Street Fighter, la película que la crítica tiró a la sombra y el público levantó del piso
La nueva adaptación del clásico videojuego llega a las salas con un Tomatometro del 43 por ciento y un Popcornmeter del 79 por ciento: una grieta de 36 puntos que vuelve a abrir el debate sobre cómo se mide el cine que nace de una fandom.

Lo primero que vi en la sala, antes de que bajen las luces, fue a un señor con remera de Ryu que le pasaba golosinas al de la butaca de al lado como si fueran amigos de toda la vida. Después, una chica con el moño amarillo de Chun-Li acomodándose el maquillaje. Y al rato, cuando arrancó la pelea del primer round, el mismo señor aplaudió una pirueta en dos dimensiones como si estuviera viendo a Maradona gambetear en el 86. Eso, para mí, es Street Fighter antes de que Street Fighter empiece como película, y fue la pista que necesité para entender por qué la sala vibraba de una manera y la crítica, en sus despachos, decidió dedicarle otra mirada.
La versión dirigida por Kitao Sakurai y protagonizada por Noah Centineo, Andrew Koji y Callina Liang partió la pantalla de Rotten Tomatoes en dos. Del lado de la prensa especializada, el Tomatómetro se quedó en un magro 43 por ciento. Del lado del público, el Popcornmeter trepó hasta el 79. Son 36 puntos de diferencia, y eso la convierte, como se señala en la cobertura original, en una de las brechas más marcadas del año entre quienes escriben de cine y quienes pagan la entrada.
Lo que dicen los críticos, lo que sienten los fans
Las reseñas profesionales coinciden en un puñado de señalamientos: un guion con altibajos, un ritmo irregular y chistes que no siempre del lado de afuera de la pantalla aterrizan. La propia cobertura destaca que algunas firmas rescataron, sin embargo, las coreografías de combate y el trabajo de animación 2D como sostenes de la función, y coincidieron en que la película, incluso cuando sus piezas no encajan del todo, no aburre. Es decir, nadie la está declarando un desastre cinematográfico, pero tampoco le perdonan la vida.
La experiencia del público fue otra. Quienes crecieron eligiendo entre Hadoken y Shoryuken, y los que se subieron al tren en los noventa gracias a la bendita basura de los alquileres de video, salieron defendiendo lo suyo. Celebraron a Centineo como Ken y a Liang como Chun-Li, levantaron la banda sonora por su aroma noventoso y reconocieron los movimientos que alguna vez apretaron mil veces en el joystick. Para buena parte de esa comunidad, el objetivo no era contar el cuento del siglo: era llevar la energía del arcade a la pantalla, y en esa empresa sienten que la película cumplió.
- Tomatómetro de la crítica: 43 por ciento de aprobación.
- Popcornmeter del público: 79 por ciento de aprobación.
- Brecha entre ambos indicadores: 36 puntos.
- Reconocimientos compartidos: secuencias de pelea y animaciones 2D.
- Reconocimientos del público: actuaciones de Centineo y Liang, banda sonora y gestos icónicos.
Una vieja historia para una franquicia nueva
Street Fighter, claro, no es la primera vez que transita este tipo de grieta. Ya en ediciones anteriores de la saga en la pantalla, tanto animadas como con actores de carne y hueso, la distancia entre el pulpón crítico y la fervorosa comunidad de jugadores fue moneda corriente. Esta nueva entrega vuelve a comprobar que, cuando se toca un ícono del gaming, las reglas habituales del set de críticas se mueven. ¿Coincide tu experiencia con la del público o con la de los críticos?
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