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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Salarios le ganan a la inflación, pero el peso se escapa a dólares y el consumo sigue esperando su turno

El Índice de Precios al Consumidor de agosto marcó 1,7% mensual, el registro más bajo en mucho tiempo, y los sueldos acumulan cinco meses de mejora real. Sin embargo, la compra de dólares para atesoramiento trepó cerca de 50% en julio y el crédito al consumo continúa en retroceso.

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Camila SalinasEconomía · · 3 min de lectura
Salarios le ganan a la inflación, pero el peso se escapa a dólares y el consumo sigue esperando su turno

El dato de inflación de agosto se ubico en 1,7% mensual, un registro que no se veía en mucho tiempo y que, en principio, constituye una señal de alivio para los hogares que venían perdiendo poder de compra frente a los precios (INDEC). En paralelo, los salarios acumularon cinco meses consecutivos de suba por encima de la variación del Índice de Precios al Consumidor, lo que en los papeles configuraría el escenario ideal para un rebote del consumo. En los hechos, ese rebote todavía no se materializa.

Vamos a los números: a dónde va el ingreso que no se gasta

El economista Fernando Marull, de la consultora FMyA, lo sintetizo con claridad ante una consulta periodística: "Los salarios ya acumulan cinco meses de recuperación real, en un contexto de descenso de la inflación. Pero se nota mucha cautela y ese rebote no está yendo al consumo".

El destino principal de esos pesos adicionales es, en gran medida, la compra de dólares. Solo en julio, las personas humanas adquirieron cerca de 3.000 millones de dólares para atesoramiento, un salto de casi 50% respecto de los meses previos (datos del mercado cambiario). La distribución, según el mismo relevamiento, muestra que aproximadamente un tercio quedo depositado en cuentas bancarias, otro tercio salio del sistema financiero hacia resguardo físico y el resto se aplico al pago de tarjetas de crédito en moneda extranjera. Comparado con julio del año anterior, el volumen operado muestra un crecimiento interanual significativo, lo que confirma la persistencia de la conducta.

El mecanismo es directo: cada peso convertido en dólares deja de estar disponible para adquirir bienes durables, pagar servicios o sostener gastos de esparcimiento. El ahorro preventivo en moneda extranjera opera como un freno explícito sobre la demanda interna, y ese efecto se percibe con mayor intensidad en los rubros vinculados al consumo masivo.

El crédito no acompaña y los bancos se mantienen a la expectativa

El otro factor que retrasa la reactivación es el comportamiento del sistema financiero. Las entidades bancarias arrastran niveles elevados de morosidad heredados de los meses de mayor tensión cambiaria y macroeconómica, lo que las lleva a mostrarse renuentes a expandir el financiamiento. Como consecuencia, el crédito al consumo continúa en retroceso y las líneas personales mantienen requisitos exigentes.

Se espera que las tasas de interés bajen en los próximos meses a medida que el Banco Central avance con la reducción del ritmo devaluatorio, pero la prudencia del sistema bancario demorara la traducción de esa mejora en mayor disponibilidad de préstamos para las familias. Mientras tanto, la oferta crediticia para consumo sigue cayendo, lo que limita un canal clave para dinamizar las ventas.

Dos velocidades en la economía real

El panorama para el segundo semestre del año dista de ser homogéneo. Los sectores ligados a las exportaciones, entre ellos energía, agro y minería, crecen con fuerza gracias al impulso de los precios internacionales y la liquidación de la cosecha gruesa. En contraste, la industria manufacturera y la construcción acumulan caídas: en julio ambos sectores retrocedieron 5% en su medición interanual, lo que refleja que el alivio en los salarios todavía no se traduce en mayor nivel de actividad para la economía en su conjunto.

Para el bolsillo de los hogares, el escenario más probable en los próximos meses es de precios relativamente estables o con subas moderadas, junto con salarios que podrían continuar ganando algo de terreno en términos reales. El consumo, en tanto, tardara en reactivarse mientras persista la incertidumbre que empuja al ahorro en dólares como mecanismo de resguardo. El dato a seguir será la evolución de las compras de billetes por parte de personas humanas en agosto y septiembre: si la tendencia se modera, podría abrirse paso una recuperación gradual del consumo; si se sostiene en los niveles actuales, el rebote seguirá esperando.

CS
Camila SalinasEconomía

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