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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Adiós a Marcos Farías, el hombre que se bajó del colectivo con Ulises Bueno y nunca más volvió a subirse

Productor, mánager y dueño de Radio Máxima, murió a los 58 años tras pelear contra un cáncer de hígado y de páncreas. Dejó una huella enorme en el cuarteto: descubrió a Damián Córdoba, rescató a Ulises Bueno cuando ya vendía pantalones en Tucumán y sostuvo a Q'Lokura durante siete años hasta convertirla en fenómeno nacional.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Adiós a Marcos Farías, el hombre que se bajó del colectivo con Ulises Bueno y nunca más volvió a subirse

Lo imagino una vez más parado en una ruta, haciendo señas para que frene un colectivo, como cuentan los que lo vieron en esa escena casi mítica del folklore del cuarteto. Lo imagino diciéndole a Ulises Bueno que se bajara, que no se fuera, que él le iba a armar una orquesta nueva. Y lo imagino también, muchos años después, caminando junto a Eugenio Quevedo hacia la puerta del Movistar Arena, del brazo, como dos viejos amigos que saben que sin el otro no hubieran llegado hasta ahí. Marcos Farías murió esta semana a los 58 años, después de varios meses de pelea contra un cáncer de hígado y de páncreas, y la noticia corrió rápido por Córdoba porque él no era un manager más: era, para muchos, el que había empujado desde atrás para que el cuarteto se transformara en lo que es hoy.

Los días previos a su fallecimiento habían traído alguna señal de mejoría, según comentan quienes lo rodeaban, pero el cuadro se deterioró de forma definitiva. Farías estaba en tratamiento y, aun enfermo, no había soltado del todo la agenda: seguía con la radio, seguía mirando hacia adelante, seguía pensando en las orquestas que venían. Era, por sobre todas las cosas, un obsesivo de los proyectos largos.

Un descubridor serial de talentos

César Tapia, periodista y figura de Radio Máxima, la propia emisora que Farías dirigía, lo describió en términos que dan cuenta de esa mirada particular que tienen los que ven futuro donde otros ven riesgo. "Él descubrió a Damián Córdoba. Él descubrió a Ulises Bueno cuando se estaba yendo a vender pantalones de jean a Tucumán", recordó, casi como si estuviera repasando una lista de que el destino había puesto frente a él.

“Lo bajó del colectivo y le dijo: 'No, yo te voy a hacer una orquesta nueva. Bajate, bajate'.”César Tapia, sobre la frase que Marcos Farías le dijo a Ulises Bueno

Tapia también rescató la promesa que Farías pronunció en ese momento y que, visto en perspectiva, suena a declaración de principios: "Ya vas a ver lo que voy a lograr con Ulises Bueno". Lo logró. Y no se quedó ahí.

Siete años de banco hasta que el barco zarpó

Porque la paciencia era otra de sus marcas. Farías acompañó a Q'Lokura, la agrupación que antes se llamaba Chipote, durante siete años, un período en el que "no les iba muy bien", según Tapia, hasta que el productor los ayudó a transformarse en Qué Locura y a convertirse en otro éxito nacional. También bancó a La Banda de Carlitos y tenía depositadas expectativas en Va Como Loco, una orquesta en pleno crecimiento que se quedó sin su principal impulsor en el peor momento.

  • Damián Córdoba: Farías lo descubrió y lo lanzó.
  • Ulises Bueno: lo bajó de un colectivo cuando iba a abandonar la música.
  • Q'Lokura (ex Chipote): los sostuvo siete años hasta convertirlos en fenómeno nacional.
  • La Banda de Carlitos: otra de las agrupaciones que acompañó.
  • Eugenio Quevedo: la relación más íntima, con show conjunto en el Movistar Arena.

La historia con Eugenio Quevedo es, probablemente, la que mejor resume el tipo de vínculo que Farías construía con sus artistas: algo que iba mucho más allá de lo contractual. Tapia contó que el cantante quería que Farías estuviera presente en los momentos grandes, en esos hitos que quedan guardados para siempre en la memoria de un artista. "Quiero entrar con vos al Movistar Arena, quiero entrar con vos, llévame vos", le decía. Para Tapia, esa frase lo define mejor que cualquier currículum: "Uno de los tipos que puede decir Eugenio Quevedo que lo que lo creó fue Marcos Farías".

La radio como trinchera social

Pero Farías no fue solo un hacedor de carreras musicales. Desde Radio Máxima construyó un puente con la comunidad que funcionaba casi como una guardia barrial. Tapia contó que la emisora acumulaba remedios, sillas de ruedas y bastones para repartir entre los vecinos que más lo necesitaban, un trabajo silencioso que rara vez aparecía en las notas de espectáculo pero que él sostenía con la misma convicción con la que armaba una fecha en el estadio.

Me toca decirlo desde un lugar muy personal, aunque no lo haya conocido en persona: cuando un tipo como Marcos Farías se baja del colectivo con un pibe que ya estaba resignado y le cambia la vida, y después hace lo mismo con otros, y después sale a juntar sillas de ruedas por la radio, lo que muere no es solo un productor. Muere una forma de entender el oficio, esa en la que el manager se arremanga y se sube al bondi con su artista, en vez de mirarlo desde un escritorio. Córdoba perdió a uno de los suyos. El cuarteto, también.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos

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