Seis camiones y un incendio: cómo funciona en Neuquén el operativo municipal para vaciar casas desbordadas de residuos
Después de un fuego en San Lorenzo Norte, la comuna retiró años de acumulación en una vivienda. El municipio explicó el paso a paso para pedir el servicio y dejó en claro una condición ineludible.

El aire todavía carga olor a ceniza cuando los camiones retroceden por la calle angosta del barrio San Lorenzo Norte, en Neuquén capital. Son seis los vehículos que ya salieron cargados desde esa casa donde, durante la madrugada, un incendio devoró paredes, techos y años de cosas guardadas. Ahora, con el sol de la meseta pegando de lleno y una brisa seca que levanta polvo, los operarios municipales terminan de retirar lo que queda: una caja de veinte metros cúbicos colmada de objetos que, mezclados, alimentaron el fuego.
La escena que se repite cada vez que el Municipio entra a una vivienda en estas condiciones tiene un denominador común, según reconstruyó la Subsecretaría de Medio Ambiente: personas que viven solas, o con familias que no dan abasto, y que durante años fueron acumulando residuos, muebles, ropa, electrodomésticos y todo tipo de objetos hasta volver la casa inhabitable o, directamente, un riesgo. A veces, como ocurrió en San Lorenzo Norte, el problema termina de estallar con un siniestro. Otras, simplemente se hace insostenible para los vecinos, que son los primeros en pedir una mano.
Cómo se pide el operativo y quién puede motorizarlo
- Llamar a la línea 147, el número municipal para reclamos y solicitudes de servicios.
- Acercarse a la comisión vecinal del barrio, que funciona como puente directo con el Municipio.
- Pedirlo a través de familiares directos del habitante de la vivienda, que pueden iniciar el trámite en su nombre.
El subsecretario de Medio Ambiente, Cristian Haspert, explicó que en la mayoría de los casos el pedido no lo hace la persona que vive en la casa, sino el entorno. "Generalmente son vecinos, familiares o allegados los que se acercan y nos piden que intervengamos porque ven que la situación los supera", señaló el funcionario, que insistió en que la puerta de entrada al Municipio siempre está abierta y que la asistencia es gratuita para quienes no pueden costearla por sus propios medios.
“Hay veces que la gente no tiene cómo resolverlo y termina pidiendo una mano. Nosotros vamos con personal, camiones y contenedores, y llevamos todo al Complejo Ambiental de la meseta.”Cristian Haspert, subsecretario de Medio Ambiente de Neuquén
La condición ineludible: la firma del propietario
Antes de mover un solo mueble, el Municipio necesita un papel firmado. Es el consentimiento del dueño de la casa o de quien habite legalmente el domicilio. Sin esa autorización, los equipos no pueden cruzar la puerta. Haspert fue categórico al respecto: varias veces llegaron pedidos, recorrieron el barrio, dialogaron con los vecinos, pero el operativo no pudo concretarse porque el propietario no aceptó la ayuda o directamente no se encontraba. "El primer paso siempre es hablar con la persona, explicar lo que vamos a hacer y lograr que firme el permiso. Sin esa firma no podemos ingresar", resumió el funcionario, que pidió comprensión a los vecinos cuando el proceso se estanca: el Estado, insistió, no puede entrar por la fuerza a una propiedad privada.
El caso de San Lorenzo Norte: lo que ardió y lo que se llevó el Municipio
En la casa incendiada de San Lorenzo Norte, el fuego encontró un escenario perfecto. Sobre los techos se apilaban, desde hacía años, tablones de madera y todo tipo de material combustible. Adentro, electrodomésticos en desuso, bicicletas, calzado apilado, ropa y objetos de gran tamaño formaban un laberinto que hacía imposible cualquier movimiento. Esa masa de residuos, convertida en una suerte de yesca permanente, terminó alimentando las llamas que se llevaron puesto el domicilio en cuestión de minutos.
La Comisión Vecinal de San Lorenzo Norte fue la primera en llegar a la escena y, de hecho, organizó la asistencia inicial a los damnificados en las horas posteriores al siniestro. Después, articuló con el Municipio el operativo de limpieza profunda que ya lleva seis camiones completos retirados del lugar y una caja de veinte metros cúbicos lista para ser trasladada al Complejo Ambiental de la meseta, donde se dispone y se trata lo recolectado.
Vuelvo a la cuadra de San Lorenzo Norte, donde el operativo sigue mientras el viento de la tarde mueve las cortinas chamuscadas que todavía cuelgan de la fachada. Una vecina, Hilda, me cuenta que conocía la casa desde hace décadas y que nunca imaginó que la acumulación pudiera terminar así. "Esto era un polvorín, ahora lo sabemos todos", dice, mientras mira cómo se cierra la caja del último camión. Para las familias que atraviesan una situación parecida, el camino es claro: una llamada, una firma y la decisión de aceptar una mano que, en muchos casos, llega cuando ya es tarde.
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