Silo vuelve con la memoria en el centro de la cancha: Yost cuenta por qué Juliette se olvidó de todo
Graham Yost, showrunner de la distopía de Apple TV+, repasa las decisiones creativas de la tercera temporada: la pérdida de memoria de Juliette, la redención de Bernard y Sims y el guiño de Hugh Howey a alejarse de los libros.

Lo que se vio en pantalla en la tercera temporada de Silo no fue un capricho narrativo sino el resultado de un razonamiento muy concreto que el showrunner Graham Yost viene masticando desde la primera página del guion. La imagen que abre esta entrega es la de un personaje que ya no se reconoce: Juliette Nichols, la mecánica que se ganó el corazón del público en las temporadas anteriores, regresa al Silo 18 sin saber quién es. Para entender por qué los guionistas la empujaron a ese vacío hay que retroceder un poco y mirar el reloj de la producción.
En el enorme galpón donde se montan los decorados del silo, en los márgenes de Londres, el equipo de Yost arrancó la temporada con una certeza: el control de la memoria es una de las columnas vertebrales de la historia. "Sabemos que en el Silo 18 prácticamente borraron los recuerdos de todos hace 140 años", explica Yost, que tomó las riendas del show a partir de la segunda temporada. Esa es la regla del juego y, a partir de allí, todo se fue encadenando.
La pregunta del millón y la hermana nueva
El disparador fue un personaje de los libros de Hugh Howey, Daniel, que despierta de la criosuspensión convencido de llamarse Troy. Si el control mental era un mecanismo central, ¿qué pasaba con Juliette cuando intentaba volver al silo? Las autoridades tenían dos opciones: matarla o borrarle la memoria. Y ahí apareció la pregunta que movió toda la temporada: "¿Y si no pueden matarla porque es demasiado popular?". La respuesta fue la trama que acompaña a Rebecca Ferguson durante los diez episodios.
Como la tercera temporada cubre el segundo libro de la trilogía, en el que Juliette apenas aparece al final, los guionistas se vieron obligados a construirle un camino propio. En ese trayecto apareció además un personaje nuevo, la hermana de Daniel, una aviadora naval que regresa de una misión sin poder recordar nada de lo que vivió. "Para él, todo esto consiste en formar parte de una comunidad de personas que trabajan dentro de esta historia", resume Yost sobre la mirada de Howey, que publicó su primer relato en Amazon y creció en la cultura del fanfic, donde reinterpretar la fuente es parte del juego.
Villanos que se humanizan
- Bernard y Sims llegan a la tercera temporada como figuras amenazantes, convencidos de que protegían al silo.
- El descubrimiento de que el Silo Uno puede destruirlos en cualquier momento los obliga a tomar una decisión que los redefine.
- La serie, según Yost, no busca villanos absolutos: "Incluso las personas que han hecho cosas malas, en muchos casos, no sabían que eran los malos".
- La idea rectora de toda la serie, en palabras del propio showrunner, se reduce a una sola frase: mostrar que las personas pueden redimirse.
Después de varias temporadasando esta historia desde el sillón, lo que más me gusta de esta tercera entrega es justamente esa decisión de no pintar a nadie con un solo color. Bernard, al que uno aprendió a temer en las primeras temporadas, aparece acá con las manos temblando frente a un monitor, y uno, sin querer, le compra un lugar en la mesa. Es la vieja trampa de la mejor ciencia ficción: usar un mundo cerrado para hablar de lo que nos pasa en la vereda de casa. Y en ese sentido, Silo se las ingenia para que la pregunta no sea qué pasa adentro del silo, sino qué haríamos nosotros si alguien nos borrara los recuerdos de lo que fuimos.
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