Mientras el Congreso mira para otro lado, las ciudades les ponen el cascabel al gato a los robotaxis
Sin ley federal a la vista, Minneapolis, San Diego, Washington D.C. y Austin avanzan con ordenanzas propias para regular a Waymo y a Tesla. Las empresas piden reglas claras; los municipios, que nadie les pase por encima.

¿Otro país grande sin ley nacional para los autos que se manejan solos? Sí, señor. El Congreso de Estados Unidos lleva años sin sancionar una norma federal que les ponga un marco a los vehículos autónomos. Y mientras la señal sigue sin llegar en Capitol Hill —valga la ironía—, cada ciudad y cada estado empezaron a hacer la suya. El resultado es un mapa normativo tan desparejo como una calle de Buenos Aires con un pozo cada cinco metros.
Para la industria, este rompecabezas es un dolor de cabeza. Las empresas quieren reglas parejas, iguales en Miami y en Seattle, para poder escalar sus flotas sin tener que pedir permiso en cada municipio. Para los gobiernos locales, en cambio, la falta de ley federal es una oportunidad para poner sus propios límites. Y los están aprovechando.
¿Qué decidió cada ciudad hasta ahora?
- Minneapolis: el Concejo Municipal trabaja en una ordenanza que obligaría a tener un operador humano pago adentro de cada robotaxi. La autora del proyecto, la concejala Robin Wonsley, lo dijo sin vueltas: la ciudad no va a montar un escenario ideal para que las grandes tecnológicas “desplacen a nuestros trabajadores”. Waymo, que ya hace más de 500.000 viajes por semana en 15 ciudades de Estados Unidos sin monitor a bordo, calificó la medida como “una prohibición de hecho”.
- San Diego: el Concejo aprobó una resolución para sacarle a Waymo la chance de operar en el aeropuerto internacional y darles a las agencias locales control directo sobre los vehículos autónomos en emergencias. El concejal Sean Elo-Rivera resumió el clima: los conductores y los pequeños comercios “cumplen regla tras regla para ganarse la vida”.
- Austin: los bomberos prendieron la alarma por los Cybercab de Tesla, esos que no tienen ni volante ni pedales. Piden protocolos de remolque de respuesta rápida y un canal directo con un operador humano para cuando las cosas se complican.
- Washington D.C.: la discusión más detallada en números. El concejal Charles Allen empuja un proyecto que limita a 200 vehículos por operador, posterga el inicio del servicio comercial hasta 2028 y crea una tarifa por milla para financiar el subterráneo y compensar a los conductores de aplicaciones. Allen dijo que espera votar en comisión antes de fin de noviembre y llegar al pleno en diciembre.
Es decir: cada municipio hace la suya con la herramienta que tiene a mano. Algunos, como Minneapolis, directamente piden un humano arriba. Otros, como San Diego, los sacan del aeropuerto. Austin, en tanto, los bomberos quieren saber qué hacer cuando uno de esos autos sin volante se queda varado en medio de la calle.
¿Por qué importa todo esto? Porque los gobiernos locales no tienen potestad sobre los estándares de fabricación de los vehículos, pero sí sobre cómo circulan, dónde estacionan y quién responde cuando algo sale mal. Y eso, en la práctica, les da bastante poder de hecho sobre lo que pueden hacer Waymo o Tesla en cada jurisdicción.
Mientras tanto, la señal sigue sin llegar.
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