Una comadreja enana entre la leña y la decisión correcta de una familia de Cutral Co
El equipo de Guardafaunas de Picún Leufú evaluó al marsupial, lo encontró sano y lo devolvió a la estepa. La escena reabre un interrogante que muchos vecinos se hacen en voz baja: qué hacer cuando aparece fauna silvestre en el patio o adentro de la casa.

A primera hora de la tarde, el viento norte seca la piel y arrastra polvo por las calles de Cutral Co, una ciudad neuquina que conoce bien los rigores de la estepa. En una vivienda de barrio, una familia estaba por encender la cocina cuando notó algo improbable: una pequeña comadreja enana, oculta entre los troncos apilados para el invierno. El animal, del tamaño de un pulgar extendido, permanecía inmóvil, como si supiera que cualquier movimiento delataba su presencia. La escena es mínima, casi doméstica, pero contiene una lección que los especialistas repiten cada vez que pueden: lo que se hace en los primeros minutos cambia el destino del animal.
Los dueños de casa no la tocaron. Llamaron al equipo de Guardafaunas de Picún Leufú, dependiente de la Dirección Provincial de Fauna de Neuquén, y esperaron. Esa decisión fue, según remarcan los propios guardafaunas, la más importante de toda la secuencia. "Vimos que estaba entre la leña y llamamos enseguida, porque no sabíamos si podía morder o si se enfermaba si lo agarrábamos", cuenta Ernesto, el vecino que encontró al animal y pidió a los guardafaunas que lo liberaran en la zona rural cercana a su casa. "Cuando lo soltaron, lo vimos correr hacia unas matas. Nos quedamos tranquilos",
Un animal pequeño, raro y fácilmente confundido
La comadreja enana, cuyo nombre científico es Thylamys pallidior, es un marsupial autóctono de los ambientes áridos y de estepa que recorren buena parte de Neuquén. Su cuerpo mide entre ocho y medio y doce centímetros; su peso oscila entre los quince y los treinta y seis gramos, lo que la vuelve casi liviana como una moneda. Tiene pelaje grisáceo, vientre claro y manchas oscuras alrededor de los ojos que le dan una expresión atenta. Por su tamaño puede confundirse fácilmente con un ratón, aunque pertenece a una familia completamente distinta, la de las comadrejas americanas, emparentadas lejanamente con los canguros y los koalas.
Es un animal nocturno, discreto y raro de ver. Se alimenta de insectos, frutos y pequeños invertebrados. Una de sus características más particulares es la cola prensil, donde acumula reservas de grasa para atravesar los períodos de frío y escasez. Esa misma cola, que parece desproporcionada para un cuerpo tan chico, le sirve para equilibrarse entre ramas y, llegado el invierno, para sobrevivir cuando el alimento escasea.
Qué hacer si aparece fauna silvestre en la casa
- No manipular al animal ni intentar atraparlo con las manos, aunque parezca dócil o herido.
- No ofrecerle comida ni agua: la dieta de cada especie es específica y un error puede agravar su estado.
- No retenerlo como mascota. La fauna silvestre no se adapta a la vida doméstica y suele morir por estrés, malnutrición o.
- Aislar al animal del contacto con mascotas domésticas, como perros o gatos, que pueden atacarlo o transmitirle enfermedades.
- Dar aviso inmediato a la autoridad de fauna más cercana: en Neuquén, la Dirección Provincial de Fauna y los equipos de Guardafaunas.
- Si es posible, describir el lugar exacto donde se vio al ejemplar para que los profesionales puedan devolverlo a su hábitat con precisión.
El equipo de Guardafaunas de Picún Leufú llegó a la vivienda, evaluó al marsupial con un protocolo de manipulación mínima y confirmó que estaba en perfecto estado de salud. Pocas horas después lo liberaron en un sector de estepa adecuado para la especie, lejos del casco urbano. La secuencia fue, técnicamente, un ejemplo de manual.
El contacto directo, aunque sea bien intencionado, puede estresar al animal, transmitirle enfermedades o acostumbrarlo a la presencia humana, lo que reduce sus chances de sobrevivir en libertad. Dejar que los profesionales intervengan es, en los hechos, la mejor ayuda que puede dar un vecino. La Dirección Provincial de Fauna de Neuquén lo resume en una frase que repite cada vez que toma un caso: "la fauna silvestre no es mascota" y "protegerla es tarea de todos".
Volvemos a la pila de leña de Cutral Co, donde todo empezó. El viento sigue soplando, la cocina ya se encendió y la comadreja, seguramente, ya encontró un refugio entre las matas bajas del campo abierto. La escena se cierra como suele cerrarse una historia bien resuelta: con el animal en su lugar y una familia que, sin proponérselo, tomó la decisión correcta. Si alguna vez te pasa algo parecido, acordate: el primer paso es no tocar y el segundo, llamar. El resto lo hacen quienes saben.
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