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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Vampiros en la pantalla chica: del conde gótico al clan que pelea kung fu

Un recorrido por series que reimaginan a los vampiros con humor, animación, artes marciales y terror psicológico, desde la versión de Drácula que firmaron Moffat y Gatiss hasta la comedia neozelandesa de Taika Waititi.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Vampiros en la pantalla chica: del conde gótico al clan que pelea kung fu

Cada vez que se enciende la pantalla y aparece un vampiro, uno espera ver lo mismo: colmillos, capas negras y un castillo con niebla. Pero las series de los últimos años se empeñaron en desarmar esa postal. Las hay que hacen reír, las hay que sangran a través del anime, las hay que mezclan erotismo y kung fu, y hasta las hay que vuelven al oso original, el de Bram Stoker, para recordar que la criatura literaria sigue dando tela para cortar. En esta nota me propongo un paseo por esas versiones que convirtieron al vampiro en un personaje televisivo de muchos registros, sin perder de vista a los creadores, los elencos y las decisiones estéticas que las hacen únicas.

La comedia neozelandesa que cambió las reglas

Para quien quiera empezar por el humor, Lo que hacemos en las sombras es una parada obligada. La serie nació de la película homónima que Jemaine Clement y Taika Waititi habían filmado en 2014, un falso documental neozelandés que mostraba la vida cotidiana de cuatro vampiros compartiendo departamento en Wellington. La apuesta televisiva mantuvo ese tono de comedia disfrazada de documental, con vampiros que se preocupan por quién lava los platos, discuten por la decoración y pelean por el poder dentro del clan como si fuera una oficina cualquiera. El elenco reúne a Kayvan Novak, Matt Berry, Natasia Demetriou, Harvey Guillén, Mark Proksch y Kristen Schaal, todos entregados a un humor físico y verbal que no necesita explicar demasiado para hacer reír.

Drácula vuelve a sus raíces literarias

En la vereda opuesta, Drácula es la serie que decidió tratar al personaje de Stoker con la seriedad que merece. Mark Gatiss y Steven Moffat, dos nombres asociados a la mejor televisión británica de las últimas décadas, escribieron tres episodios de noventa minutos cada uno. La producción se emitió por BBC y Netflix en 2020 y le devolvió al conde su elegancia original, su erotismo y su condición de monstruo aristocrático. Claes Bang se puso en la piel del vampiro, acompañado por Dolly Wells y John Heffernan. La serie respetó la novela en sus líneas generales, pero se permitió libertades que desconcertaron a más de un fanático del texto original.

Del videojuego al anime: Castlevania

Castlevania es, para mí, el caso más curioso. La serie partió de la saga de videojuegos de Konami que nació en 1986 con el Castlevania original, aquel en el que un cazavampiros recorría castillos llenos de criaturas góticas. Warren Ellis tomó ese universo y lo tradujo al anime con una animación espectacular y un ritmo que se tomó en serio el conflicto entre humanos y vampiros. Las voces originales incluyeron a Richard Armitage, James Callis, Graham McTavish y Theo James. Es una de las raras veces en que una adaptación de un videojuego supera la materia prima y se planta como una obra autónoma, con su propia mitología y su propio pulso dramático.

  • NOS4A2: creada por Jami O'Brien a partir de la novela de Joe Hill, con música de Mike Patton y efectos prácticos. Ashleigh Cummings y Zachary Quinto encabezan el reparto. La historia mezcla terror sobrenatural con thriller psicológico y una villana que roba almas a través de un pueblo navideño.
  • Penny Dreadful: la ficción de John Logan que cruzó a personajes del terror clásico en una misma trama. Eva Green, Timothy Dalton, Reeve Carney, Rory Kinnear y Billie Piper integran un elenco que se movió con soltura entre el gótico, el suspenso y el drama psicológico.
  • Tokyo Vampire Hotel: la apuesta más extrema de la lista. Sion Sono escribió y dirigió esta serie japonesa que enfrenta a dos clanes de vampiros con kung fu, erotismo y una estética visual que parece un manga viviente. Ami Tomite, Yumi Adachi, Megumi Kagurazaka y Kaho son algunas de sus intérpretes.

Después de recorrer este catálogo, lo que me queda es la sensación de que el vampiro es el personaje más versátil que dio el terror. Puede ser aristocrático o bufón, puede pelear con espadas o hacer sucia política de oficina, puede salir de un castillo en Transilvania o de un videojuego de los años ochenta. Las series que lo pusieron en el centro lo entendieron así: no se trata de repetir la misma historia una y otra vez, sino de encontrar el ángulo que nadie había probado. Si tuviera que elegir una para recomendar esta noche, me quedaría con Lo que hacemos en las sombras, porque demostró que hasta los monstruos más antiguos pueden hacer reír sin perder su condición de monstruos. Pero todas las demás, de una forma u otra, dejaron la vara alta.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos

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