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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Resident Evil vuelve al cine con el pulso de Zach Cregger y Austin Abrams: lo que hay que saber antes de verla

La nueva película adapta la saga de videojuegos con un protagonista común, persecuciones en la nieve y un desenlace que el actor describe como una historia de orígenes. La nota incluye detalles del final.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Resident Evil vuelve al cine con el pulso de Zach Cregger y Austin Abrams: lo que hay que saber antes de verla

La mansión abandonada, los pasillos con olor a humedad y esa sensación de que algo se arrastra detrás de la puerta forman parte del imaginario que cualquiera de mi edad trae cuando escucha la palabra Resident Evil. Hace ya varias ediciones de esta franquicia en distintas pantallas, con resultados para todos los gustos, y ahora le toca el turno a una nueva película que viene a sumar su propia lectura del mito de Raccoon City. Como espectadora de esta saga desde los tiempos del PlayStation original, les confieso que entré a este material con la curiosidad de siempre y con la vara alta.

Lo primero que hay que saber es que el paquete que pone en marcha la historia no es cualquier encomienda: va dirigido al hospital de Raccoon City, y el encargado de llevarlo hasta allí es Bryan, un mensajero interpretado por Austin Abrams. El protagonista no es un soldado entrenado ni un experto en supervivencia: es un trabajador común que intenta cumplir con su último envío antes de volver con su novia, que está embarazada. Esa condición de hombre de a pie es la que sostiene toda la película, y el propio Abrams se propuso no perderla ni siquiera en las persecuciones más intensas.

Un reencuentro entre actor y director

El film vuelve a juntar a Abrams con el director Zach Cregger, con quien ya había trabajado en Weapons. La química entre ambos se nota en el tono: hay escenas de acción muy físicas y al mismo tiempo una preocupación por el detalle del personaje. Para esta entrega, el director le pedía al actor que sostuviera la fragilidad de Bryan incluso cuando el personaje empieza a mutar, algo que Abrams resolvió a base de rugidos cada vez más intensos y de entregarse a una transformación que describe como incómoda pero necesaria.

  • Duración aproximada: 95 minutos, en la franja de las películas de género que no se estiran de más.
  • Escenario central: Raccoon City, con su hospital como punto de llegada de la encomienda que dispara la trama.
  • Rodaje en Praga, con jornadas de bajas temperaturas y lluvia que se congelaba sobre el vestuario.
  • El protagonista, Bryan, es un mensajero común, no un héroe de acción entrenado.
  • El paquete que transporta contiene un antídoto para el virus T, aunque él ya recibió una mordedura.
  • La transformación termina convirtiéndolo en una criatura de gran tamaño, en una decisión que el actor celebra.

Cómo se filmó: nieve, frío y un monstruo por dentro

El cuerpo de la nota cuenta que hubo carreras sobre la nieve y guardias en pleno frío europeo, y que en varias jornadas la lluvia se congelaba encima de la ropa de los actores. A ese esfuerzo físico se sumó otro más sutil: representar los cambios que la infección del virus T provoca en Bryan, primero en su piel, después en su tamaño, finalmente en su voz. Abrams contó que tuvo que aprender a perder la vergüenza de actuar como un monstruo y dejarse llevar por lo que imaginaba durante cada toma, algo que describe como un ejercicio de entrega que lo sorprendió gratamente.

El final, spoiler mediante

A partir de acá hay detalles del desenlace, así que aviso por si prefieren volver cuando la vean. Durante el trayecto, Bryan atropella por accidente a una mujer que empieza a convertirse en zombi, luego escapa de un policía que lo persigue y encuentra refugio temporario en una granja. El contenido de la encomienda, paradojas del destino, ofrece una salida al problema: adentro viaja el antídoto del virus T. La ironía es que Bryan ya fue mordido y la transformación avanza, hasta convertirlo en una criatura enorme. La película lo lleva hasta la muerte y, según Abrams, justamente en eso radicaría lo más interesante: el virus sigue expandiéndose aun cuando existía una oportunidad concreta de frenarlo. Por eso el actor la describe como una historia de orígenes, más cercana al prólogo de una pesadilla que a su resolución.

“Lo que más me sorprendió fue la decisión de llevar al protagonista hasta la muerte y frustrar aquello por lo que había luchado. En mi lectura, ese desenlace permite contar cómo continuó extendiéndose el virus pese a que existía una oportunidad de detenerlo. Por eso la describo como una historia de orígenes.”Austin Abrams

A mí, como espectadora medio nostálgica de la saga, lo que más me interesa de este enfoque es esa decisión de no endulzar al personaje principal. Demasiadas veces vimos adaptaciones que convierten a sus protagonistas en figuras invencibles; acá, en cambio, se insiste con un tipo común al que el destino le pone en la mano la única cura posible y al mismo tiempo le quita el tiempo para usarla. Esa contradicción, que el propio Abrams señala, es la que vuelve a Resident Evil una propuesta de género con una capa de tragedia clásica, casi griega, sobre el virus. Si están buscando una adaptación de Resident Evil que se tome en serio el universo del videojuego sin dejar de lado la emoción por los personajes, esta entrega tiene todos los números para colarse en la conversación de fin de año.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos

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