La Scaloneta pasó por encima a un rival que llegó con lo justo al Monumental
Goleada 7-0 frente a una selección alternativa de Burkina Faso, que viajó con juveniles Sub-23 después de un periplo de varias escalas. Mastantuono gritó su primer gol con la Mayor.

A los cuatro minutos ya ganábamos 2-0. En serio. A los cuatro. El Monumental se acomodó en la butaca, se acomodó el café, y cuando quiso acomodar el partido otra vez, la Selección ya le había metido cinco goles antes del entretiempo. Fue 7-0 contra un Burkina Faso que, siendo justos, ni siquiera era Burkina Faso. Era un seleccionado Sub-23 con el sello del hambre, el cansancio y un viaje de pesadilla que arrancó en Costa de Marfil, pasó por París y terminó en Ezeiza cinco horas antes del pitazo.
Un primer tiempo a la velocidad de un rayo
Lautaro Martínez abrió el marcador tras capturar el rebote de un penal que el arquero le había tapado. A los ocho, Diallo metió la pelota en su propio arco. A los doce, Prestianni se anotó en la red con una definición de esas que dan ganas de ver dos veces. Antes de los veinte, el partido ya era un amistoso de entrenamiento. Paz y Julián Álvarez completaron la goleada antes del descanso, y todo hacía pensar en una noche de vino y goles en la cancha de River.
En el complemento bajó un cambio el ritmo y se acomodó la rotación. Mastantuono, a los 67, gritó por primera vez con la camiseta del combinado mayor. Un premio para un pibe que en River había mostrado chispazos y que Scaloni se empecinó en darle minutos cuando todavía le faltaba el lomo. El cierre lo puso Giuliano Simeone, de cabeza, para decorar lo que ya era un 7-0 a pedir de galería.
Cómo se armó el partido: el periplo de Burkina Faso
- El vuelo chárter original estaba previsto para el 30 de septiembre, pero una revisión técnica de la nave obligó a cancelar el servicio. Eurodata Sport, la empresa organizadora, admitió el desperfecto.
- La alternativa comercial que se ofreció a los jugadores incluía un tramo desde Costa de Marfil a París, una espera larga y una conexión a Buenos Aires. El recorrido total rondaba las 25 horas, en clase turista.
- Varios titulares rechazaron ese itinerario por considerarlo una locura antes de un compromiso internacional. Pidieron volar en otra clase o directamente no viajaron.
- La federación burkinesa, el gobierno y la representación diplomática en Marruecos negociaron para sostener el partido. Apareció un vuelo especial que pasó por Casablanca y trajo a los jugadores que aceptaron sumarse.
- Para completar el plantel, se citó a juveniles Sub-23. Algunos viajaron desde la propia Burkina Faso hasta Casablanca para abordar la aeronave. El amistoso que esos juveniles tenían previsto contra Malí fue cancelado.
- La delegación tocó Ezeiza cerca de las 15.30, entre cinco y seis horas antes del partido. Algunos jugadores, según trascendió, se enteraron de la convocatoria estando ya en viaje.
“Tratamos de respetar al rival, más allá de la adversidad. Se movieron con lo que pudieron y se presentaron. Lo valoramos.”Lionel Scaloni, entrenador de la Selección Argentina
Y una última cosa. Yo estuve en la tribuna del Monumental, en la misma platea donde mi viejo me llevó a ver a Ortega y a Saviola, y la diferencia es que aquella vez había que aguantar los nervios hasta el final. Esta vez, a los diez minutos, ya estaba acomodando la columna para el segundo tiempo. Ahora viene lo serio: en la próxima ventana, la Scaloneta tiene que cruzar la cordillera para visitar a Chile. Ahí, el resultado de entrada va a ser otro partido.
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