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Martes, 20 de octubre de 2026
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Una dieta clave para el corazón deja de ser sospechada en pacientes medicados: la ciencia la avala

Un estudio presentado en las sesiones científicas de la American Heart Association de 2026 demostró que el plan alimentario DASH no eleva el potasio a niveles peligrosos en personas hipertensas que ya toman fármacos, y despeja así la principal duda clínica que limitaba su prescripción.

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Marta VillalbaSociedad · · 4 min de lectura
Una dieta clave para el corazón deja de ser sospechada en pacientes medicados: la ciencia la avala

La mañana en el barrio porteño de Belgrano llega con un sol tibio y un viento del río que se mete por las calles arboladas, y en la vereda de la casa de Don Eduardo Ramírez, un jubilado de 63 años que hace ocho convive con la hipertensión, la rutina empieza con un vaso de agua y la pastilla de siempre. Como él, millones de argentinos medicados se preguntan todos los días si lo que comen les hace bien o les termina jugando una mala pasada, y esa duda tiene nombre clínico: el potasio que se acumula en la sangre cuando los riñones no lo eliminan bien y los alimentos lo aportan de más. Para muchos profesionales, durante años esa combinación fue motivo suficiente como para no recomendar la dieta más elogiada del mundo para bajar la presión arterial, pero un estudio reciente acaba de mover esa frontera.

La investigación, presentada en las Sesiones Científicas de Hipertensión 2026 de la American Heart Association, concluyó que seguir la dieta DASH no elevó el potasio en sangre a rangos peligrosos en pacientes que ya toman medicación antihipertensiva, un hallazgo que durante mucho tiempo se esperaba porque la DASH es naturalmente rica en ese mineral y algunos fármacos justamente dificultan su eliminación renal, lo que generaba una cautela lógica en los consultorios de todo el país y del mundo.

Qué es la DASH y por qué genera dudas

La dieta DASH, por sus siglas en inglés, es un plan alimentario que combina frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos y lácteos bajos en grasa, y al mismo tiempo limita las carnes rojas, la sal y los azúcares añadidos, y lleva décadas instalada entre las recomendaciones más firmes para controlar la presión arterial alta porque tiene una eficacia demostrada en estudios clínicos de todo tipo, desde grandes ensayos poblacionales hasta seguimientos personalizados como los que ahora se acaban de analizar.

El problema concreto es que varios fármacos muy usados para la hipertensión, la insuficiencia cardíaca y la diabetes tipo 2 favorecen la retención de potasio, y a eso se suma que las personas con enfermedad renal crónica son más vulnerables porque sus riñones depuran el exceso con menor eficiencia, de modo que la acumulación excesiva de potasio en sangre, conocida como hiperpotasemia, puede provocar alteraciones graves en el ritmo cardíaco y ese riesgo real era el que frenaba a muchos médicos a la hora de prescribir DASH a pacientes medicados.

Qué encontró el nuevo estudio

  • El análisis se basó en datos de los ensayos clínicos GoFresh y GoFresh Rx, ya conocidos por haber probado efectos de la dieta DASH sobre la presión arterial.
  • Se evaluaron adultos con diagnóstico de hipertensión y distintos grados de función renal, con y sin tratamiento farmacológico, lo que permitió comparar grupos muy diversos.
  • Se midió el comportamiento del potasio en quienes adoptaron la dieta mientras tomaban diferentes clases de antihipertensivos y no se encontraron incrementos que alcanzaran rangos de riesgo clínico.
  • Los autores aclararon que los niveles peligrosos de potasio sí pueden aparecer en quienes combinan antihipertensivos con antiinflamatorios como el ibuprofeno, por lo que el monitoreo clínico sigue siendo necesario.
  • El trabajo todavía no fue revisado por pares, lo que los propios investigadores reconocen como un límite a la hora de sacar conclusiones definitivas.
“La dieta DASH tiene eficacia demostrada para mejorar la presión arterial, y ahora vemos que no genera hiperpotasemia significativa en pacientes medicados, aunque el monitoreo sigue siendo clave, sobre todo si se combinan antiinflamatorios.”Marian Budu, coordinadora de investigación clínica en el Beth Israel Deaconess Medical Center de Boston y autora principal del trabajo
“Este estudio de seguimiento confirma que no hubo aumentos significativos de potasio, incluso en pacientes que tomaban medicamentos capaces de elevarlo, lo que refuerza la seguridad del plan en este grupo específico.”Kevin Volpp, director del Centro Penn para Incentivos de Salud y Economía del Comportamiento de la Universidad de Pensilvania

Don Eduardo, en Belgrano, mientras mira por la ventana cómo el viento del río mueve las hojas de los jacarandás, todavía no escuchó hablar del estudio, pero su médica de cabecera hace meses que le insiste con sumar verduras, frutas y menos sal a la mesa sin sacarle la medicación, y noticias como esta, traducidas a la consulta cotidiana, le van a permitir a muchos profesionales argentinos acompañar mejor a pacientes como él, con la claridad de que un plan probado y seguro se puede sostener sin miedo mientras el médico de cabecera siga controlando los análisis de rutina.

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Marta VillalbaSociedad

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