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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La IA que leía la casilla de tu jefe y le escribía el mail perfecto para vaciarte la cuenta

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Pablo GorositoTecnología · · 3 min de lectura
La IA que leía la casilla de tu jefe y le escribía el mail perfecto para vaciarte la cuenta

¿Cuántas veces un proveedor te pidió un pago urgente por mail y casi caés? Ahora imaginá que el que escribe no es un pibe con un seudónimo en Moldavia, sino un modelo de inteligencia artificial con acceso a toda tu casilla. Eso, ni más ni menos, era EvilTokens: una plataforma que entraba a correos corporativos, leía la conversación y armaba el mensaje ideal para estafarte. Microsoft acaba de desarticularla y dejó al descubierto un manual de instrucciones del fraude moderno.

El caso se presentó esta semana y el número asusta: más de 12.000 cuentas comprometidas en más de 10.000 organizaciones. Para dimensionarlo, pensá que la sigla CEO quiere decir Chief Executive Officer, o sea, el jefe máximo. Y a esos jefes máximos eran a los que EvilTokens les copiaba el estilo. La IA hacía tres tareas centrales: leía el historial de mails de una casilla robada, identificaba facturas pendientes, pagos por transferir y contactos de confianza, y después redactaba mensajes de phishing que parecían escritos por la misma persona. No era un mail genérico tipo "Hola, soy el gerente": era un mail que conocía el número de factura, el nombre del proveedor y el apodo con el que tu contador le escribe al CEO.

¿Cómo entraban sin que les des la contraseña?

Acá viene la parte que incomoda. La mayoría de la gente cree que si nunca le pasó la clave a nadie, está a salvo. Error. Los operadores de EvilTokens usaban un engaño llamado phishing por código de dispositivo. El truco era así: te llegaba un mail o un chat pidiéndote que ingreses un código de autenticación en la página legítima de Microsoft. Parecía la pantalla real de login, no un sitio trucho. Al escribirlo, vos mismo abrías la puerta y autorizabas una sesión controlada por el atacante. La pantalla era real porque el código era real: lo que cambia es a quién se lo terminás dando.

Y hay un detalle peor: cambiar la contraseña no siempre alcanzaba. Como el ataque validaba una sesión y unos tokens, o sea, unas llaves digitales temporarias que las plataformas usan para mantenerte logueado sin pedirte la clave cada dos minutos, había que cerrar esas sesiones y borrar esos tokens a mano. Microsoft recomienda directamente desactivar la autenticación por código de dispositivo y pasarse a métodos fuertes contra phishing, como las llaves de seguridad FIDO2, que son unos aparatitos físicos tipo pendrive, o las passkeys, que son la versión moderna de la contraseña guardada en el celular.

¿Qué buscaban exactamente los mails truchos?

  • Ofertas de construcción y licitaciones falsas.
  • Propuestas de asociación comercial con supuestos inversores.
  • Avisos de vencimiento de contraseña para volver a entrar a la misma casilla.
  • Solicitudes de propuestas (RFP, en criollo: pedidos de cotización) con archivos adjuntos maliciosos.

Microsoft Security detectó 44 señuelos distintos en circulación. Los blancos principales fueron empresas de distribución mayorista, construcción y servicios financieros, pero también cayeron organizaciones de salud, universidades y firmas del sector inmobiliario. O sea, le tiraron a todo el arco.

¿Cuánto salía y dónde se vendía?

El servicio tenía precio y hasta servicio al cliente, como cualquier SaaS, o sea, software vendido por suscripción, que en buen porteño significa "pagás mes a mes y te dan el login". La tarifa: 1.500 dólares para entrar y 500 dólares por mes después. La atención se brindaba por Telegram, con paneles de gestión incluidos. La infraestructura fue desactivada en una operación que incluyó dos arrestos en Londres.

La moraleja es incómoda: la inteligencia artificial ya no es solo la herramienta del que defiende. Del otro lado también hay modelos leyendo tu bandeja y aprendiendo a imitarte. Si te llega un mail de tu jefe pidiendo una transferencia urgente, aunque el tono sea idéntico, aunque sepa el número de factura, aunque el remitente parezca el correcto: levantá el teléfono y confirmá. La verificación por un canal distinto sigue siendo el único firewall que la IA todavía no sabe saltar.

Mientras tanto, la señal sigue sin llegar.

PG
Pablo GorositoTecnología

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