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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Adiós al Negro González Oro: el locutor que se mudó al mar y se llevó la radio en la valija

El periodista y conductor murió a los 74 años en Punta del Este, donde vivía desde 2020. Repasamos sus 35 años de carrera, el liderazgo de El oro y el moro en la AM y la decisión de bajarse del micrófono diario para estar más cerca de sus hijos.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Adiós al Negro González Oro: el locutor que se mudó al mar y se llevó la radio en la valija

Lo imagino todavía sentado en el borde del sillón, con el café a medio tomar y la mirada cómplice de alguien que está a punto de contar algo que sabe que va a hacer reír. Así me queda la imagen de Oscar González Oro, el Negro, el que durante quince años abrió las mañanas de la radio argentina con una fórmula que parecía simple y no lo era: leer la actualidad, opinar sin ahorrar saliva y dejar que el oyente sintiera que del otro lado había un amigo, no un locutor. Esta semana me enteré de que murió en Punta del Este, a los 74 años, y la noticia me dejó con esa sensación rara que produce la partida de alguien que forma parte del paisaje cotidiano sin que uno lo haya invitado formalmente a entrar.

González Oro se había mudado a Uruguay en 2020, después de décadas de trabajo continuo en Buenos Aires. En abril de 2021, cuando completó 35 años de carrera, decidió dejar la conducción diaria. Aquel 2 de abril hubo abrazos a la distancia, recuerdos de compañeros y oyentes y unas palabras suyas que, según el material de aquella jornada, resumieron el vínculo con su público: dijo que se iban «muy felices» y reconoció que el micrófono le había dado mucho más de lo que esperaba. Eran las palabras de alguien que, después de tanto tiempo en el aire, necesitaba pisar tierra firme y ocuparse de sus hijos, a los que él mismo había mencionado como motivo principal del alejamiento.

Una mañana que duró una década

El programa que lo hizo definitivamente popular fue El oro y el moro, que condujo durante quince años. La franja matutina en una AM líder de audiencia durante una década completa le dio el respaldo de una audiencia masiva y, sobre todo, fiel. Ese era su gran capital: oyentes que lo elegían no solo para informarse, sino para empezar el día con una compañía reconocible. Quienes lo escuchaban saben que el Negro no se guardaba nada: opinaba de política, de economía, de fútbol, de la vida cotidiana, y lo hacía con un tono directo, casi callejero, que contrastaba con el lenguaje más acartonado de otros ciclos de la misma mañana.

Los motivos de la mudanza y los últimos años

  • La decisión de irse a Punta del Este se consolidó en 2020, en plena pandemia, y se completó con la venta de su casa de San Isidro y la gestión de la residencia uruguaya.
  • Entre las razones que él mismo mencionó figuraron el desgaste de escuchar a diario los problemas de los oyentes, la muerte de varios amigos y el cansancio acumulado por años de aire casi sin pausas.
  • Desde Uruguay siguió activo: realizó entrevistas desde su casa y mantuvo participaciones ocasionales en radio y televisión.
  • Continuó conectado con su público a través de las redes sociales, donde solía compartir recuerdos y reflexiones sobre su trayectoria.
  • En los últimos meses mantuvo una vida social con un grupo de amigos en la costa uruguaya; la periodista Denise Pessana recordó una cena reciente y describió a un hombre «frágil», pero lúcido y con la misma capacidad de siempre para contar anécdotas.

Una despedida en voz propia

“Me han hecho muy feliz.”Oscar González Oro, en su última emisión al frente de la AM, el 2 de abril de 2021

Esa frase, que en su momento sonó a cierre de etapa y no a despedida definitiva, vuelve ahora con otro peso. Me permito decir, en primera persona, que lo que más me queda del Negro González Oro no es la cantidad de años al frente de un micrófono ni los números de rating, sino la certeza de que durante una mañana entera uno podía sentirse acompañado por alguien que no necesitaba filtros para decir lo que pensaba. Para un oficio muchas veces sospechoso de solemnidad, su humor sin red y su llano amor por la radio fueron una forma de honestidad que se va a extrañar. Chau, Negro, y gracias por las mañanas.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos

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