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Domingo, 18 de octubre de 2026
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Mirtha Legrand, la pasé mal: la confesión que dejó al productor más cercano tras 18 días de internación

Después de casi tres semanas en el Mater Dei por una neumonía bacteriana, la conductora de 99 años llamó por teléfono a Carlos Rottemberg apenas recibió el alta. El contrato con la pantalla vence en las próximas semanas y el futuro del ciclo sigue abierto. Una crónica íntima sobre el regreso más esperado de la televisión argentina.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Mirtha Legrand, la pasé mal: la confesión que dejó al productor más cercano tras 18 días de internación

Hay una imagen que me cuesta sacarme de la cabeza: la de Mirtha Legrand saliendo del Sanatorio Mater Dei el 6 de octubre, después de dieciocho días peleándola contra una neumonía bacteriana, y en lugar de ir directo a descansar, pidiéndole a su nieto Nacho que siguiera manejando hasta Mar del Plata. Como si los últimos kilómetros del camino fueran los únicos que le faltaban para sentirse viva. Esa es, para mí, la postal que resume todo: una mujer de casi cien años que sigue eligiendo la ruta por sobre la pausa.

Porque esta internación no fue una más. La propia Mirtha lo reconoció con la honestidad brutal que la caracteriza, en una llamada telefónica que todavía resuena en el ambiente del espectáculo. Quien atendió del otro lado fue Carlos Rottemberg, productor teatral, amigo de toda la vida y una de las voces autorizadas para hablar en su nombre cuando ella decide guardar silencio. Rottemberg estaba presentando su libro en la Feria del Libro de Rosario cuando lo interceptaron con la pregunta inevitable: cómo sigue la Chiqui.

La frase que partió todo al medio

“Esta vez la pasé mal.”Mirtha Legrand, según Carlos Rottemberg

Cinco palabras, ninguna más. Sin maquillaje emocional, sin el tono de vedette que a veces se le cuela a la hora de las cámaras. Rottemberg contó que ella lo llamó apenas recibió el alta y le soltó esa confesión a quemarropa, como quien pasa un parte médico sin anestesia. Después del impacto inicial, el productor se encargo de llevar tranquilidad: hoy, asegura, Mirtha está muy bien, continúa la recuperación en su casa y sigue bajo seguimiento médico.

  • 18 días internada en el Sanatorio Mater Dei por una neumonía bacteriana.
  • Alta el 6 de octubre y recuperación en su domicilio.
  • Llamada directa a Carlos Rottemberg con la frase Esta vez la pasé mal.
  • Contrato con el ciclo televisivo a punto de vencer en las próximas semanas.
  • Mientras tanto, Juana Viale sigue al frente del programa y mantiene informada a la audiencia.

Lo que más me llamó la atención de los dichos de Rottemberg en Rosario fue esa manera tan suya de meter la política y la vida en la misma bolsa. En lugar de mandarle un mensaje al uso, eligió repetir la frase que lo hizo conocido y que, según recordó, cuando la dijo por primera vez hace veintipico de años parecía una afrenta. Aquella vez, en medio de una cena con Mirtha, soltó que los argentinos estamos dejando un país que no es el que recibimos. Hoy, con Legrand a punto de cumplir cien años el próximo 23 de febrero, dice que el tiempo le terminó dando la razón. Es un detalle menor para algunos, pero a mí me parece enorme: es la prueba de que hay vínculos que sobreviven a los gobiernos, a las modas y hasta a las neumonías.

El contrato que vence y el futuro abierto

Lo concreto, lo que preocupa a la industria, es lo otro. El contrato de Mirtha con su ciclo de televisión vence en las próximas semanas, y Rottemberg no quiso aventurar nada. Cuando le preguntaron por la rehabilitación y la continuidad del programa, respondió con dos palabras que dicen todo y no dicen nada: Eso se verá. Y sobre una posible renovación, lanzó otra frase de las suyas, de esas que funcionan como un manual de vida envuelto en un papel celofán: A veces más es menos.

Mientras tanto, la pantalla no se apaga. La propia Juana Viale, su nieta y conductora suplente, contó el sábado pasado el detalle que humaniza toda esta historia: al salir de la clínica, Mirtha se subió al auto con Nacho y pidió seguir hasta Mar del Plata. No fue un paseo corto. Fue, leído con el corazón, un acto casi militante de seguir eligiendo la calle, la ruta, la vida por sobre la quietud del sanatorio.

Yo, que la vengo siguiendo desde que tengo uso de razón periodística, me permito una opinión en primera persona: Mirtha no necesita volver a la pantalla antes de fin de año. Necesita recuperar el aire, el hambre de escena y ese pulso que solo ella tiene cuando se sienta en la cabecera de su mesa. Si vuelve apurada, la vamos a notar. Si vuelve cuando esté lista, vamos a festejar como si fuera una fiesta nacional. Y si decide que el ciclo cierra con esta etapa, también va a estar bien: a veces, como dice Rottemberg, más es menos. Pero a veces, y eso lo aprendí viéndola a ella, menos también puede ser mucho más.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos

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