Andrea Ghidone y Pablo Otero sellaron el "sí" en una mañana de octubre y ya se prepara la gran fiesta
La bailarina y el empresario firmaron el acta por civil en un salón con chimenea de Buenos Aires, con los hijos como testigos principales. Para el 24 de octubre reservan los tres vestidos, las bandas internacionales y un pedido que rompe con la tradición: en lugar de regalos, donaciones a cuatro fundaciones de Argentina y Uruguay.

Las lámparas de araña todavía estaban encendidas y la chimenea recién apagada cuando Andrea Ghidone y Pablo Otero se sentaron a firmar el acta de matrimonio civil, en un salón porteño que parecía sacado de otra época, íntimo y silencioso, apenas interrumpido por las voces de los hijos de ambos, que oficiaron de testigos más cercanos. La bailarina uruguaya, figura rioplatense de larga trayectoria, y el empresario argentino eligieron esa mañana para oficializar lo que ya venían construyendo desde hacía tiempo, y ella lo contó con una frase que se le nota escrita con el cuerpo entero: vivió "una de las mañanas más lindas y emocionantes, de esas que quedan guardadas para siempre en el corazón".
Una fiesta pensada para el 24 de octubre
Pero la firma fue apenas el prólogo. La celebración grande está agendada para el 24 de octubre, y a esta altura ya se conocen varios de los trazos fuertes de la velada, además de la fecha: tres bandas internacionales sonarán a lo largo de la noche, una de ellas llegada desde Uruguay, país natal de Andrea, y tierra donde arrancó la historia con Pablo. Los nombres de los grupos todavía no se dieron a conocer, y la expectativa crece alrededor de un line up que, por lo bajo, promete algunas sorpresas.
Para el guardarropa, Ghidone trabajó a conciencia: eligió dos piezas del atelier de Marisa Campanella en Recoleta, una de ellas bordada íntegramente a mano con cristales, y se reservó un tercer vestido traído desde Milán, que no se mostrará hasta la noche de la boda. La decisión de sumar tres looks habla de una Andrea que entiende la fiesta como un escenario y que, a la vez, quiere habitar cada momento con una imagen distinta.
El pedido que rompe con la tradición
Lo más llamativo, y lo que ya recorre los grupos de mensajes de amigos y allegados, es el pedido a los invitados. En vez de la lista tradicional de regalos, la pareja solicitó contribuciones a cuatro organizaciones:
- Fundación Natali Dafne Flexer (Argentina)
- La Casa del Teatro (Argentina)
- Asociación Protectora de Animales San Francisco de Asís (Argentina)
- Fundación Álvarez Caldeyro Barcia (Uruguay)
La tarjeta que llegó a las casas lo dice sin rodeos: "Gracias por hacer que el amor de este día también llegue a otros". Es una manera de entender el casamiento que corre el eje del regalo personal hacia un gesto colectivo, y que, en una Argentina donde las causas sociales se multiplican y los sueldos se ajustan, también funciona como un modo elegante de descomprimir el bolsillo de los invitados.
La historia previa y lo que viene después
El camino hasta aquí tiene capítulos que vale la pena repasar, porque le dan contexto a esta boda. Ghidone y Otero se conocieron en Punta del Este, presentados por una amiga en común durante un encuentro familiar; él, cuentan, ya la había visto actuar antes de ese primer cruce, aunque ella no lo sabía. Empezaron a verse en desayunos y almuerzos que se fueron estirando, y la relación se fue consolidando hasta transformarse en pareja. En octubre de 2025, tras una función de "Ellas son tango" —el espectáculo que ambos codirigen y en el que Andrea interpreta a María Nieves—, formalizaron el compromiso.
Después de la fiesta, la luna de miel los llevará a Curizao. A mediados de noviembre vuelven al país para grabar el documental de la obra y arrancar los ensayos de la temporada en el Teatro Auditorium de Mar del Plata, y para abril de 2027 ya está prevista una gira europea. O sea: no hay pausa larga. Esta pareja se casa en movimiento.
“"Una de las mañanas más lindas y emocionantes, de esas que quedan guardadas para siempre en el corazón".”Andrea Ghidone, sobre la firma del acta
La opinión de la cronista
Voy a ser honesta con lo que pienso, porque a esta altura de la nota ya me siento casi parte de la mesa. Me conmueve, y mucho, que una pareja en pleno 2026, con todo el ruido que trae consigo un casamiento de esta escala, decida en lugar de sumar objetos a una casa que probablemente ya tiene de todo, abrir la puerta a cuatro causas concretas. Es un mensaje que no necesita grandes palabras: dice que la vida en común empieza por mirar hacia afuera, no hacia adentro del living propio. Y me gusta que ese gesto llegue desde el mundo del espectáculo, donde muchas veces se confunde opulencia con festejo. Acá, la opulencia está en los tres vestidos y en las tres bandas; la elegancia verdadera, a mi criterio, está en la tarjeta. Ojalá la iniciativa se repita, porque este tipo de pedidos, cuando vienen de figuras con visibilidad, suelen contagiarse. Y a Andrea y Pablo les deseo, con todo el corazón, que esa mañana de chimenea recién apagada sea apenas la primera de muchas mañanas así. — Lorena Bergamasco, Cultura y espectáculos.
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