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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Un millón de robots y la cuenta de los moretones: el veranito tecnológico de Amazon se oscurece

La empresa más robotizada del planeta ya supera el millón de unidades en sus depósitos y, al mismo tiempo, mantiene más de 1,5 millones de empleados. Sus propios papeles dicen lo que muchos sospechaban: donde hay más máquinas, hay más accidentes.

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Pablo GorositoTecnología · · 3 min de lectura
Un millón de robots y la cuenta de los moretones: el veranito tecnológico de Amazon se oscurece

¿A quién se le ocurre que un millón de robots iba a ordenar todo sin romper nada? A los jefazos de Amazon,. De seguro: a Jeff Bezos y compañía, que este año cruzaron esa barrera en sus depósitos del mundo y, de paso, confirmaron lo que un sentido común de parroquia ya intuía. La propia empresa reconoce que los centros automatizados registran un 28% más de accidentes que los que todavía funcionan a la antigua. Vamos por partes, como en la tranquera del pueblo cuando hay que repartir facturas.

¿Cuántos robots y cuántos empleados hay en danza?

La cifra abruma: más de un millón de unidades robóticas operando junto a una plantilla de 1,5 millones de personas entre full time y part time, según el reporte anual 2025. Para dimensionarlo con un ejemplo de tranquera: es como si todo el partido de La Matanza trabajara en el mismo galponcito, pero con mil autitos con ruedas que te pasan al lado mientras armás un pedido.

¿Qué hace cada bicho mecánico?

  • Kiva, el abuelo de la familia: lo compró Amazon en 2012 y de ahí nació todo. Es un robot con ruedas que acerca la estantería entera al operario, en vez de obligarlo a caminar pasillos como en una góndola de supermercado.
  • Hércules y Titán, los camiones internos: mueven estantes del peso de un piano de cola. Imaginate mover una Yamaha de tres metros sin ayuda.
  • Proteo, el sociable: el primero que camina entre personas sin chocarlas, gracias a sensores que parecen los ojos de un ñandú.
  • DeepFleet, eldirector de orquesta: una IA (o sea, inteligencia artificial, dicho en criollo: una computadora que aprende sola) que coordina a toda la flota y, según la propia empresa, recortó 10% los tiempos de traslado.
  • Robin, Cardinal y Sparrow: brazos con ventosas y cámaras que apilan paquetes, levantan hasta 22 kilos y reconocen cientos de millones de productos distintos. Vamos, más productos que artículos tiene un kiosco de barrio multiplicado por toda la avenida Rivadavia.
  • Vulcan, elnuevo mimado: el primer brazo con sensores de fuerza, es decir, una especie de tacto artificial. Funciona desde 2025 en Spokane, Estados Unidos, y Hamburgo, Alemania, con expansión prevista para 2027.

Mientras tanto, en Austin, Texas, y Greenwood, Indiana, la empresa levanta dos fábricas nuevas para sumar aún más fierros. La directora financiera adjunta ya avisó que la flota se va a más que duplicar durante este año. Plan ambicioso, sí. Discutible, también.

¿Y la letra chica de los accidentes?

Scott Dresser, vicepresidente de Amazon Robotics, repite el libreto oficial: las máquinas deben quedarse con las tareas de mayor riesgo físico. Bonito el discurso. Pero los números cantan otro tema. La Comisión de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones del Senado de Estados Unidos, después de una investigación de 18 meses cerrada en diciembre de 2024, concluyó que los depósitos de Amazon tuvieron 30% más accidentes que el promedio del rubro en 2023. Una investigación periodística publicada en 2024 además cruzó los registros de la propia empresa y detectó esa brecha del 28% entre plantas con robots y plantas sin robots, cuando salen al mismo ritmo.

“El debate está abierto y la pregunta es incómoda: si los robots quitan lo pesado, ¿por qué se lastiman más los que están en depósitos robotizados que los que todavía cargan a brazo?”Análisis sobre el informe del Senado de Estados Unidos, diciembre 2024

¿Sirve automatizar o conviene pisar el freno?

Acá no hay conclusiones definitivas, porque la propia Amazon no las publica. La empresa habla de mejoras en seguridad y de robots que se bancan el laburo sucio. Los sindicatos y los senadores que investigaron durante año y medio hablan de tasas más altas de lesiones. La verdad, como siempre, queda en el medio: depende del galpón, del turno, del ritmo de producción y de cuántas máquinas se les tira encima a los operarios sin protocolo claro.

Mi lectura, en criollo: que un millón de robots caminen al lado de personas no es gratis. Si la cuenta de los accidentes sube al mismo tiempo que la flota, el problema no es la máquina: es el apuro en meterla sin cuidar al de al lado. La compañía promete más automatización; la realidad, por ahora, sigue mostrando más moretones.

PG
Pablo GorositoTecnología

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