Saltar al contenido
Viernes, 23 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Caldenal Noticias

Caldenal Noticias

La Plata se viste de ARMY: tres noches con BTS y un operativo fan-made que ya es noticia

La gira ARIRANG trajo al septeto surcoreano al Estadio Único Diego Armando Maradona con entradas agotadas. Lo que ocurre afuera de la cancha, organizado por el propio fandom, se convirtió en tema de debate en redes y muestra una manera de habitar la pasión por una banda que excede lo musical.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
La Plata se viste de ARMY: tres noches con BTS y un operativo fan-made que ya es noticia

Lo confieso de entrada: cada vez que un avión trae a BTS a Buenos Aires, el reloj parece adelantarse unas horas. El lunes 19 de octubre, cuando el septeto surcoreano aterrizó en Ezeiza para encarar la recta final de su gira mundial ARIRANG, ya había decenas de celulares registrando el momento desde el hall de arribos. Eran las primeras imágenes de un operativo que, en realidad, había empezado mucho antes, en chats y cuentas de fans coordinando quién iba a la vigilia, quién llevaba qué y cómo se organizaban los turnos. Los shows están previstos para el 21, el 23 y el 24 de octubre en el Estadio Único Diego Armando Maradona de La Plata, y las tres fechas se agotaron con bastante anticipación, lo que transforma cada función en una pequeña ciudad temporaria.

Para quien haya ido a una edición anterior de recitales de este calibre en la región, el escenario es reconocible: calles cerradas por decisión de la multitud, puestos de comida casera que aparecen de la nada y banderines con los colores del grupo colgados de árboles y rejas. ARMY, como se autodenomina la comunidad global de seguidores de la banda, tiene fama de tomarse estas instancias con una logística que en algunos países ya es materia de estudio. En esta oportunidad, la movida se nota sobre todo en redes: videos e imágenes del desembarco circularon durante horas, con etiquetas y cuentas oficiales que iban armando un seguimiento minuto a minuto.

Las reglas que el propio fandom se dio

  • Higiene: se difundió con fuerza el pedido de asistir bañados, tanto a los acampes previos como al estadio, para sostener condiciones razonables en esperas que pueden extenderse varios días.
  • Privacidad: las fanbases pidieron no concentrarse en hoteles, no seguir traslados de los artistas y no difundir ubicaciones ni horarios en tiempo real, buscando marcar distancia con las prácticas de los sasaeng, el término coreano para quienes invaden los espacios íntimos de los ídolos.
  • Dentro del estadio: no arrojar objetos al escenario, mantener los ARMY Bomb, los bastones luminosos oficiales, a una altura que no tape la visión del resto y respetar el espacio personal en el campo, una recomendación clásica pero que se renovó con énfasis esta vez.

El mensaje de la higiene fue el que más ruido generó. Se viralizó, se discutió, se memeó y también se defendió con argumentos sólidos: si vas a pasar una noche entera en la calle esperando entrar, el baño deja de ser un detalle y pasa a ser una cuestión de convivencia. La conversación mezcló humor, autoburla y cierta incomodidad, pero cumplió su objetivo, que era poner el tema sobre la mesa antes de que apareciera como queja en notas periodísticas o en la propia organización del show.

El llamado a proteger la privacidad, en tanto, tiene un trasfondo más delicado. Las comunidades buscan correrse de las prácticas asociadas a los sasaeng y dejar en claro que se puede ser fan sin invadir la vida cotidiana de los artistas. La consigna se repitió en distintas cuentas con variantes: no difundir dónde se hospedan, no perseguir vehículos, no publicar información sensible. Es, en definitiva, un intento de autocuidado colectivo y de cuidado hacia los propios músicos, algo que varias artistas coreanos y de otros países han reclamado públicamente en los últimos años.

No todo fue armonía, claro. En redes circularon mensajes que cuestionaban la presencia de figuras públicas ajenas al fandom en zonas que algunas seguidoras perciben como propias, reservadas a quienes acompañaron al grupo desde sus primeros años. Es un debate que aparece en casi cada visita de gran envergadura: la sensación de que la masividad trae consigo visitantes que no comparten los códigos internos. Aun así, el acceso depende de las entradas adquiridas y de las disposiciones del evento, con independencia de la antigüedad o el vínculo de cada uno con la banda, un punto que las propias fanbases se encargan de recordar para evitar conflictos que terminen en expulsiones o denuncias.

“Las condiciones de acceso y ubicación dependen exclusivamente de las entradas adquiridas y las disposiciones del evento, con independencia de la antigüedad de cada fan en la comunidad.”Comunicado de fanbases difundido en redes sociales

Yo, que cubrí varios desembarcos parecidos y vi de todo, desde caravanas espontáneas hasta peleas por una remera, me quedo con la impresión de que lo que pasa en La Plata estos días es un termómetro. No solo de la relación entre una banda y su público, sino de cómo una generación de fans aprendió a organizarse sin esperar instrucciones, a fijar reglas que después se vuelven moneda corriente y a convertir la espera en una experiencia compartida. Los shows del 21, 23 y 24 prometen ser un hito, pero lo que ya está pasando en las calles, en los grupos de WhatsApp y en las cuentas de Twitter e Instagram es, a mi entender, la verdadera postal de esta visita.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo