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Martes, 3 de noviembre de 2026
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Una miniserie britanica repasa cuatro decadas de ríos contaminados y control estatal debil

Con dos jubilados como protagonistas, la ficción sigue la investigación sobre el río Windrush y expone vertidos, falta de inversión y fallas de fiscalización en todo el Reino Unido.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos · · 2 min de lectura
Una miniserie britanica repasa cuatro decadas de ríos contaminados y control estatal debil

Imaginate un pueblo tranquilo de los Cotswolds, con el agua del río cambiando de color de a poco y nadie que termine de dar una explicación convincente. Así arranca la miniserie de tres episodios que propone llevar a la pantalla una historia de contaminación que, según el material de base, se apoya en hechos reales y se extiende durante décadas.

La ficción sigue a Ashley Smith, un expolicía que interpreta David Thewlis, y a Peter Hammond, un profesor de matemáticas jubilado al que da vida Jason Watkins. Los dos vecinos notan una turbidez que no recuerdan haber visto antes en el río Windrush y, ante respuestas de la compañía de agua que no los dejan tranquilos, deciden investigar por su cuenta. Uno aporta la experiencia de la policía y el otro la capacidad para analizar grandes volúmenes de datos, y juntos empiezan a detectar patrones que apuntan a un problema de alcance nacional.

Las líneas temporales y el caso de Heather

La serie no se queda solo en 2016. Una de sus líneas retrocede a 1999 y muestra a una familia que viaja a Dawlish, en Devon, en una playa que en ese momento tenía distinción de calidad del agua. La hija de ocho años, Heather, entra en contacto con agua contaminada por un vertido visible en la orilla y muere dos semanas después por una infección de E. coli O157. Según el material, el caso nunca se esclareció del todo y el veredicto lo consideró una muerte accidental.

Otra línea ubica la historia en 2008, cuando el organismo regulador ambiental empezó a delegar en las propias compañías de agua parte de la tarea de detectar incumplimientos, a través de un sistema de autocontrol. La miniserie muestra cómo esa decisión afectó la capacidad del Estado para fiscalizar.

Lo que la serie pone sobre la mesa

  • La privatización del sector del agua en 1989, presentada como punto de origen del problema.
  • Sucesivas compraventas de las empresas, mientras las infraestructuras acumulaban inversión insuficiente.
  • La relación entre los organismos reguladores y las compañías supervisadas.
  • El nivel de las multas aplicadas y las remuneraciones de algunos directivos del sector.

El drama, dirigido por Joseph Bullman, incorpora imágenes reales grabadas por activistas, algo que le da un peso documental a la ficción. Para quien vivió de cerca estas discusiones sobre el agua, ver a dos personas comunes tirando del hilo hasta llegar a algo tan grande me pareció una manera muy humana de contar una historia que, en el fondo, habla de confianza perdida y de vecinos que no se resignan.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos

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