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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Señales que el corazón envía y muchas mujeres descartan: la advertencia de una cardióloga sobre síntomas silenciosos

La especialista Shrilla Banerjee detalla cuáles son los indicios cardíacos que suelen confundirse con estrés, indigestión o cambios hormonales, y en qué momento conviene ir a una guardia.

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Marta VillalbaSociedad · · 4 min de lectura
Señales que el corazón envía y muchas mujeres descartan: la advertencia de una cardióloga sobre síntomas silenciosos

Me crucé con la advertencia de la cardióloga Shrilla Banerjee, consultora del Hospital London Bridge, en una mañana ventosa de junio en Buenos Aires, mientras revisaba el material sobre salud cardiovascular con la sensación de que, en realidad, estaba leyendo una descripción ajustada de conversaciones que escucho una y otra vez en los consultorios y en las salas de espera: mujeres que llegan tarde, cansadas, convencidas de que lo que les pasa es ansiedad, menopausia o un mal almuerzo, y que en realidad llevan semanas avisándole al cuerpo que algo en el corazón no está funcionando como debería.

El dolor de pecho no es la única alarma

La especialista británica fue muy clara al explicar que el dolor en el pecho no es la única señal de alerta ni, sobre todo en mujeres, la más frecuente: hay molestias que se repiten al subir escaleras, al cargar bolsas o al hacer la cama, un cansancio desproporcionado para el esfuerzo realizado, una sensación de opresión en la mandíbula, el cuello, los hombros, la espalda o uno o ambos brazos, y todo eso puede tener un origen cardíaco sin que aparezca un dolor torácico clásico, lo que vuelve clave prestar atención al patrón: si el síntoma aparece siempre asociado al esfuerzo y se repite, la consulta deja de ser opcional.

Banerjee describió un detalle fisiológico que ayuda a entender por qué el dolor se “mueve”: cuando el corazón recibe menos oxígeno del necesario, las señales dolorosas se transmiten a la médula espinal y, como esas vías comparten conexiones con otras regiones del cuerpo, el cerebro termina registrando la molestia en un hombro, en un brazo o en la mandíbula, y por eso tantas mujeres terminan en un consultorio de traumatología o de kinesiología cuando el problema, en realidad, está del lado del corazón.

La indigestión que puede no ser indigestión

Hay un segundo capítulo que la cardióloga marcó con preocupación, y tiene que ver con las sensaciones digestivas: acidez, eructos, malestar en la boca del estómago que aparecen a la madrugada o sin relación clara con las comidas suelen atribuirse a un mal desayuno o al estrés de la semana, pero la especialista contó el caso de una paciente con episodios de eructos y malestar digestivo que terminó nécessitant stents por una enfermedad coronaria grave, detectada mediante un angiograma, lo que la llevó a recomendar consultar siempre que esos malestares se repitan sin explicación digestiva evidente, sobre todo si aparecen durante el esfuerzo.

  • Síntomas durante el esfuerzo físico que se repiten sin causa clara.
  • Malestar en mandíbula, cuello, hombros, espalda o brazos, con o sin dolor de pecho.
  • Acidez o indigestión que aparecen de madrugada o sin relación con las comidas.
  • Sudores fríos, náuseas, mareos o sensación de pánicoados de dolor en el pecho: ir directo a una guardia.
  • Dolor que se siente como punzadas o pellizcos, no solo como presión.
  • Superposición con síntomas menopáusicos que retrasan la consulta: después de la menopausia aumenta el riesgo cardiovascular.
  • Controles periódicos de presión arterial y colesterol, especialmente tras la menopausia.

Cuándo la consulta no puede esperar

La cardióloga fue tajante al señalar que hay situaciones que requieren atención inmediata en una guardia: la combinación de sudores fríos, náuseas, mareos o una sensación de pánicoada de dolor o molestia en el pecho es una de ellas, y agregó que el dolor cardíaco no siempre se presenta como una presión clásica: también puede sentirse como punzadas o pellizcos, lo que refuerza la idea de que cualquier molestia nueva, repetida y asociada al esfuerzo merece ser evaluada por un profesional, sin asumir que se trata de algo “pasajero” o puramente emocional.

La superposición con la menopausia

Hay un punto que la especialista destacó con énfasis y que en Argentina, donde miles de mujeres transitan esa etapa sin controles cardiovasculares sistemáticos, suena como una advertencia concreta: la superposición con síntomas menopáusicos puede demorar la consulta, porque los sofocos, el cansancio, las palpitaciones y los cambios de ánimo se atribuyen muchas veces a la transición hormonal, cuando en realidad la menopausia también marca un punto de inflexión en el riesgo cardiovascular, ya que la disminución de estrógenos se vincula con cambios en la presión arterial, en el colesterol y en la acumulación de grasa abdominal, y por eso Banerjee insistió en los controles periódicos de presión y colesterol como una herramienta básica de cuidado.

“Cuando el corazón recibe menos oxígeno del necesario, transmite señales dolorosas a la médula espinal. Como esas vías comparten conexiones con otras regiones del cuerpo, el cerebro puede registrar la molestia en un hombro o un brazo.”Shrilla Banerjee, cardióloga consultora del Hospital London Bridge

Vuelvo al inicio, a esa mañana ventosa en la que me topé con esta advertencia: la recomendación central de la cardióloga Shrilla Banerjee es tan sencilla como incómoda, porque pide algo que a las mujeres suele costarles, y es frenar cuando el cuerpo avisa, anotar cuándo aparece el síntoma, con qué actividad y durante cuánto tiempo, y llevarlo a la consulta en lugar de atribuirlo automáticamente al estrés, a la menopausia o a una mala noche, porque detrás de un eructo repetido o de un brazo que duele al subir escaleras puede haber una señal cardíaca que, detectada a tiempo, cambia por completo el pronóstico.

MV
Marta VillalbaSociedad

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