Venecia, la heladería de Devoto que horneó seis décadas entre máquinas, chocolate Dubai y un nieto en la barra
En San Martín 6877, los hermanos Analía y Adrián Santa María mantienen el oficio heredado de sus padres: producción diaria, sabores clásicos, opciones sin azúcar y la expectativa de la tercera generación.

En pleno corazón de Villa Devoto, sobre la Avenida San Martín 6877, la heladería y cafetería Venecia atraviesa su sexagésimo aniversario con la misma dirección y el mismo ritmo artesanal con el que abrió sus puertas durante la primavera de 1966. El local, atendido por los hermanos Analía y Adrián Santa María, recibe al público todos los días de 9 a 0.30 y comercializa el kilo de helado a 25.000 pesos, en una propuesta que combina la fábrica diaria con la cafetería y la pastelería casera.
Producción diaria y una carta con clásicos y novedades
La carta de helados se renueva cada jornada bajo la supervisión de Adrián, con elaboraciones que van desde los sabores más tradicionales hasta apuestas contemporáneas. Una de las especialidades de la casa es el espumón de chocolate (Theobroma cacao), una preparación de textura similar a una mousse liviana que se integra a una línea en la que también aparecen la crema rusa y los denominados venecianos, con variantes de chocolate, dulce de leche y crema de vainilla con nuez caramelizada. Los sabores que encabezan las ventas son el dulce de leche granizado y el sambayón. El público del barrio, señalan los hermanos, se mantiene fiel a los gustos clásicos.
La oferta se completa con cinco o seis opciones sin azúcar, con la incorporación en los últimos años de sabores vinculados a golosinas y, más recientemente, del chocolate Dubai (Theobroma cacao), una variedad con base de cacao y pistacho que ganó visibilidad en distintas heladerías del país. Analía, pastlera de formación, elabora además las tortas caseras que se sirven en el salón junto con el café.
Del comercio fundado en los años sesenta al reconocimiento de la AFADHYA
El aniversario encuentra al establecimiento en la misma dirección donde comenzó a funcionar hace sesenta años, sin interrupciones en su actividad. En septiembre, la Asociación de Fabricantes Artesanales de Helados y Afines (AFADHYA) entregó a la familia un reconocimiento por la trayectoria ininterrumpida. La continuidad se sostiene, además, con la apertura reciente de una sucursal ubicada en las cercanías de la plaza de Devoto.
- Origen: el local fue fundado en 1966 por Eduardo Bernal y Eduardo Arzac como socios.
- Relevo: Rubén Enrique Santa María se incorporó como empleado y luego adquirió el negocio mediante pagos mensuales tras la separación de los fundadores.
- Acompañamiento: la esposa, Beatriz Ofelia Fernández, conocida como Betty, sostuvo la atención durante décadas junto a su marido.
- Vida en el local: durante los primeros años la familia dormía en una habitación del fondo, junto a los motores de las máquinas.
- Nueva generación: tras la muerte de sus padres, Analía y Adrián quedaron al frente del negocio.
- Tercera generación: Gianluca, nieto de los fundadores, se incorporó a las tareas cotidianas del local.
La transmisión del oficio atravesó también un recambio obligado. Cuando Rubén enfermó, Adrián asumió la producción a los 17 o 18 años, una edad en la que debió aprender el manejo de las máquinas y la elaboración diaria. Con el correr del tiempo, ese aprendizaje se completó con la pastelería de Analía y, más tarde, con la llegada de Gianluca a distintas áreas del local. Hoy el negocio se apoya en tres generaciones que conviven entre la fábrica, la barra y la sala de café, mientras reciben a clientes históricos y a los nietos de quienes los acompañaron desde el principio.
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