Otamendi grita el 1 a 0 en la noche de Messi y la Scaloneta se va al descanso con ventaja
Un cabezazo del defensor, tras un centro del diez, desnudó al arquero de Benín en el Monumental. La despedida del capitán tiene aroma a fiesta: fuegos artificiales, sus hijos en la cancha y un primer tiempo que arrancó con emociones antes que con fútbol.

Arrancó el partido y a los diez minutos el Monumental se detuvo. El árbitro frenó la pelota, la gente se levantó y Lionel levantó los brazos. El diez caminó hacia la línea de cal, miró a la tribuna y se acomodó la camiseta. Lo que vino después fue más de lo mismo: una primera mitad con la Scaloneta tocando y Benín agazapado, esperando el contragolpe. Así nos fuimos al vestuario, con la sensación de que la cosa iba a destrabarse en cualquier momento. Y así fue.
En el complemento, la jugada clave. Messi tiró el centro desde la izquierda, la pelota viajó al área y por ahí apareció Nicolás Otamendi, siempre Otamendi, el de los cruces y los cabezazos en el área rival. Conexión de derecha, Dandjinou vencido y el 1 a 0 parcial en el Monumental. Lo gritó él, lo gritamos todos.
Lo que dejó el primer tiempo
- Dandjinou se lució: le sacó un tiro libre al diez y le ahogó el gol a Julián Álvarez, que intentó gambetearlo después de una diagonal.
- Messi tuvo dos chances claras: un centro de De Paul al área chica que no pudo conectar con la zurda y un remate desviado tras pase de Lautaro Martínez.
- Benín no se quedó atrás. Emiliano Martínez respondió ante Olaïtan y Ouorou, y Tosin falló una definición importante tras una corrida de Aloko.
La noche, claro, fue de él. Del diez. Del que entró a la cancha con sus hijos, entre luces y bengalas, mientras bajaba desde la tribuna una camiseta gigante con su número. Antes del partido, la voz del estadio pasó lista a campeones de distintas generaciones. En el entretiempo, Gaspar Benegas se subió al escenario musical y le puso rock a la despedida.
Yo estuve en esa tribuna, la de siempre, la que se hace sentir cuando el equipo la necesita. Y te confieso algo: ver a Messi parado en el círculo central, con la cinta y con la mirada de capitán, mientras el Monumental entero lo ovaciona con el partido detenido, me erizó la piel. Es de esas imágenes que uno se va a llevar cuando todo esto termine.
El 1 a 0 es parcial, el segundo tiempo se viene y todavía queda tela para cortar. Mientras se define el resultado, en mi cabeza ya suena el próximo rival: a la Scaloneta le espera un calendario cargado de Eliminatorias y la defensa del título mundial, nada menos. Pero eso será mañana. Esta noche es de Leo.
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