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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Una reserva de 65 hectáreas en Misiones articula conservación, turismo y restauración en el corredor de la selva paranaense

A 40 kilómetros de El Soberbio, el lodge Margay combina cuatro cabañas sobre el arroyo Paraíso, senderos por el monte, navegación en kayak y un vivero que produce hasta 200.000 plantines de especies nativas por año.

JC
Juan Cruz LarrañagaAmbiente y monte · · 2 min de lectura
Una reserva de 65 hectáreas en Misiones articula conservación, turismo y restauración en el corredor de la selva paranaense

La reserva privada Margay se extiende sobre 65 hectáreas dentro del área de amortiguación de la Reserva de Biosfera Yabotí, un bloque de 253.000 hectáreas de selva paranaense que constituye uno de los últimos remanentes continuos de este ecosistema en la Argentina. El establecimiento se ubica a 40 kilómetros de la localidad de El Soberbio, en el norte de Misiones, y a 290 kilómetros de Puerto Iguazú, configurando una escala de visita que combina accesibilidad y aislamiento.

Según el material difundido por el emprendimiento, la permanencia sugerida para recorrer el predio oscila entre dos y tres días, con febrero y marzo como los meses más recomendables para organizar el viaje. El equipamiento solicitado a los visitantes incluye una muda de ropa apta para mojarse, calzado de trekking, pantalón largo y camisa de manga larga para las caminatas por el monte, además de abrigo para las noches, repelente de insectos, protector solar, sombrero y anteojos para protegerse de la radiación solar.

Alojamiento y gastronomía sobre el arroyo Paraíso

El alojamiento se compone de cuatro cabañas dispuestas sobre la ribera del arroyo Paraíso, rodeadas por la vegetación característica de la provincia. Un deck compartido permite desayunar o merendar frente al curso de agua, mientras que la oferta gastronómica incorpora preparaciones frescas y orgánicas con identidad regional. Entre las actividades nocturnas se incluyen encuentros alrededor del fogón, con conversaciones dedicadas a la cultura guaraní y cenas en las que se sirve pescado cocinado en hojas de banano.

Senderos, kayak y visitas al vivero Kawsay

Durante la jornada, la oferta se reparte entre senderos autoguiados y caminatas acompañadas por un guía profesional, quien describe las características de las plantas y los animales del monte. Otra alternativa consiste en recorrer el arroyo Paraíso en kayak. De manera complementaria, la visita al vivero Kawsay permite conocer los procesos de producción de especies nativas destinadas a la recuperación de ambientes degradados y al arbolado urbano.

Conservación, restauración y monitoreo de fauna

El vivero Kawsay produce entre 100.000 y 200.000 plantines por año, en el marco de una estrategia que vincula al turismo con la restauración ecológica. El trabajo ambiental del predio abarca el cuidado de especies vegetales como el palo amargo (Picrasma crenata) y el monitoreo de fauna mediante cámaras trampa, con el propósito de reducir la presión de caza sobre la fauna silvestre. De forma paralela, se desarrollan sistemas agroforestales que integran cultivos y árboles nativos con el fin de recuperar suelos y biodiversidad, y a través del proyecto M2 x Naturaleza se procura restaurar superficies de selva afectadas por actividades productivas e incendios.

La ciudad de El Soberbio funciona, además, como punto de partida hacia los Saltos de Moconá, lo que permite complementar la visita a la reserva con otros atractivos del corredor de la selva paranaense sin necesidad de regresar a los centros urbanos de mayor tamaño.

JC
Juan Cruz LarrañagaAmbiente y monte

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