un proyecto que ya tiene luz verde y que no será un musical

El biopic sobre Wilder, confirmado en junio de este año, avanza con Dito Montiel en la dirección y un planteo que, según lo que se viene contando, se aleja del formato musical que suele copar las biografías de figuras de Hollywood. Es decir, nada de números cantados ni de coreografías para repasar la filmografía del actor y guionista. La idea, según se filtró, apunta a un registro más dramático, más terrenal, más atento a la persona detrás de los personajes que a la galería de éxitos que firmó entre los años sesenta y ochenta.

Wilder, hay que recordarlo, no fue solo el rostro inolvidable del Willy Wonka de 1971 ni el doctor Frankenstein de la comedia que Mel Brooks rodó en 1974. También fue coguionista de casi todas sus películas más recordadas, socio creativo del propio Brooks en obras como Los productores y El gran lío, y un actor que supo construir una galería de personajes incómodos, melancólicos y al mismo tiempo desternillantes, con esa media sonrisa que podía anunciar una broma o una tristeza profunda. Que Hollywood haya decidido dedicarle una biopic con un tono serio dice mucho de cómo se lo está empezando a mirar fuera del molde del cómico.

La confesión de Jeremy Allen White en la tele estadounidense

Hace algunos días, en el programa matutino TODAY, Jeremy Allen White se sentó frente a las cámaras y, casi de pasada, se refirió al proyecto. Lo dijo con una sencillez que desarma: contó que nadie del equipo del biopic se había contactado todavía con él y, al mismo tiempo, dejó claro que aceptar sería, en sus palabras, un honor.

“Totalmente. Sería un honor. El jovencito Frankenstein es uno de mis primeros recuerdos sobre el cine. Sillas de montar calientes... era un genio. Le adoro, siempre le adoré. Estoy esperando que me llamen.”Jeremy Allen White, en el programa TODAY

El parecido físico que sacude a las redes y la pregunta por el parentesco

Lo que pasa con White y Wilder es que, desde hace un buen tiempo, las redes sociales vienen convertidas en una especie de comparador permanente de rasgos: la mirada clara, la sonrisa amplia, la mandíbula marcada y, sobre todo, esa manera de componer que mezcla fragilidad con un humor muy físico. Cada vez que se publica una foto antigua de Wilder rodando alguna de sus películas, alguien, casi en simultáneo, publica un fotograma de White en The Bear o en alguna de sus últimas apariciones, y el debate se vuelve a encender.

El actor, de 35 años, también salió a aclarar algo que muchos fans daban por hecho: que no existe ningún vínculo familiar entre él y el protagonista de Un mundo de fantasía. Lo dijo, según se contó, en una entrevista previa, con un tono entre divertido y paciente, como el que usa alguien que ya escuchó la misma pregunta cien veces.

Un antecedente que pesa: el joven Springsteen

A la hora de pensar en White como Wilder, hay un dato que no se puede pasar por alto: en el último ciclo cinematográfico se animó nada menos que a meterse en la piel del joven Bruce Springsteen. Lo hizo en Deliver Me From Nowhere, la película de Scott Cooper que reconstruye el momento más crudo y formativo del cantante, cuando todavía no era el jefe y componía material que terminaría dando forma a Nebraska.

White contó que la experiencia fue intensa y que sintió la presión de tener que estar a la altura de una figura tan pesada para la cultura popular. Ese ensayo reciente con un personaje real, sumado al dominio que viene mostrando del registro dramático y a su llegada cada vez mayor al público de todo el mundo, hace que la idea de verlo como Wilder no suene descabellada. Suena, en todo caso, como una de esas elecciones de casting que pueden quedar en la memoria del género.

El casting, todavía abierto

Por ahora, el equipo del biopic no confirmó a nadie en el papel principal ni se pronunció de manera oficial sobre los rumores que circulan en redes y en los pasillos de la industria. White levantó la mano, dejó la pelota en el aire y se fue a rodar lo suyo. Me gusta pensarlo así, porque la imagen me parece muy de Wilder: alguien que dice lo que siente sin levantar demasiado la voz y deja que el tiempo haga el resto.

Personalmente, y aunque suene a confesión de fanática, me cuesta imaginar a otro actor metiéndose en esa sonrisa, en esos silencios y en esa manera tan única que tenía Wilder de decir las cosas como si no estuviera diciendo nada. White, cuando uno mira sus últimas entrevistas, parece entenderlo desde ese mismo lugar. Si me preguntan a mí, y sé que me lo están preguntando, me anoto desde ya para ir a ver esa película el día del estreno. Y, a esta altura, creo que no soy la única.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos

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