María José Riera, la productora que convirtió el alta en una campaña: "Pónganse primero en su lista"
En octubre, mes teñido de rosa para recordar la lucha contra el cáncer de mama, una sobreviviente de 2020 grabó un mensaje desde su auto camino a sus estudios de control. Su pedido, su historia y el costado más íntimo de una decisión que cambió su vida.

La imagen es tan simple como poderosa: una mujer al volante de su auto, detenida en algún semáforo o en el ingreso a un estacionamiento, con la cámara del celular apuntándole desde el soporte del parabrisas. No hay producción, no hay luces, no hay escenario. Y sin embargo, ese pequeño clip de redes sociales se convirtió en una de las piezas más compartidas de este octubre que el mundo tiñe de rosa para recordar que el cáncer de mama sigue siendo una de las principales causas de muerte entre las mujeres. Quien está del otro lado de la cámara es María José Riera, productora audiovisual y sobreviviente de esa enfermedad, que en 2020 recibió un diagnóstico que le cambió la vida y que hoy, cuatro años más tarde, eligió hablar desde lo más cotidiano para dejar un mensaje que se repite como un mantra: hay que ponerse primero en la lista.
Riera grabó el video desde su auto, según contó, antes de entrar a una jornada completa de estudios de control que se realiza cada cierto período para descartar que la enfermedad vuelva a aparecer. Y lo subió a sus historias de Instagram con una alegría que ella misma se sorprendió por sentir: "Hoy es un día en donde durante todo el día tengo estudios de control. Y venía pensando que vengo con mucha alegría a hacerme eso", arrancó diciendo, con una sinceridad que desarma. La alegría, explicó, viene de dos lugares muy concretos: de tener la posibilidad real de acceder a esos estudios y, sobre todo, de haber tomado la decisión de hacérselos, algo que en el fragor de la vida cotidiana suele quedar relegado una y otra vez.
“Es la misma decisión de ir por el mismo camino, de ponerme primero en mi lista, de priorizarme, de cuidarme para poder estar en salud, para poder estar en disfrute.”María José Riera, en su video de Instagram
El mensaje que se viraliza en octubre
Lo que buscó Riera con ese video, según reconstruyó en diálogo con este portal, fue correr el eje del miedo y correrlo, también, del aniversario. Su pedido fue puntual, sin vueltas: "Especialmente en este octubre, chicas, háganse todos los controles necesarios". La frase, casi una consigna, resonó porque la dice alguien que sabe de qué se habla. Riera fue diagnosticada el 24 de noviembre de 2020, en una escena que ella misma reconstruyó con una crudeza que duele: estaba en la peluquería, con los papelitos de los claritos todavía en la cabeza, cuando le comunicaron que tenía cáncer de mama. La operaron el 9 de diciembre de ese mismo año y a lo largo de 2021 completó el tratamiento con quimioterapia y radioterapia.
Pero la historia de María José Riera no termina en la enfermedad. Y creo que ahí está lo más valioso de lo que decidió compartir. En medio de ese proceso decidió separarse después de 35 años de matrimonio, una decisión que tomó con una honestidad que todavía hoy conmueve: "No quería cargar con la angustia de otra persona que no me podía acompañar y que no tenía las herramientas emocionales para hacerlo", explicó en una entrevista previa. A la vez, una red de amigas se mudó con ella durante los meses más duros de la quimioterapia, un detalle que aparece con peso en el libro que acaba de publicar, "Fue un buen verano", donde relata ese tramo de su vida y al que define como un texto "dedicado a la amistad femenina". Y es que, si algo aprendió Riera en estos años, es que la salud también se sostiene con lazos.
Una convocatoria que es, sobre todo, un abrazo
A mí, particularmente, este tipo de testimonios me atraviesa distinto. Llevo años escuchando historias de mujeres que postergan sus mamografías, sus ecografías, sus visitas al ginecólogo, convencidas de que hay siempre algo más urgente: los chicos, el trabajo, la casa, la pareja. Y cuando aparece una voz como la de María José, diciendo con la naturalidad con la que se dice cualquier cosa que va a hacerse un control, una entiende que el primer paso es ese: correrse un lugar en la propia lista de prioridades. No es un llamado a la culpa, ni una bajada de línea medicalizada: es, pura y simplemente, un recordatorio de que sin salud el resto se vuelve muy difícil de sostener. Pónganse primero en su lista, dice ella. Y razón no le falta.
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