La noche en que Al Di Meola volvió a nacer sobre el escenario de La Trastienda
A sus 72 años y luego del infarto que frenó su gira en 2023, el guitarrista estadounidense ofreció en Buenos Aires más de dos horas de jazz, flamenco y tango junto a dos músicos españoles, en un show íntimo y a sala llena que repasó cinco décadas de carrera.

La Trastienda estaba colmada y la expectativa se sentía en el aire como antes de un partido importante. Cuando las luces bajaron y Al Di Meola salió al escenario acompañado por el guitarrista español Isaac Romagosa y el percusionista Sergio Martínez, lo primero que pensé es que estaba frente a un hombre que literalmente había vuelto a nacer para hacer exactamente lo que estaba haciendo: tocar la guitarra. El formato acústico, apenas interrumpido por alguna saturación puntual, le dio a la noche un carácter íntimo quecontrastó con la potencia que suele asociarse a este músico neoyorquino.
El repertorio fue un viaje de algo más de dos horas que recorrió cinco décadas de carrera. Sonaron fandangos y soleás propios del flamenco, retazos de jazz de fusión que remitían a su época junto a Chick Corea en Return to Forever, y momentos de improvisación colectiva donde el cajón de Martínez funcionó como ancla rítmica. Hubo también versiones inesperadas, como In My Life de The Beatles, The Sound of Silence de Simon y Garfunkel y un pasaje de Astor Piazzolla, Café 1930, que el público recibió con una ovación especial.
La decisión de rodearse de flamencos
Lo que más me llamó la atención fue la elección de los compañeros de gira: dos músicos con raíces profundas en el flamenco. Esa decisión tiñó toda la paleta sonora de la noche y permitió que el jazz de Di Meola dialogara con la rítmica afrolatina y con evocaciones mediterráneas. Algunos temas se estiraron más allá de su forma de estudio, y en esos momentos se notó tanto la complicidad entre los tres como, en algún tramo, cierta pérdida de tensión en las improvisaciones. Hubo también un llamado al escenario al ingeniero de sonido por problemas con el audio, una aspereza que el público resolvió con paciencia y buena onda.
“Gracias a Dios estoy de regreso con ustedes, volví a nacer.”Al Di Meola, desde el escenario de La Trastienda
El guitarrista, que en agosto cumplirá 73, habló varias veces en español y se refirió de manera directa al infarto que sufrió en Bucarest en 2023, episodio que le impidió completar la gira que incluía fechas en la Argentina. Esa frase, "volví a nacer", fue pronunciada con una emoción contenida que recorrió la sala. Más adelante dedicó Ava's Dance in the Moonlight a su hija, e interpretó piezas propias como Misterio, Infinite Desire y Eden, que funcionan como una radiografía de su evolución estilística.
- Mediterranean Sundance, en el cierre, con palmas del público y teléfonos en alto.
- La versión de Café 1930, de Piazzolla, que desató una ovación especial.
- El cover de In My Life, de The Beatles, como uno de los momentos más emotivos.
- El momento en que Di Meola invitó al público a acercarse al escenario antes del final.
Hacia el final, cuando los músicos invitaron al público a arrimarse al escenario, La Trastienda se transformó en un pequeñoclub de jazz flamenco. El cierre con Mediterranean Sundance, pieza asociada a Paco de Lucía, llegó con palmas desde la platea y un mar de pantallas de teléfonos encendidas. La noche no fue perfecta: hubo problemas de sonido, algunas improvisaciones se extendieron de más y la acústica del lugar a veces le jugó en contra al formato. Pero el conjunto dejó en claro por qué Al Di Meola sigue siendo un referente ineludible del cruce entre jazz, flamenco y música latinoamericana. Si tengo que pedir algo para una próxima visita, me gustaría que sumara a algún invitado local para un segmento de tango, esa deuda pendiente que dejó entreabierta con el Café 1930 de Piazzolla.
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