Paredes se aprieta el muslo y deja a Boca con la soga al cuello antes de la Sudamericana
El capitán pidió el cambio ante Vélez, se lo vio molesto y el cuerpo técnico ya evalúa preservarlo en Mendoza. El martes llega San Pablo a la Bombonera y el calendario no perdona.

A los 42 del segundo tiempo, cuando el partido con Vélez ya estaba en el bolsillo, Paredes levantó la mano, le tiró el gesto al banco y se fue caminando, sin la cara de dolor clásico pero con la lengua afuera. El problema está en la cara posterior del muslo izquierdo. Sobre el banco le pusieron hielo de inmediato. Después se movió por el campo con más cuidado que un jubilado en día de lluvia. No pinta bien.
Arruabarrena lo bajó a tierra rápido. Lo llamó un aviso, nada grave, dijo. El propio Paredes aseguró sentirse bien al irse del Amalfitani. Palabras que sirven para apagar el incendio en la semana pero que no borran la imagen del capitán con hielo en el isquio a tres días de la Sudamericana.
Cuidarlo en Mendoza, arriesgarlo el martes
La decisión del cuerpo técnico ya está tomada: Paredes viaja a Mendoza con el plantel para el partido ante Gimnasia por el Clausura, pero la idea es dejarlo fuera. El club no va a quemarlo en un partido del torneo local cuando tiene por delante la serie más importante del semestre. El cuerpo le viene pasando facturas desde mayo, cuando se desgarró y se fue igual al Mundial de Clubes, completó la recuperación con la selección y volvió sin tomarse un respiro.
Entre su regreso y el cruce con Vélez jugó seis partidos en 17 días. Eso no lo banca nadie. Se perdió la ida con Recoleta en Asunción y el clásico ante Racing, reapareció antes de lo previsto frente a Lanús y casi completó el duelo con el Fortín. Mucho despliegue, mucho ir y venir, mucho exigirle al físico de un jugador que arrastra una historia clínica cargada.
“Tuvo mucho despliegue, fue para arriba, fue para abajo. Se siente. Llevamos muchísimos partidos.”Rodolfo Arruabarrena
Un calendario sin aire y un mediocampo en jaque
- Martes: ida contra San Pablo en la Bombonera por los cuartos de la Sudamericana.
- Una semana después: revancha en Brasil.
- En el medio: clásico ante San Lorenzo por el Clausura.
- Más adelante: cruce con Racing por la Copa Argentina en la ventana FIFA de septiembre.
- Milton Delgado, con una distensión, también está en duda para el martes.
Y acá se complica todo. Si Paredes no llega, el doble cinco que el Vasco viene repitiendo pierde a su cerebro. Si Delgado tampoco está, Boca se queda con lo que tenga a mano para una serie que vale siete partidos en dos meses. La Sudamericana es el gran objetivo del semestre y no hay margen para improvisar.
Por lo pronto, la próxima parada es Mendoza. Después, el martes, la Bombonera llena, la noche copera y la pregunta que sobrevuela cada entrenamiento de acá al lunes: ¿llega el capitán en condiciones? Si llega, Boca respira. Si no, el problema es mucho más grande que una contractura.
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