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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Se apagó una de las usinas del cuarteto: adiós a Marcos Farías, el hombre que movía los hilos detrás del escenario

Productor, mánager y dueño de una radio emblemática, falleció a los 58 años tras una grave enfermedad. Su partida sacude a la industria del género más popular de Córdoba y deja un vacío que, por ahora, parece difícil de llenar.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Se apagó una de las usinas del cuarteto: adiós a Marcos Farías, el hombre que movía los hilos detrás del escenario

El asfalto todavía estaba húmedo después de la lluvia del domingo y, en algún bailantas de Córdoba, la pista ya se llenaba como cada noche. Pero esta vez la música sonó con un vacío distinto, porque a los 58 años se fue Marcos Farías, el tipo que durante décadas se sentó en una oficina a armar agendas, cerrar contratos y empujar carreras mientras la gente sólo veía la cara del cantante en el escenario. Lo confirmó su hermano Gustavo Farías, y la noticia se esparció rápido por los grupos de WhatsApp de músicos, representantes y productores, los mismos grupos donde se cocinan las giras y las fechas de cada fin de semana.

Un apellido que ya era parte del género

A Marcos le tocó crecer mirando los fierros desde abajo: era hijo de Emeterio Farías, uno de los productores históricos del cuarteto, así que digamos que la música le entró por las calles de Córdoba antes de aprender a caminar. Sin embargo, él no se quedó en la sombra del padre: construyó su propio lugar al frente de Marcos Farías Producciones, una empresa que se volvió referencia ineludible cuando se hablaba de bailes, giras y representación artística en todo el país.

  • Fue propietario de Radio Máxima 89.3 FM, una emisora que durante años fue antena del cuarteto y de la música popular cordobesa.
  • Trabajó en la representación y producción de artistas como Ulises Bueno, La Banda de Carlitos, Damián Córdoba, Chipote y Q' Lokura, entre otros.
  • Fue una pieza clave en el armado de agendas y en el crecimiento de varias de las carreras más importantes del circuito nacional.
  • Mantuvo una estrecha relación con el club General Paz Juniors, institución con la que la familia Farías tiene una vinculación histórica.

En las horas que siguieron a su fallecimiento, las redes sociales se llenaron de mensajes de músicos, colegas y fans que resaltaron su rol como engranaje de un aparato mucho más grande que un escenario: el de la industria del cuarteto, con sus productoras, sus radios, sus boliches y sus giras, que mueve a miles de familias en Córdoba y en buena parte del interior argentino. Lo dijo, con su dolor a flor de piel, el propio club General Paz Juniors en una publicación que circuló de inmediato.

El lado invisible del show

Siempre digo lo mismo cuando se va alguien así: a las figuras como Marcos Farías las conoce más la gente del palo que el público que tararea los hits en la vereda. Mientras el cantante levanta la mano y la tribuna enloquece, hubo alguien que negoció la fecha, mandó el micro, pagó la publicidad y se peleó con el dueño del boliche por el sonido. Esa tarea silenciosa, casi obsesiva, fue la que Marcos hizo durante décadas, y la que explica por qué su muerte duele de un modo que trasciende lo sentimental: se pierde a un director de orquesta que nunca se subió al escenario.

Me quedo pensando en cómo sigue esto sin él, en cómo se reacomodan las fichas de un tablero que él conocía de memoria. Seguramente los nombres se irán ordenando con el correr de los días, aparecerán herederos y socios que se repartan la agenda, y la rueda seguirá girando, porque la industria del cuarteto tiene la costumbre de no parar ni en los peores momentos. Pero lo que no se reemplaza tan fácil es la memoria institucional, los contactos, la intuición para leer cuándo un pibe con voz interesante puede convertirse en fenómeno. Eso, por ahora, queda en pausa.

Mientras tanto, en los bailantas de Córdoba seguirá sonando el género que Marcos Farías ayudó a sostener desde su trincheta particular. Y cada vez que en la pista alguien levante las manos al ritmo de un clásico, habrá también, sin que lo sepamos, un pedacito de su oficio. Chau, Marcos. Que el último baile te salga largo.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos

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