Una nueva vuelta de tuerca para "The Italian Job": Paramount busca revivir al equipo de los Mini más famosos del cine
Veintitrés años después del estreno de la película de 2003, el estudio reactivó el proyecto de la secuela y ya conversa con Paul Feig para ponerse detrás de cámara. Elenco, fecha y tono son todavía un misterio.

Lo imagino casi como una postal que uno guarda en la memoria cinéfila: los Mini Cooper blancos, rojos y azules bajando a toda velocidad por las calles de Los Ángeles, el ruido del metal contra el asfalto, la sonrisa cómplice de Mark Wahlberg y el timing perfecto de un equipo que parecía sacado de una banda de rock callejera. Esa imagen, que durante años permaneció como una de las secuencias de acción más celebradas de los años dos mil, vuelve ahora a la mesa de negociaciones de Paramount. La productora acaba de reactivar el proyecto de una segunda parte de "The Italian Job" y, según la información disponible, ya está hablando con un director para tomar las riendas del asunto.
El nombre que suena con más fuerza es el de Paul Feig, un cineasta que se ganó un lugar propio en Hollywood a fuerza de comedias con pulso de blockbuster, desde "La boda de mi mejor amiga" hasta la saga de "Ghostbusters" que reversionó en 2016. Si las conversaciones prosperan, sería él quien se siente en la silla de director de una película que en 2003 estuvo a cargo de F. Gary Gray y que se convirtió en un fenómeno de público. Pero atención: todavía no hay nada firmado. Los términos de su incorporación no están cerrados y el estudio no emitió confirmación oficial, así que por ahora es una intención, no un hecho consumado.
Un elenco que todavía no tiene respuestas
Y acá aparece uno de los interrogantes más jugosos para cualquier fanático. Nadie sabe todavía quién va a subirse a esos Mini modificados. Mark Wahlberg, Charlize Theron y Jason Statham, tres de las caras más recordadas del elenco original, no tienen confirmada ningún tipo de participación. Tampoco se descarta, claro, que la historia corra por otro lado y se presente como un relevo generacional, algo que Hollywood viene haciendo cada vez más seguido con sus franquicias de acción. Lo cierto es que, por ahora, el casting es una página en blanco.
- La película original de 2003 fue en sí misma un remake del film británico de 1969 que protagonizó Michael Caine y que llevaba el mismo título.
- En su estreno, la versión de Gray recaudó 176 millones de dólares en todo el mundo con un presupuesto de 60 millones.
- La trama gira en torno a un grupo de ladrones que planifica un robo de oro en Los Ángeles con Minis Cooper tuneados y un sistema de hackeo de semáforos como pieza central del golpe.
- El tono combina acción, humor de personajes y un equipo coral que se convirtió en una de las marcas registradas del film.
La pregunta clave: ¿qué tono le dará Feig a la secuela?
Si uno mira la filmografía de Feig, hay un detalle que no pasa desapercibido: su sello suele ser el de la comedia con engranaje de blockbuster, con personajes que dialogan mucho, se sacan chispas y resuelven a base de ingenio verbal tanto como de pulso físico. Eso abre un interrogante genuino sobre qué dirección tomará esta secuela, porque la película de 2003 tenía ese equilibrio delicado entre el thriller de robos y la comedia coral. Habrá que ver si Feig empuja la balanza hacia el lado del humor o si respeta la mixtura original. El desarrollo, según lo que se conoce, está en una etapa inicial y no hay fecha estimada de rodaje ni de estreno, así que todavía hay margen para conjeturar.
Les confieso algo: cada vez que un estudio anuncia una secuela tardía de una película que uno asoció con una etapa concreta de su vida, se me cruzan dos reacciones en el mismo segundo. Por un lado, la sonrisa del fan que quiere reencontrarse con esos personajes y volver a escuchar el rugido de los Mini bajando por Hollywood Boulevard. Por el otro, la cautela del espectador que vio demasiadas continuaciones forzadas y sabe que no todas las historias necesitan estirarse. Me quedo, igual, con la parte que más me importa: la posibilidad de ver a un equipo nuevo, o al mismo equipo ya crecido, intentando superarse en una ciudad que es prácticamente un personaje más dentro del relato. Si Feig se confirma y el elenco se arma con cuidado, esta secuela puede convertirse en ese revival que uno quería sin animarse a pedirlo. Y si no, al menos nos quedará el consuelo de tener una excusa perfecta para volver a poner la original y recordar por qué la quisimos tanto.
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